ESCENARIO
La primavera de la rosca, el cepo al dinero de la política y el estorbo sanjuanino de Kicillof
El invierno político sanjuanino se adelantó con una furia. Esta última semana pasará a la historia como la más cargada de rosca, despliegue y músculo de todo el año. Fue una ráfaga intensa de movimientos antes del apagón: en apenas unos días, la llegada del Mundial de Fútbol en Estados Unidos, México y Canadá, congelará las agendas. Todo se frenará por un mes y pico, un paréntesis futbolero antes de volver a masticar el barro de la realidad.
¿Por qué se despertaron todos juntos? Sencillo: los tres dueños del tablero (Producción y Trabajo, el peronismo y La Libertad Avanza) sacaron a pasear a su gente en simultáneo. Ya no hubo goteo esporádico ni fotos casuales; hubo agenda programada.
El orreguismo sentó a sus referentes para mostrarles, por primera vez, las planillas de la gestión. El senador Sergio Uñac clavó asistencia casi perfecta en un camping de Pocito para contar el plan estratégico de supervivencia. Y los libertarios, con José Peluc comandando el barco, hicieron crujir el piso con un anuncio que dolió en el resto de los búnkeres: es probable que la Casa Rosada financie la apertura de sedes en todos los departamentos. Para una fuerza de cuna nacional, territorializar el sello es meter el caballo de Troya en el patio de los intendentes.
El movimiento de Peluc encendió las alarmas, pero el análisis fino obliga a desmenuzar el anuncio. El diputado nacional de la Libertad Avanza viene un poco tarde con esta idea de colonizar los departamentos. Es una jugada vital, sí, pero debió haber empujado a la tropa hacia el interior profundo de la provincia hace mucho tiempo. Hoy, el mapa libertario sanjuanino acusa un vacío peligroso: no tiene candidatos de peso en las comunas.
Sin embargo, el dato político que estremece a Paula Albarracín y a cualquier otro es la caja. Todo indica que es muy probable que la Casa Rosada esté financiando esta expansión, una sospecha que cobra fuerza cuando se miran los pasos recientes de Peluc, quien viene haciendo movimientos en el negocio de los medios de comunicación locales, por ejemplo. En la Libertad Avanza local, parece, ahora hay plata, un recurso que antes les faltaba y los obligaba a hacer política de supervivencia. Para el gobierno de Orrego es una alerta roja de máxima intensidad: un rival con sello nacional, el viento de cola de la Rosada y billetera propia es un dolor de cabeza asegurado. De todas formas, Peluc es un zorro viejo de la política y sabe perfectamente que un candidato no se construye solamente con dinero. El paso de armar búnkeres departamentales es importante, pero el verdadero hecho político es que el mileísmo sanjuanino finalmente empezó a moverse, y lo está haciendo con una fuerza que hasta ahora no habían mostrado. O al menos eso prometen.
Mientras los libertarios buscan dónde clavar sus banderas, la verdadera bomba de racimo legislativa la activó el oficialismo provincial a través de Enzo Cornejo, el líder del PRO sanjuanino. Él fue el encargado de pasar en limpio el trazo grueso del nuevo Código Electoral que Orrego mandará a la Legislatura. La fórmula es letal: internas optativas, abiertas, pero con "cepo" total al dinero del Estado. Cero financiamiento público.
La jugada es de una lucidez política pocas veces vista en quienes ostentan ese color político. Primero, sintoniza el dial con el humor de la calle: hoy nadie quiere que los impuestos financien la "politiquería". Segundo, opera como un torniquete financiero para los socios y rivales.
Al Bloquismo, aliado histórico que siempre amaga con competir, lo deja contra las cuerdas. En la letra, Orrego les da la libertad de ir a internas; en la práctica, les apaga la luz. Si Luis Rueda quiere armar una contienda en algún departamento, tendrá que rascar la olla de los municipios bloquistas o mendigar algún aporte "no oficial". Los demás socios menores ni hablarán; carecen de estructura y se alinearán mansamente detrás del Gobernador. La única duda es Actuar, el sello de Rodolfo Colombo, quien siempre guarda la ilusión de rasguñar una candidatura en la Capital.
Al peronismo, la asfixia estatal lo empuja directo a una crisis de nervios. Sin plata para imprimir boletas ni bancar publicidad, el PJ queda preso de sus intendentes. Si las cuentas provinciales están al rojo, los jefes comunales cuidarán su propio bolsillo. Ya pasó en 2023: Romina Rosas solo puso un peso para salvar Caucete y Fabián Gramajo se atrincheró en Chimbas. El oficialismo provincial, en cambio, maneja la lapicera grande del Estado y no tendrá problemas en aceitar su propia maquinaria electoral.
Párrafo aparte para el "ansiómetro" de Andino
En medio de este ajedrez, hay un párrafo aparte que merece el diputado nacional Cristian Andino. El sanmartiniano ya no se conforma con caminar los departamentos y soltar su clásica e inquietante humorada de "saluden al próximo gobernador". Ahora, la campaña silenciosa mutó en algodón y estampa. Hace apenas unos días, en Valle Fértil, aparecieron militantes vistiendo remeras con una inscripción sin dobles lecturas: “Cristian Andino, Gobernador 2027”, o algo parecido. Cuando algún curioso le preguntó al legislador si él había mandado a encargar semejante merchandising, Andino ensayó una sonrisa y lo negó rotundamente. Nadie en el peronismo se comió la respuesta.
En la mesa chica del uñaquismo insisten en público con el libreto de la prudencia: repiten que estas movidas son excesivamente tempraneras y que el que saca la cabeza antes de tiempo se expone al piedrazo. Sin embargo, en la intimidad del búnker de calle Belgrano manejan un pragmatismo absoluto. Saben que el año que viene habrá elecciones y que el humor social dictará las reglas. Si Andino camina, resiste el desgaste y mide bien en las encuestas, a la conducción uñaquista no le quedará otra alternativa que colgarse de su saco y apoyarlo. En política, el éxito no se discute, se usufructúa.
Mientras Andino corre en solitario, el resto del PJ repite sus vicios de origen. De la gran cumbre del viernes que lideró Uñac se borraron Carlos Munisaga y Fabián Gramajo. El intendente de Rawson y el ex de Chimbas no buscan cobijo bajo el ala de nadie; buscan luz propia.
Insinúan en los pasillos partidarios de calle Belgrano antes de Alem (nuevo-viejo búnker uñaquista) que el tándem Munisaga-Gramajo anda tirando líneas hacia La Plata para llamar la atención de Axel Kicillof. El gobernador bonaerense empezó a mover redes incipientes para petardear las ambiciones presidenciales de Uñac, dicen alrededor del senador. En el búnker uñaquista, lejos de enojarse, lo celebran con una sonrisa cínica: si Kicillof se toma la molestia de gastar pólvora en ellos, es la prueba física de que la candidatura del pocitano ya es un estorbo real para el proyecto bonaerense.
Uñac acusó el golpe, pero juega a largo plazo. Evitó subir al ring a Kicillof. “El enemigo es Milei, no Kicillof”, repitió ante los suyos en Pocito. Una red de contención por si su aventura nacional se desinfla y hay que volver a alinearse, pero también el núcleo de su estrategia discursiva local. “Somos los únicos que nos opusimos a Milei y a Orrego”, es el mantra uñaquista. Ese va a ser el garrote para intentar disciplinar internamente a Gramajo y Munisaga. Ambos jefes territoriales vienen coqueteando con el silencio: castigan duro a la Nación, pero cuidan al extremo los modales con la provincia.
Esa tibieza tiene una explicación contable. Tanto Munisaga como Gramajo dependen de los fondos de la coparticipación provincial para sostener el pago de sueldos y la paz social en sus distritos. Esa soga financiera los ata de pies y manos: sencillamente no pueden darse el lujo de despegarse de Orrego ni de quebrar los puentes con la mesa chica de la gestión provincial. Sus críticas jamás podrán ser públicas ni feroces; el intendente que saca los pies del plato se expone a que el grifo de los recursos empiece a gotear más lento. Es el histórico dilema del peronismo del conurbano sanjuanino, obligado a simular rebeldía partidaria mientras firma los recibos en las oficinas del Ministerio de Hacienda.
El fantasma de tres patas
La foto del cierre de la semana devuelve una postal incómoda para la calle Paula Albarracín. Por más guiños, fotos y gestos de seducción que el gobierno provincial ensaye hacia los libertarios nacionales, no logran ponerle un freno de mano a José Peluc en San Juan. El diputado mileísta anuncia la apertura abrir locales departamentales, junta tropa y camina con la autonomía de quien tiene el respaldo directo de la "jefa" Karina.
El tablero político de San Juan vuelve a apoyarse irremediablemente sobre tres patas consolidadas. Es, precisamente, el escenario de tercios que menos le conviene a Orrego para su supervivencia, pero es la realidad cruda que se desnudó esta semana. Las cartas están repartidas, la plata empieza a circular por vías inesperadas y el Mundial opera como un ansiolítico temporal. En julio, cuando ruede la última pelota en Estados Unidos, el berenjenal sanjuanino volverá a arder.