Estudio científico

En un diario antiguo, una comisión de la UNSJ descubrió el primer indicio acerca de que el hijo de la Difunta Correa se fue a vivir a Córdoba

El documento data de 1862, cuando, aparentemente, Baudilio Bustos Correa, hijo de la Difunta Correa, decidió publicar la venta de la casa de su madre para mudarse al interior del país. Es el primer indicio sobre qué sucedió con la familia de Deolinda Correa, la venerada figura sanjuanina.
La Difunta Correa es ampliamente venerada en Argentina, pero no existe ningún documento oficial sobre su existencia.
La Difunta Correa es ampliamente venerada en Argentina, pero no existe ningún documento oficial sobre su existencia.

Una comisión investigadora de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes (FFHA) de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) hizo un descubrimiento revelador sobre Deolinda Correa, la popular "Difunta Correa". Se trata de un documento histórico, un diario de febrero de 1862, en el que figura la venta de una casa ubicada “a dos cuadras de la plaza principal” de San Juan, lo que ahora se conoce como Plaza 25 de Mayo. Quien publicó el aviso fue Baudilio Bustos Correa, un nombre que para los investigadores es clave, ya que, según indica la tradición oral, el marido de Deolinda Correa se llamaba Baudilio Bustos. Así, la comisión está convencida de que se trata del hijo de la Difunta, aquel bebé que sobrevivió días amamantándose del pecho de su madre y que fue encontrado por baqueanos donde ahora se encuentra el paraje Difunta Correa. Hay un dato más: en el aviso del diario, Baudilio indicó que ponía en venta su casa para irse a vivir a Córdoba, lo que marca que, al parecer, la descendencia directa de la Difunta no se encontraría en San Juan.

Carlos Moreno, subdirector del Instituto de Historia Regional y Argentina "Héctor D. Arias" de la FFHA. 

 

La revelación histórica sobre la figura sanjuanina más venerada del país, y también fuera de las fronteras, es uno de los primeros pasos logrados por una comisión especial del Instituto de Historia Regional y Argentina “Héctor D. Arias” de la FFHA. Dicha comisión encaró, a fines del año pasado, una tarea titánica: demostrar que la Difunta Correa existió. Si bien parece algo ilógico para todas aquellas personas que alguna vez le han pedido un milagro a la Difunta o han visitado el paraje de Vallecito, se trata de una afirmación que indica que la “leyenda” de la Difunta Correa se ha transmitido de boca en boca a través de los años y que no existe ningún registro oficial sobre Deolinda Correa. La comisión tiene la tarea de encontrar esos documentos.

Para poder lograr ese cometido, la FFHA dio este jueves un paso clave: firmó un convenio con el Arzobispado, lo que permitirá a la comisión acceder a todos los archivos históricos de la Iglesia sanjuanina, ya sean aquellos que están en la sede del Arzobispado como los que se encuentran en las distintas parroquias. Se trata de documentos relevantes para la investigación porque la Iglesia cuenta con los registros de nacimiento, bautismos, confirmaciones y casamientos, entre otros. Además, cabe recordar que hasta finales del siglo XIX era la Iglesia Católica la que contaba con el registro civil de las personas. Así, la comisión espera encontrar información oficial sobre Deolinda Correa, su marido y toda su familia.

Sobre el documento revelador del destino de Baudilio Bustos Correa, hijo de la Difunta Correa, fue el magíster Carlos Moreno, subdirector del Instituto de Historia Regional y Argentina, el encargado de indicar que “en un diario de febrero de 1862 se pudo localizar que un Baudilio Bustos Correa vendía su casa, que estaba a dos cuadras de la plaza principal”. Así, dijo que, según la tradición oral, “la casa de los Correa estaba cerca de lo que ahora es la plaza 25 de Mayo” y “de acuerdo con las distintas historiadoras, se trata del hijo de la Difunta Correa”. Además, el profesor indicó que, en la publicación, “Baudilio indicaba que se iba a Córdoba”.

El Arzobispado abrió sus archivos para la investigación sobre la Difunta Correa.

 

Otro dato que surge de la investigación es que, al parecer, en 1862, el hijo de Deolinda Correa tenía unos 20 años, porque se estima que su madre falleció en 1842, cuando se produjo la invasión del general Mariano Acha a San Juan, en el marco de la guerra civil entre unitarios y federales.

Según indicó Moreno, el aviso de la venta de la casa en el diario “fue publicado dos veces y después se pierde el dato”. También recordó que “para 1920, el culto de la Difunta Correa ya existía e iba gente a lo que era la tumba, que para 1924 era una ramada y un “túmulo”, un espacio donde, al parecer, la Difunta estaba sepultada”.

Miles de personas visitan cada año la Difunta Correa.

 

Sobre la investigación, Miryam Arrabal, decana de la FFHA, indicó que “esta localización documental sobre la existencia de Deolinda Correa es de un gran significado, teniendo en cuenta la fuerza de esta devoción popular en San Juan”. En esa línea, agradeció al Arzobispado la apertura de sus archivos para el trabajo de investigación, a través de un convenio que tiene un plazo de duración de tres años.

A su vez, monseñor Jorge Lozano aclaró que los investigadores tendrán algunos obstáculos, “porque gran parte de la documentación de la Iglesia se perdió con el terremoto de 1944 y alguna parte con el de 1977. No obstante, hay parroquias que han logrado conservar libros donde se inscriben los bautismos, matrimonios o el pedido de una misa de difunto, por ejemplo. Se trata de elementos que pueden ayudar a rastrear a la Difunta Correa”