PURA EMOCIÓN

Viajó desde La Plata para honrar a su tía quien fundó una escuela en Pocito

Jorge Menendez llegó con toda su familia para descubrir una placa y regalar una bandera con mástil, que deja marcado el legado de su parienta Luisa, quien creó la Escuela N°94, que hoy se llama 12 de Agosto. Pese al emotivo acto, 0264 Noticias no pudo ingresar porque la directora del establecimiento no dio permiso.
Jorge Menendez
Jorge Menendez
viernes 24 de abril de 2026

Volver a donde uno nació es un momento de enorme felicidad, emoción y nostalgia. Así lo vivió Jorge Menendez, quien vive desde hace varias décadas en La Plata, provincia de Buenos Aires, pero que suele regresar a su querido San Juan cada vez que puede. Una de esas ocasiones fue esta jornada, por un motivo especial ya que pudo dejar una marca tangible de todo lo que su tía, Luisa Menendez, hizo por él y muchos chicos.

Jorge, quien lleva con orgullo sus 81 años, volvió para dejar marcado un reconocimiento a su tía Luisa, quien creo la escuela 94 en lo que hace tiempo fue Colonia Fiorito, en Sarmiento, aunque ahora lleva el nombre de 12 de Agosto y está ubicada en Pocito. En un humilde acto, descubrieron una placa que deja la huella de lo que fue la mujer sarmientina en la Educación y también el adulto mayor regaló al establecimiento una bandera de nuestro país con el mástil, aunque 0264 Noticias no pudo ingresar al mismo ya que la directora no dio autorización.

Luisa no tuvo hijos, pero inculcó a sus sobrinos el amor por la educación a tal punto que varios de ellos fueron docentes. Pero Jorge cree que hay algo muy especial que los une: ambos nacieron el 6 de julio, y ambos ponen la familia como máximo emblema. Es por eso y por cada acción que ella hizo, que pensó que su memoria no debía ser borrada, que él y sus primos, que lo acompañaron, no podían ser los últimos en saber quién era Luisa. “Yo tengo un doble compromiso con ella, porque nacimos el mismo día y fue mi madrina”, dijo Jorge.

Para Jorge y muchos de sus primos, ella no fue una docente cualquiera, pues sienten que ella hizo posible la educación de muchos. A su vez, el hombre recordó que “a los hermanos de ella, los mandaban a que ordeñaran las vacas para llevarle la leche a los chicos”. En parte de ello, y una charla con su primo Luis Enrique, es que nace la idea de darle un verdadero homenaje a Luisa. Porque lo que había le parecía “tan poca cosa para alguien que hizo mucho”, y por eso pensó en hacer algo más: “Me parecía que ella valía mucho más que un cerámico blanco escrito con fibrón”, remarcó el hombre que hizo posible que el nombre de su tía quede en lo alto.

Así comenzó un camino para dejar marcada la escuela. Tres veces intentó hacer la colocación de la placa, pero nada pudo hacer por temas burocráticos, hasta esta última vez que lo logró. Pero Jorge no estaba satisfecho con ello y comentó que “me pareció poco la placa. Y compré la bandera de ceremonia con mástil y todo lo demás”.

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