Crimen en Valle Grande
A días de vencer la prisión preventiva, liberan a cuatro imputados por el crimen de Emir Barboza
Este viernes se llevó a cabo la audiencia de revisión de medidas cautelares contra los siete imputados por el crimen de Emir Barboza, el niño de 8 años que murió tras quedar en medio de un tiroteo en el barrio Valle Grande, Rawson. La instancia judicial se da a solo diez días de que venza el plazo de seis meses de prisión preventiva que pesaba sobre los acusados.
Durante la audiencia, la Fiscalía pretendía extender la prisión preventiva para los siete imputados. Sin embargo, tras un cuarto intermedio, la jueza Mabel Moya resolvió otorgar la libertad a cuatro de ellos y dictar prisión domiciliaria para los tres restantes.
De esta manera, Jonatan Carrizo, Gabriel Orostizaga, Alan Bazán y Cristian Guajardo recuperarán la libertad, aunque deberán cumplir con medidas coercitivas como presentaciones periódicas en comisaría, restricciones de acercamiento y la obligación de someterse al proceso judicial.
Por otro lado, Dante Carrizo, Ariel Hernán Carrizo y Gonzalo Santander continuarán bajo arresto domiciliario, con la condición de fijar residencia fuera del barrio Valle Grande. La decisión se apoyó principalmente en que los tres dieron positivo en el dermotest, la prueba que detecta restos de pólvora.
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El fiscal Francisco Nicolía había solicitado la prórroga de la prisión preventiva por seis meses más (la misma se cumplía el 20 de este mes), en línea con el tiempo restante de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), argumentando como prueba clave los resultados del dermotest y otros elementos incorporados a la causa.
No obstante, las defensas se opusieron al pedido fiscal y plantearon medidas alternativas más leves. Entre ellas, controles mensuales, restricciones de acercamiento y promesas de sometimiento al proceso. Incluso, en el caso de Orostizaga, su abogado defensor ofreció una caución de 1.500.000 pesos para que pudiera transitar el proceso en libertad.
Al momento de fundamentar su decisión, la jueza Moya señaló que la Fiscalía no logró individualizar ni precisar los roles de cada uno de los imputados en el hecho. Según indicó, no se pudo determinar quién efectuó los disparos ni el grado de participación de cada acusado. En ese contexto, consideró que correspondía aplicar otras medidas para los siete imputados.
Es pertinente recordar que, según consta en el expediente, algunos de estos imputados han intentado desligarse del hecho alegando inocencia o falta de participación en los disparos. Incluso, uno de ellos llegó a declarar que "salió corriendo por miedo" al ver que la situación se tornaba violenta.
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Cabe mencionar que junto con ellos hubo un menor que también habría participado del violento enfrentamiento, aunque, justamente por su edad, su causa se tramita en el Segundo Juzgado Penal de Niñez, Adolescencia y Familia. Además de otra persona identificada como Rodríguez, quien se entregó días después del hecho a la justicia y brindó detalles reveladores.
Crimen:
El crimen de Emir Barboza ocurrió en la madrugada del martes 14 de octubre de 2025, en el barrio Valle Grande de Rawson, en medio de un violento enfrentamiento armado entre familias de la zona. Según la investigación, el conflicto se originó por una pelea entre menores y escaló rápidamente, involucrando a integrantes de los clanes Limolle, Carrizo y Barboza.
En ese contexto, se produjo un intercambio de disparos entre vecinos. De acuerdo a los testimonios, desde una vivienda se efectuaron varios tiros hacia la calle y uno de los proyectiles impactó en el pecho del niño, que se encontraba en las inmediaciones.
Emir fue trasladado de urgencia a un hospital, pero falleció minutos después. La autopsia determinó que presentaba una herida de arma de fuego en el tórax, sin orificio de salida, ya que el proyectil quedó alojado en su cuerpo, provocándole la muerte de manera casi inmediata.
Tras el hecho, se desplegó un amplio operativo policial con intervención de Criminalística y la UFI Delitos Especiales. Se realizaron allanamientos en distintas viviendas del barrio, donde se secuestraron vainas servidas, cartuchos de distintos calibres, proyectiles deformados, armas de fuego —entre ellas un revólver calibre 22—, teléfonos celulares y prendas de vestir que fueron incorporadas como prueba en la causa.