2025-09-18

Educación

La chica de Mendoza que fue armada a la escuela seguirá cursando bajo "escolaridad protegida", ¿de qué se trata?

El caso en la escuela Marcelino Blanco reabrió el debate sobre cómo acompañar a estudiantes con trayectorias escolares complejas.

La conmoción que generó en La Paz el episodio protagonizado por una alumna de 14 años que ingresó armada a la escuela Marcelino Blanco y abrió interrogantes en toda la provincia. Durante las jornadas posteriores, en las que padres, docentes y alumnos buscaron orientación y contención, una de las consultas más frecuentes giró en torno a la modalidad de educación de “Escolaridad protegida”, un esquema que la Dirección General de Escuelas aplica en casos de estudiantes con trayectorias interrumpidas.

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Si bien el episodio en La Paz es muy reciente y desde la DGE aseguran que el caso “aún está en plena instancia de evaluación con la prioridad puesta en la salud de la alumna”, no se descarta que la situación de la adolescente pueda derivar, a futuro, dentro de esta modalidad que ya funciona en la provincia. Actualmente, en Mendoza hay unos mil estudiantes de nivel secundario que están bajo el régimen de escolaridad protegida. ¿El objetivo? garantizar la continuidad de las trayectorias educativas cuando la asistencia regular a clases no es posible.

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La novedad es que, a partir de 2026, esta estrategia se implementará también en la educación primaria, con un abordaje diferente: en este nivel, las inasistencias no suelen deberse a tratamientos médicos o deportes federados, sino a problemas sociales y familiares que comprometen seriamente la asistencia. Según datos oficiales, 20 % de los alumnos de primaria acumula entre 10 y 20 faltas al año, un número preocupante en pleno proceso de alfabetización y aprendizaje de contenidos básicos.

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“La escolaridad protegida está vigente hoy en Secundaria y es parte del régimen académico de la provincia. En Primaria no existía formalmente, aunque desde 2024 venimos trabajando en casos puntuales. Ahora se avanzará en un esquema más sistemático desde 2026”, explicó la subsecretaria de Educación de Mendoza, Claudia Ferrari a Los Andes .

Qué es la escolaridad protegida

La modalidad de Escolaridad protegida se activa cuando un estudiante atraviesa una situación que le impide sostener la asistencia diaria. Puede tratarse de embarazos adolescentes, tratamientos médicos prolongados -como los oncológicos o de diálisis-, internaciones por problemas de salud mental, o incluso casos de deportistas de alto rendimiento que deben viajar con frecuencia para competir.

“Si hay estudiantes impedidos para ir a la escuela todos los días por cuestiones personales, familiares o de salud, requieren un tratamiento especial por parte de la institución. El objetivo siempre es garantizar la trayectoria escolar”, señaló Ferrari.

El pedido puede provenir de las familias o de la propia escuela, según el nivel. En Secundaria, suele ser el entorno del alumno el que solicita el dispositivo, mientras que en Primaria se prevé que sean los líderes de asistencia escolar quienes identifiquen los casos.

Cuando la inasistencia se extiende por más de 30 días, la escuela pone en marcha la escolaridad protegida. En ocasiones dura un par de meses; en otras, abarca todo el ciclo lectivo. No existe un protocolo único: cada institución elabora una propuesta adaptada a la situación del alumno, que incluye cómo recibirá los materiales, cómo se evaluará su aprendizaje y qué apoyos docentes tendrá a disposición.

Cómo funciona en la práctica

Los dispositivos son variados: desde la escolaridad domiciliaria u hospitalaria para internaciones puntuales, hasta planes de acompañamiento de largo plazo como es la “protegida”. El eje es que el estudiante reciba los contenidos trabajados en el aula, que pueda devolver las actividades y ser evaluado.

En casos donde las ausencias son parciales -por ejemplo, un tratamiento que obliga a faltar todos los miércoles durante seis meses- se asigna un docente de apoyo que reemplaza ese espacio perdido. “Ese profesor sabe lo que está trabajando el titular de aula y garantiza que el alumno no se atrase”, indicó Ferrari.

Actualmente, los mil estudiantes secundarios bajo este régimen representan una proporción mínima del total de la matrícula -180.000 alumnos-, lo que muestra que se trata de situaciones excepcionales y no de un mecanismo extendido.

La mirada sobre la Primaria

El panorama en Primaria es distinto. Allí, los motivos no suelen estar ligados a enfermedades, sino a problemáticas sociales y familiares.

Hay muchos chicos que no van a la escuela porque la familia vive lejos, porque deben acompañar a un hermano enfermo al hospital, o por situaciones de riesgo social. La Escolaridad Protegida busca darles soporte para que no pierdan el año ni el vínculo con la escuela”, explicó Ferrari.

Según la funcionaria, cerca de 20 % de los estudiantes de Primaria registra entre 10 y 20 inasistencias anuales. Traducido, es un mes entero de clases perdidas. Y lo más grave: se trata de alumnos que todavía no consolidaron la lectura ni las operaciones básicas de matemática.

“Los más chicos también nos preocupan porque están en proceso de alfabetización. Si no fortalecemos su trayectoria ahora, corremos el riesgo de que lleguen al Secundario con aprendizajes incompletos y mayor riesgo de abandono”, alertó Ferrari.

Una política de prevención

La extensión de la escolaridad protegida a Primaria se enmarca en el trabajo de los líderes de asistencia en más de 400 escuelas, que detectan casos de inasistencia reiterada y activan redes de apoyo. La idea es prevenir que esos alumnos terminen en procesos de intensificación en diciembre o repitiendo el año, cuando muchas veces la situación podría haberse resuelto con acompañamiento durante el ciclo lectivo.

La escolaridad es obligatoria en todos los niveles y la ley prohíbe que se corte la trayectoria educativa. Las inasistencias en Primaria generan problemas de aprendizaje, y en Secundaria pueden derivar en abandono. Por eso, la medida busca garantizar calidad y continuidad en los aprendizajes, más que cantidad de casos”, concluyó Ferrari.

Salud mental y bullying: los casos más complejos

Entre los motivos más frecuentes de "Escolaridad Protegida" en Secundaria figuran los tratamientos médicos prolongados. Sin embargo, también hay un pequeño grupo de estudiantes que no asisten por razones vinculadas a Salud Mental, como fobias sociales o ataques de pánico.

El bullying plantea dilemas adicionales. Aunque no es un motivo automático para activar la Escolaridad Protegida, puede derivar en que el alumno no regrese a la escuela donde sufrió agresiones. Allí, Ferrari subrayó que existen mecanismos para gestionar el pase a otra institución.

Si ese chico no puede volver a esa escuela, los supervisores pueden activar los mecanismos para garantizarle un lugar en otra. Queremos que los chicos estén en la escuela”, reforzó.

No obstante, en la práctica a veces los mecanismos no se activan con la rapidez necesaria. Es el caso de la adolescente de 15 años de una escuela de Godoy Cruz, víctima de bullying, que cursa bajo la modalidad de Escolaridad Protegida. Su familia solicitó un asiento en otra escuela pública ante la imposibilidad de que la joven regresara al establecimiento original.

Según el abogado de la familia, Mauricio Miranda, la Dirección General de Escuelas no respondió al pedido, y la chica se encuentra aislada, sin vínculos con sus compañeros, ya que no quiere volver a la misma escuela donde está su agresor, y la familia carece de recursos para costear un colegio privado.

Mayra Gómez, de la Asociación Bullying Mendoza (ABUME) agrega que en materia de Escolaridad Protegida en casos de Salud Mental “debería haber una verdadera evaluación, con un plan de acción individualizado y con plazos concretos porque, de extenderse de más también se corren muchísimos riesgos a nivel emocional”.

 

Fuente: Diario Los Andes.

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