Entre cerros, banderas y mate: las postales de la gente que acompaña la Vuelta a San Juan al costado de la ruta
Desde temprano, mucho antes de que el pelotón apareciera en escena, las rutas sanjuaninas comenzaron a poblarse de gente. Con reposeras, banderas, gorras, conservadoras y mate en mano, vecinos de distintos puntos de la provincia buscaron el mejor lugar para ver pasar a los ciclistas en la segunda etapa de la 41° Vuelta a San Juan.
Las postales se repitieron a lo largo del recorrido: familias completas al costado de la ruta, chicos sentados en las piedras de los cerros, ciclistas aficionados alentando a sus equipos y grupos que eligieron los miradores naturales para seguir de cerca una de las competencias deportivas más queridas por los sanjuaninos.
La etapa en carrera
La segunda etapa comenzó a las 15.30 horas y ya tuvo su primera definición parcial con la meta sprint, que quedó en manos de:
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Jacob Decar Zuñiga (Stamina, Chile)
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Leandro Velardez (Municipalidad de Pocito)
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Héctor Quintana (Plus Racing)
La Vuelta a San Juan es organizada por el Pedal Club Olimpia, con el respaldo del Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte, la fiscalización de la Federación Ciclista Sanjuanina y el auspicio del Gobierno de San Juan.
En la clasificación general, el liderazgo sigue en manos de Nicolás Tivani, ciclista de la Municipalidad de Pocito, ganador de la primera etapa y protagonista de una edición que vuelve a convocar multitudes.
Un recorrido que une pueblos y pasión
La competencia, destinada a ciclistas Sub 23 y Elite, reúne a equipos locales, nacionales e internacionales, y propone un recorrido exigente que atraviesa distintos departamentos y paisajes.
Tras un primer tramo controlado por el casco urbano, la etapa en carrera se extiende por rutas y localidades como Cañada Honda, Los Berros y Pedernal, donde la presencia del público se hace sentir con aplausos, bocinazos y aliento constante.
En cada curva, en cada recta larga, la imagen se repite: San Juan vuelve a salir a la ruta, demostrando que la Vuelta no es solo una competencia deportiva, sino también una fiesta popular que se vive de cerca, con identidad, orgullo y pasión por el ciclismo.