OPINIÓN
Los tercios “amigos” en San Juan y la gran chance que tiene Orrego
"Estamos ante un momento difícil, pero creo que van a ser unas elecciones totalmente atípicas. Es una elección de tercios". Cristina Fernández adelantó ese análisis en mayo de 2023, antes de la victoria de Javier Milei, ocurrida ese mismo año. Finalmente, la exvicepresidenta tuvo razón y La libertad Avanza (LLA) rompió con el esquema de peronismo y antiperonismo que venía ocurriendo en sucesivas elecciones desde hacía mucho tiempo, y llegó al poder. Luego, Milei eligió a Cristina como figura para polarizar y empezó el camino de borrar a Mauricio Macri, absorbiendo muchos de sus dirigentes y fortaleciendo LLA. Es decir, con otro actor, pero parecería que la política argentina, para las legislativas de este año, volverá a debatirse entre peronismo y antiperonismo. En las provincias donde no gobiernan los muchachos de Perón ni la LLA, como San Juan, ese escenario de polarización podría replicarse, pero con actores distintos. Acá hay un oficialismo que ostenta una figura que tracciona mucho, aunque recién está construyendo política; un peronismo sin liderazgo, pero con una base electoral algo firme; y un cúmulo de fanáticos mileístas que no saben cómo ni dónde correr, pero sintiéndose ganadores por tener en la manga “el ancho de espadas” llamado Milei. Muchos dirigentes de varios espacios aseguran que, si Milei sigue como hasta ahora en las encuestas, en San Juan los votos quedarían tan divididos que lograrían un diputado para cada espacio: uno para LLA, otro para el Gobierno, y un tercero para el peronismo. Parece aventurado asegurarlo, porque implicaría menospreciar la capacidad de Marcelo Orrego de inducir al electorado, dar por medio muerto al peronismo y, además, entregarle demasiada trascendencia a los votos que pueda acarrear Milei desde Capital Federal en rincones como San Juan, provincia que conoció gracias al PJ, además. Todo indica, entonces, que en distritos como este habrá una elección polarizada entre peronismo y orreguismo, lo que en definitiva les conviene a ambos. Orrego tiene la histórica chance de elegir enemigo y lanzarse a la pileta, ¿lo hará?
El Justicialismo se juega mucho más de lo que parece entender. Por ahora, hay tres claros precandidatos: Cristian Andino, José Luis Gioja y Fabián Gramajo. Entre ellos se tiran con de todo, pero fuera de micrófono. Gramajo dice que Andino no tiene estructura y que no es peronista; Andino asegura que al chimbero no lo quiere ningún intendente, y que nadie trabajará para él en los distritos. Y ambos afirman que, si el candidato es Gioja, por la edad de éste, pierden la legislativa frente al Gobierno y la Libertad Avanza. De todas maneras, siempre ocurre más o menos lo mismo antes de una elección: los justicialistas se tiran con lo que tienen y segundos antes del cuarto oscuro hay acuerdo y más o menos enfilan los patitos. Como le pasa a la mayoría de los políticos en la Argentina, si Milei suspende o elimina las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), el cuento en San Juan se complicará y los justicialistas tendrán que ir a elección interna de candidatos, porque claramente no se pondrán de acuerdo. Es el peor escenario para el PJ local. Sería confirmar en los hechos, el derrame de dirigentes que ya no se sienten parte, pero que no se van por decoro o comodidad.
Pero el drama mayor del PJ parece estar en otro lado. No hay conducción, y eso quedó absurdamente expuesto con la muerte del diputado Horacio Quiroga, donde prevaleció el capricho de Mauricio Ibarra y Florencia Peñaloza por sobre la lógica política e incluso la opinión del presidente partidario, Juan Carlos Quiroga Moyano, quien hasta rogó a través de los medios no perder una banca más. Ibarra hizo lo que quiso y eso provocó no solamente poner cuesta muy arriba los debates en el recinto de la Cámara de Diputados, también el trabajo en comisiones y la lealtad del resto de los diputados, quienes ahora piden garantías y un juego extra para cada votación. Una llamativa falta de liderazgo, o un acuerdo bajo la mesa con el orreguismo; ojalá sea la primera.
En el peronismo juegan con fuego y parece gustarles. Si el PJ no logra meter al menos un diputado nacional en la legislativa, se encamina a una derrota en 2027 aún más dramática que la ocurrida en 2023, o la de este año, si pasa. Es que el poder político que mantiene –con hilos- el peronismo, es fruto del esquizofrénico calendario electoral de hace dos años, lo que le permitió al PJ mantener una agradable cantidad de intendentes, concejales y diputados. En la general de 2027 no habrá esquizofrenia y es muy probable que tampoco haya un candidato con fuerza para vencer a Orrego, lo que podría entregarle al actual oficialismo provincial un escenario político mucho más holgado que el que tiene hoy. En definitiva, el PJ local se juega mucho más que representantes en el Congreso, pero nadie parece verlo.
De los tres nombres que asoman como precandidatos (Gioja, Andino y Gramajo), todos tienen virtudes y defectos, y todos giran en torno a la amistad o bronca con el senador Sergio Uñac. Claramente el candidato del exgobernador es Andino. Al sanmartiniano eso le sirve hacia adentro, porque de alguna forma le ayuda en la interna, pero no tanto hacia afuera, porque el senador aún no logra reconciliarse con la opinión pública. Es un juego difícil el de Andino, pero parece algo posible esta vez. Gramajo juega la individual y no le va mal, habrá que esperar. Gioja, por otro lado, es el más demorado, y todos en ese espacio esperan una bendición de Cristina, que parece que no llegará. Que aún se hable de Gioja es un síntoma claro del diagnóstico dramático del Justicialismo. Gioja tuvo su primer cargo público allá por 1973.
Por el lado del Gobierno, las cosas no están fáciles tampoco. Si bien Orrego conserva muy buena imagen en el electorado, empieza a sufrir en la opinión pública la sequía de fondos de la Nación para la obra pública o para lo que sea, y crece la idea de que “no hace nada más que pagar sueldos”. Al menos ese es el discurso de sus rivales. El orreguismo había mirado en el Gabinete para construir candidatos, pero no crecen con la velocidad que se necesita. Si Orrego pretende influir en el voto para obtener algún buen resultado electoral este año, deberá provincializar la elección y eso costará que le esculquen todas las áreas; y claramente hay baches. El peor escenario para el mandatario sanjuanino es la unión entre Milei y Macri, aunque hoy ese matrimonio parece estar muy lejos, a pesar de las señales de los dos bandos. Orrego tiene una enemistad manifiesta con el referente local, José Peluc; y éste, a su vez, una afinidad fuerte por Uñac. No debe sentirse cómodo entre ambos.
Gioja eligió a Basualdo de rival, y siempre le ganó. Uñac tuvo que lidiar con Orrego y perdió. No se sabe si Orrego elegirá “enemigo” también, como hizo Gioja, aunque hay señales algo evidentes de que al menos hay convivencia política con Uñac y el peronismo. Hay versiones de que el alejamiento del bloquismo del peronismo es en realidad una pantomima para asegurarle a Orrego los votos en la Cámara de Diputados. Una versión algo cinematográfica, hay que aclarar, pero con alguna que otra señal de alerta. Uñac y Rueda se conocen tantos secretos que cuesta imaginarlos enemigos. Es, al menos, llamativo. Fácil sería para ambos lanzar bombas destructivas contra el otro, pero llamativamente no lo hacen. ¿Le conviene eso a Uñac, Orrego y Rueda? En sentido individual, sí. Los partidos de oposición son los que más pierden allí, pero a quién le importa por ahora. Si se habla de tan extraña versión, quizás no es tanto, pero algo puede haber. Todo se centra en otra pregunta que nadie puede responder todavía: ¿Uñac quiere volver a ser candidato a Gobernador? Porque si quiere ser candidato, Orrego debe borrarlo ya. Si no, puede ser hasta un aliado. Para muchos, Uñac sí quiere volver a la Casa de Gobierno. Creo que está claro que no, pero solo él lo sabe.
El tercer actor en este teatro es Peluc (LLA), quien hace todo lo que puede para alejarse de Orrego y el Gobierno provincial. Cuando se conoció el comunicado de Macri respecto de una posible alianza con Milei, el diputado nacional inmediatamente tiró fuertes dardos contra el Pro sanjuanino, ¿dirigido? por el diputado Enzo Cornejo, un protegido de Orrego. Peluc sabe que, pegándole al cándido de Cornejo, manda mensajes a la Casa de Gobierno. “No hay acuerdo” parece decir todo el tiempo. En el Gobierno tampoco quieren saber nada.
Peluc sufre un fuerte desbande de dirigentes en San Juan y tampoco parece importarle. Afinca toda su estrategia en contagiar algunos referentes en los departamentos y hace trascender reuniones con personajes como el exgobernador Jorge Escobar, quien está muy tranquilo en la vida empresarial que siempre tuvo. Peluc sabe que con la firma de Milei en su bolsillo tiene para rato.
En resumen, la política sanjuanina puso a Orrego en un lugar de privilegio, con un escenario muy dividido y la posibilidad, incluso, de manejar las reglas electorales a gusto y placer, tras todos los errores del peronismo el anteaño pasado en materia legal y política. El Gobernador no la tiene fácil, por supuesto, pero empieza este año a tener una gran chance entre manos, que es la de suspender por al menos tres períodos el histórico dominio del peronismo en la vida política de San Juan. Hay que ver si quiere y se anima.