2023-05-11

¿Cuáles son los secretos del Himno Nacional Argentino?

Todos los 11 de mayo, se festeja el Día del Himno Nacional Argentino. Este año cumple 210 años.

Este 11 de mayo, se celebra el Día del Himno Nacional Argentino. Algunos de sus secretos que pocas veces se contaron en la historia están relacionados con la duración y la letra. La canción originar tenía 20 minutos e iba dirigida contra España. Hoy se cumplen 210 años de aquella inspiración de Vicente López y Planes y Cayetano Rodríguez.

La Asamblea Constituyente le había encargado a él y a fray Cayetano Rodríguez, un cura sampedrino, la creación de una pieza. Luego, entre todos los asambleístas se elegiría la mejor.

En la noche del sábado 8 de mayo de 1813 asistió a la obra de teatro “Antonio y Cleopatra”, que se daba en el Coliseo Provisional de Buenos Aires, que quedaba en las actuales calles porteñas Reconquista y Perón. Al final del segundo acto saltó de su butaca y abandonó el teatro. Fueron inútiles los esfuerzos de sus amigos por retenerlo. Volvió volando a su casa, en Perú al 300, envuelto en su capa roja. En una mesa plegable de caoba que le había comprado a un oficial inglés que había participado de la segunda invasión inglesa, se puso a escribir.

López y Planes, con 29 años recién cumplidos, era doctor en Derecho y se había ganado las jinetas de capitán luchando contra los británicos. Además, había integrado la expedición al norte en el Ejército Auxiliador y posteriormente lo habían nombrado secretario de Hacienda del Primer Triunvirato.

Tenía inclinación por las letras y la poesía. Además, ya había incursionado en la escritura: cuando se expulsó a los ingleses en 1807 había creado “Triunfo argentino” y luego, en 1810, “Victoria en Suipacha”.

Desde la revolución de Mayo, hubo varios intentos de componer una canción oficial. El poeta Esteban de Luca, en noviembre de 1810 había escrito: “La América toda se conmueve al fin, y a sus caros hijos convoca a la lid; a la lid tremenda que va a destruir a cuantos tiranos la osen oprimir”. En 1812 tres niños recitaron, en el Cabildo, un texto del poeta Saturnino Rosa. Pero no entusiasmó.

A la mañana siguiente, el texto escrito obtuvo la inmediata aprobación de los amigos a los que se la leía. En la sesión del 11 de mayo, los diputados debían cotejar entre la obra escrita por López y Planes y la que debía llevar el fraile. Sin embargo, los aplausos y las aclamaciones de los presentes al escuchar la letra del primero, hicieron que el segundo retirase prudentemente su trabajo. Al día siguiente se le comunicó al Segundo Triunvirato y al gobernador intendente de la provincia que por fin teníamos himno.

Restaba ponerle música.

Blas Parera, o Blai Parera i Mont había nacido en Murcia entre 1773 y 1776 y su vida fue un poco más bohemia que la de López y Planes. Desde chico cantaba en el coro escolar y tocaba el armonio en el convento de las carmelitas de la ciudad de Mataró, donde vivía. Por 1797 llegó a Buenos Aires, donde sobrevivía dando clases de violín, piano y laúd y ejecutando el órgano en distintas iglesias de la ciudad. Como tantos otros, peleó como voluntario en las invasiones inglesas.

También daba clases en la Casa de Niños Expósitos y en 1809 se casó -permiso del virrey mediante- con una de sus alumnas, Facunda del Rey, de 15 años, que cantaba en el coro.

En la casa de Mariquita Sánchez de Thompson, el poeta Esteban de Luca leyó la letra escrita por López a Parera, que frecuentaba la casa de Mariquita ya que ella solía tomar clases de piano con él. Le propusieron ponerle la música.

Parera hizo el trabajo con el piano de los Thompson y los últimos arreglos los finalizó con el instrumento de la familia De Luca. Años más tarde, el hijo de Parera contaría que su padre se había inspirado en el Himno de David, una pieza que la había aprendido de chico.

¿Cuándo se ejecutó por primera vez?

Vicente Fidel López, hijo del autor de la letra, contó que fue en el salón del Consulado (actual calles San Martín y Mitre) donde concurrió lo más selecto de la sociedad porteña. El 25 de mayo de 1813 lo cantaron por primera vez en la Plaza de la Victoria un grupo de alumnos, disfrazados de indianos, que pertenecían a la escuela de Rufino Sánchez.

El gobierno le pagó a Parera 200 pesos por sus servicios; Vicente López y Planes no quiso cobrar nada.

Años más tarde, el autor confesó que no estuvo del todo conforme con el resultado final. “Hay otra estrofa que me disgusta sobremanera, y es la de “´en los fieros tiranos la envidia, escupió su pestífera hiel´. Y lo peor es que en ésta no fui original, sino que traté de salir del paso adoptando de las composiciones del mismo género que había leído. Unas frases que me daban el concepto que yo trataba de expresar, pero sin la detención reflexiva que después he tenido, para ver que ellas no me daban una pintura seria, noble y coordinada de la altura que había tomado desde el principio. Y con que iba a acabar la obra, sino una que sacrificaba la pasión de la época aquellas dotes”, le escribió a su hijo Vicente Fidel, que sería un renombrado historiador.

La versión original, con su introducción y la letra completa, dura veinte minutos. Por entonces, se la conocía como Marcha Patriótica o canción patriótica nacional. En la década de 1840 comenzó a denominarla Himno Nacional Argentino.

Temas de esta nota
Te puede interesar