2026-05-03

HISTORIAS

Una carrera contra el tiempo: tiene esclerosis múltiple, entrena en el Parque de Mayo para mejorar su salud y se ilusiona con sus primeros 10K

A Gerardo Maldonado le dieron ese diagnóstico en plena pandemia. Pero nunca dejó de hacer una vida normal, solo le agregó un tratamiento y constancia deportiva. Está por recibirse de ingeniero y da clases en una escuela. Muy creyente, dice que pone todo en manos de Dios. Y asegura que ya está listo para su primera competencia.

En 2020, en San Juan había cuarentena por la pandemia de coronavirus. En ese contexto adverso de aislamiento y miedo a él lo visitó otro enemigo invisible. No lograba mover el costado derecho del cuerpo, no podía usar el mouse de la computadora, tenía problemas para hablar y recordar y por momentos hasta tuvo que dejar de caminar.

El diagnóstico no lo tomó por sorpresa, porque había consultado sitios especializados en Internet que le anticiparon la confirmación del médico: la esclerosis múltiple (EM) ya impactaba en su cuerpo.

Desde entonces inició un tratamiento médico que le permitió pasar a otra etapa: la de cuidar su calidad de vida haciendo deportes. Por eso decidió unirse a un equipo de corredores y maratonistas.

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Hoy, después de seis años de aquel episodio revelador, en cada trote Gerardo Daniel Maldonado Almirón siente que gana salud. Y, aunque no está preocupado, sabe que su carrera es contra el tiempo.

Lejos de minimizar el cuadro, él explica que con los avances de la medicina la EM es como tener padecimientos crónicos tales como “diabetes o hipertensión”. Con ciertos cuidados puede hacer una vida normal, porque la suya es una versión leve de la enfermedad.

Gerardo tiene 31 años, es de perfil bajo y apenas cuenta que está a dos materias de recibirse de ingeniero civil en la Universidad Nacional de San Juan. También es profesor de física en el Centro Polivalente de Artes y entrena dos veces por semana en el Parque de Mayo con uno de los grupos del “Rift running”. Como ya finalizó su cursado en la UNSJ hasta se da tiempo para hacer una capacitación en soldadura.

Una carrera por la salud

La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune y desmielinizante. Es decir que la mielina (capa aislante que se forma alrededor de los nervios) puede dañarse, reduciendo así la capacidad para transmitir impulsos eléctricos. Esto puede provocar: pérdida de visión, incontinencia, fatiga, problemas de equilibrio, alteraciones en la sensibilidad (dolor y hormigueos en el cuerpo) y problemas cognitivos.

Gerardo tenía 25 años cuando llegó a ese diagnóstico. Hoy aclara que “hace 30 o 40 años se consideraba una enfermedad grave” y ahora eso cambió. “La medicina avanzó tanto que –la EM- está sumamente controlada”, dice, a modo de mensaje para otras “personas que también la tienen y no la conocen”.

Como cualquier padecimiento crónico, no tiene cura. Aunque hay acciones que, sostenidas en el tiempo, reducen su impacto. En ese camino está el futuro ingeniero, que se muestra disciplinado no solo en el estudio, sino también con los entrenamientos que para él son, además, un importante cable a tierra.

“Venir a correr me divierte. Lo veo como una actividad al aire libre que tiene muchos beneficios para la salud y para relajarse. Pero sobre todo es bueno para la cabeza, me ayuda a pensar mejor”. Por la entrevista, Maldonado se retrasa en el comienzo de la rutina y bromea porque le vino bien para eludir parte de la exigente entrada en calor que les da el entrenador Javier López.

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La principal meta que tiene mientras se prepara en el parque es “la salud”. Sin embargo, admite que trabajando con su grupo se “contagió” de la impronta competitiva de sus compañeros y compañeras. “Tengo como objetivo correr una carrera, me he propuesto hacer los 10 kilómetros y estoy cerca de eso”, le revela a 0264 Noticias

Los avisos del cuerpo

Cuando tenía 20 años, Gerardo tuvo un primer episodio que lo alertó. Padeció una parálisis facial: no podía cerrar el ojo derecho y casi no podía masticar la comida. “Me dijeron que era estrés y que con el tiempo se me iba a pasar. Y así fue, en una semana y media ya estaba bien. No me quedó ninguna secuela, entonces consideré que había sido eso”, recuerda.

A los dos años volvió a pasar por una “situación muy parecida, también en la cara: no fue parálisis facial, pero había una sensación de hormigueo en el lado derecho del rostro”. Le volvieron a decir que era estrés. Pasó el tiempo y no notó problemas derivados de aquel incidente.

Pero en mayo de 2020 atravesó un duro momento que desembocó en el diagnóstico final. “Se me complicaba usar todo el lado derecho del cuerpo: por ejemplo, no podía mover el mouse de la computadora que yo usaba mucho por mis estudios. También se me dificultaba cada vez más mover la pierna, hasta que hubo momentos en los que tuve que dejar de caminar. Y tenía dificultades para hablar”, detalla el hombre que en esos momentos también buscó refugio en su religión (integra el grupo de Acción Católica de la Parroquia de Andacollo, en Chimbas).   

Pero los inconvenientes no fueron solo físicos. El atleta aficionado explica que también tuvo complicaciones a nivel cognitivo: no podía concentrarse y padeció eventos de pérdida de memoria.

Tras someterse a los estudios médicos, en agosto de ese año le dijeron que tenía esclerosis múltiple (por la cuarentena no pudieron diagnosticarlo antes). “No me cayó mal porque desde que empecé con la complicación del brazo y la pierna derecha hasta que me dieron los resultados, en esos tres meses me puse a buscar información. Entonces ya me lo imaginaba y lo tenía asimilado, esperaba esa noticia”, reconoce.

Además, algo clave para que él no tuviera un fuerte impacto emocional fueron las palabras del médico: “Me dio mucha tranquilidad. Me dijo que antes era una enfermedad complicada pero que ahora es tratable”.  

El deporte como forma de vida

Gerardo recuerda que el médico le dijo que para su problema de salud el mejor tratamiento son los ejercicios aeróbicos.

Ahí se encontró con un escollo: primero debía fortalecer los músculos de sus extremidades. Por eso su paso previo fue hacer trabajos de fuerza en un gimnasio. Recién el año pasado empezó a correr. Una actividad que realiza a la par de sus compañeros y que lo ayuda a rendir mejor en su trabajo y en el estudio, además de “estar de buen humor y poder dormir mejor”.

“El ejercicio también es una fuga, sirve para despejarse de las actividades diarias”. El profesor de física se levanta todos los días a las seis y media de la mañana y se acuesta a las doce de la noche. Sale temprano hacia el curso de soldadura y después de almorzar se va a trabajar. Algunas tardes entrena y otras estudia para rendir sus últimas materias de la facultad.

Gerardo dice que el deporte “maquilla un montón de defectos” y sueña con tener su primera carrera este año. También apunta a recibirse de ingeniero muy pronto.

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Cuando esos ansiados días lleguen subirá otros importantes peldaños en su superación personal. Momentos para dedicárselos a su familia y a esos amigos que estuvieron en aquel duro 2020 que le cambió la vida. Pero, como él lo manifiesta, serán sobre todo instantes para alzar los brazos al cielo y ofrecer sus metas a “la gloria de Dios”.

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