Denuncia por acoso sexual y laboral
Bloch quema las últimas naves para evitar la Asamblea que definirá sobre su destitución o no como decano
El decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Rodolfo Bloch, jugó su última carta para tratar de evitar que la Asamblea Universitaria, el máximo órgano de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), defina sobre el desplazamiento o no de su cargo tras la denuncia por acoso sexual y laboral. En el transcurso de la semana, presentó una nota en la que pidió la suspensión de la reunión del organismo, fijada para el 26 de este mes, y que quede sin efecto tal convocatoria que había hecho el Consejo Superior, indicaron fuentes calificadas.
Ahora, la Dirección General de Asuntos Legales tiene que emitir un dictamen en el que opine si le hace lugar o no al planteo de Bloch y, luego, el Consejo Superior debe tomar la decisión final.
Según las fuentes, el decano sostuvo que no ha contado con el tiempo suficiente para presentar como un recurso de revisión o apelación a la decisión que tomó el Consejo el 5 de diciembre, cuando definió, por amplia mayoría, que avance el proceso y que la denuncia pase a la Asamblea Universitaria. Entonces, se verá si tal medida es considerada como una cuestión definitiva y, por lo tanto, “apelable”.
El caso Bloch salió a la luz en junio del año pasado, pero, en realidad, la víctima, había hecho la denuncia tres meses antes, el 28 de marzo, en la Oficina por la Igualdad de Género, contra las Violencias y la Discriminación de la UNSJ. Ahí, la mujer, directora de Apoyo a la Docencia e Investigación (DADI) de la Facultad de Exactas, expuso que el decano le propuso tener relaciones sexuales, luego que le pidiera que la incorporara a su gabinete.
Como la funcionaria se negó, señaló en su denuncia que comenzó a sufrir un aislamiento laboral, dado que no le llegaban expedientes para tramitar. Fue así que se abrió un sumario administrativo, cuya instructora concluyó el 7 de febrero de este año que quedó acreditada la inconducta de Bloch por acoso sexual y laboral, además de que entendió que, a través de terceros y su propio accionar, ejerció presiones para que la funcionaria le diera de baja a la acusación.
No fue lo único, ya que la sumariante recomendó la separación definitiva del cargo. En agosto, luego de los descargos del decano, el área legal sacó un dictamen en el que avaló el trabajo de la instructora en cuanto a su conclusión y el pedido de sanción.
Fue así que el Consejo Superior se reunió el 19 de septiembre en sesión secreta para decidir si la causa se archivaba o, por el contrario, pasaba a la Asamblea Universitaria para que allí se definiera la remoción o no. Para esto último, era necesario una mayoría calificada de dos tercios, es decir, 26 de los 39 miembros.
Hubo 19 votos a favor de que avance el proceso, lo que no alcanzó, dado que hubo 13 abstenciones, entre los que se encontraron los decanos, y seis posturas en contra de la sanción.
La decisión causó revuelo y rechazo en el ambiente universitario, que se ha caracterizado por levantar banderas del progresismo y la lucha contra la violencia hacia la mujer, pero que, ante la denuncia contra una autoridad, el caso quedó en la nada.
La funcionaria, a través del abogado del gremio APUNSJ, del cual es afiliada, presentó un recurso para que el Consejo reviese su decisión, dado que tanto las abstenciones como los votos en contra no estuvieron fundados, lo que es un requisito esencial de un acto administrativo.
Asuntos Legales le dio la razón en ese punto y, además, contestó las dudas de los consejeros que se habían abstenido y habían sostenido que no había elementos de prueba contundentes. Así, se reprodujo lo que ya estaba contenido en el sumario administrativo.
De esa manera, el Consejo Superior volvió a reunirse el 5 de diciembre y, con 27 votos, se decidió que la denuncia pase a la Asamblea. En esa sesión pública, hubo dos votos en contra y una abstención.
El resultado reflejó el cambio mayoritario de los consejeros que se habían abstenido. Por otro lado, la sesión reflejó la ausencia de nueve miembros. Incluso, hubo integrantes del organismo que señalaron que tuvieron que soportar presiones de Bloch.
Si el área legal y el Consejo rechazan el planteo del decano, se viene otra instancia delicada. Sucede que la Asamblea Universitaria está conformada por alrededor de 120 miembros, dado que la componen los integrantes del Consejo Superior y de los Consejos Directivos de las Facultades.
“Si costó en el Consejo, no me quiero imaginar cómo será en la Asamblea”, había dicho un participante de las deliberaciones. Primero, es necesario reunir el quórum para poder sesionar: unas 80 personas, teniendo en cuenta el ejemplo de los 120 integrantes. Ahí, algunos tienen algunas dudas, ya que el encuentro se dará dentro de casi dos semanas y sospechan de algún faltazo por algún viaje fuera de la provincia con motivo de las fiestas de fin de año, por ejemplo.
Luego, para que Bloch sea desplazado de su cargo, también se requiere de las dos terceras partes de la Asamblea. Otra vez, 80 votos en el caso del ejemplo de 120 miembros.
Un consejero se preguntó cómo jugarán los decanos, que son los que conducen los Consejos Directivos de sus respectivas Facultades y, por lo general, suelen tener mayorías que les responden. ¿Habrá bajada de línea para votar en tal o cual sentido o habrá libertad de acción? Por otro lado, ¿qué decisión tomarán los integrantes del Consejo Directivo de Exactas, la casa de Bloch?
Interrogantes que tendrán un atisbo de respuesta en la previa de la sesión, si es que se confirma, y un final tras una asamblea histórica.