Opinión
Una pelea departamental que suena fuerte en los acuerdos del PJ
"Gran cantidad de la población me pregunta si es verdad que voy a renunciar a fin de año. No es así, son mercenarios y pseudo políticos los que andan con esa versión. Y aún así, si me voy a fin de año, quiero decirles que ya en estos siete meses hemos hecho mucho más que en los últimos doce años de gestión”. En ese tono, y peor todavía, ocurrió el discurso del intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, para conmemorar el Día de la Independencia en su departamento. No es común que un político haga acusaciones graves en medio de un acto institucional con tanta carga de simbología patria. Luego, en distintas entrevistas, Carbajal subió la apuesta y prometió denuncias por irregularidades cometidas supuestamente por su antecesor, Jorge Castañeda; también del Partido Justicialista como él. Los dardos con veneno de alto poder del jefe comunal calaron muy hondo en la interna del peronismo provincial, que empieza a ver fantasmas a poco de cerrar acuerdo entre sus principales figuras. Nuevo culebrón peronista. Otra vez suena fuerte la notoria ausencia de liderazgo en el PJ.
A pesar de sus cortos 44 años de edad, el gendarme retirado y cirujano emergentólogo nacido en la Ciudad Capital, Sebastián Carbajal, tiene larga historia política e institucional en Calingasta. En 2019 fue candidato a intendente por una fuerza departamental, Nueva Dirigencia, pero perdió frente a Castañeda. Después, en el inicio de 2020, jugó la interna del PJ para el giojismo, pero perdió al igual que todos los jugadores de ese sector. Entre medio fue condenado a pagar una multa de 3 mil pesos y cumplir con 30 días de trabajo comunitario por una denuncia de hostigamiento laboral presentada por una empleada del Hospital de Barreal, que Carbajal dirigía. Muchas personas aseguran que los malos tratos del ahora intendente eran moneda corriente, pero nadie se animaba a poner la firma, hasta que alguien lo hizo y la Justicia pudo actuar. Denuncias van, denuncias vienen, con la política de la mano el médico pudo zafar de la mayoría de las acusaciones, lamentablemente.
Después de haber enfrentado a Uñac en la interna, Carbajal terminó como candidato del uñaquismo y finalmente logró llegar a la intendencia. Es decir, estuvo con Uñac y también con Gioja. Incluso algunos dirigentes del peronismo sospechan que mantuvo algunas charlas políticas con el actual gobernador Marcelo Orrego para alinearse a la Casa de Gobierno, pero nadie pudo confirmar ese dato. En el PJ están tan molestos con él, que hasta preferirían que dé un paso al costado, aseguran un tanto irracionales del lado del actual Presidente del PJ.
¿Qué pasó ahora? Una versión indica que el origen de esta pelea entre el jefe comunal y Castañeda, pasa por el cambio de bando de dos concejales, algo que modifica el esquema de poder en el departamento y pone incómoda la interna. El otro comentario que da vueltas en el PJ central es que Carbajal está dejándose guiar por algún dirigente departamental de antiguos y estrechos lazos con el giojismo, y que ese dirigente reclama para un familiar un puesto en los cargos nuevos del Poder Judicial, algo que aparentemente no logrará.
Como sea, el resumen es el mismo: otra vez dos dirigentes del PJ peleándose en público. Primero había sido Carlos Munisaga, quien denunció públicamente a su antecesor y colega partidario, Rubén García, por la manoseada expropiación de La Superiora. Ahora Carbajal se queja de comentarios desestabilizadores y amaga con denuncias por pagos irregulares, y movilidades rotas o desaparecidas. Es decir, muchas sospechas de corrupción e inacción política, mientras la mayoría de la gente lo único que quiere es llegar a fin de mes.
De un lado del peronismo están esperando que Uñac llegue a San Juan el próximo miércoles para cerrar los acuerdos departamentales y finalmente terminar la interna local. No quieren que este tipo de rencillas impacten en los acuerdos que ya se alcanzaron, y que fueron muy costosos en términos de tiempo y desgaste en las relaciones. Por ahora no adjudican lo de Calingasta a una movida de Gioja, pero relojean el tema con cuidado. No están del todo seguros que las diferencias, hechas públicas por el Intendente esta semana, sean solo un síntoma del PJ calingastino. Por ahora tragan saliva y esperan.
Las rencillas entre políticos existieron desde que la vida es tal. El problema ocurre, como ahora, cuando la coyuntura deja sin líder a los dirigentes. De repente muchos de ellos, quienes se guiaban por los consejos u órdenes de alguien que ejercía el poder central, de repente se encuentran tomando decisiones por ellos mismos. Como ya se dijo en éstas líneas hace unas semanas, si el PJ no encuentra líder rápido, va a seguir sufriendo estos problemas y muchos otros.
De todos estos líos, el que saca ventaja es Orrego, quien se aleja de esos comentarios negativos y logra frenar, al menos en apariencia, las internas en su Gobierno. La única que tomó estado público fue la que enfrentó al Secretario de Seguridad, Gustavo Sánchez, con el jefe de Policía, Eduardo Lirola. Después de que este medio publicara esas discrepancias tras manifestaciones del primero, hubo rumores de que ambos iban a salir eyectados de sus puestos, pero eso todavía no pasa y ninguno se refirió nunca más al otro, al menos en un medio de comunicación o red social. Parece, al menos por ahora, que todo quedó en suspenso o frenado. Desde el peronismo avivan como pueden un supuesto alejamiento entre Orrego y el vicegobernador Fabián Martín, maniobra que viene desde la campaña. Pero cerca de ambos lo niegan y no hay ningún indicador externo que haga suponer hoy que esas diferencias existen. Hubo ruido la semana pasada con los festejos del Día de la Independencia, pero nada demostrable todavía. El peronismo quiere aplicar sus fórmulas a la dupla gobernante, pero fracasa en ese intento.
La interna del PJ debería resolverse en no más de una semana. Cualquier ruido puede complicar más las cosas.