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El narco procesado por lavado de activos le compró vehículos a un corredor hijo de un intendente y a un exdiputado
Roberto Darío “Narigón” Muñoz, quien carga con condenas por tráfico de drogas y está procesado por lavado de activos, encaró la adquisición de al menos 21 vehículos, los cuales estaban a nombre de su pareja y sus cuatro hijos, a modo de testaferros, y otros seguían registrados a nombre de sus titulares, según indica la resolución de la Justicia Federal. De esa flota, la investigación arrojó que el narco le compró un motorhome, un minibús tipo transporte de pasajeros, al corredor Juan Gabriel Abarca, dueño de una concesionaria, hijo del intendente de Albardón, Juan Carlos Abarca. No fue lo único, ya que le compró un Toyota Corolla al exdiputado provincial Miguel Martín Martín.
De acuerdo al expediente, ambos fueron citados como testigos y en el marco de la investigación por lavado de activos en contra del “Narigón” Muñoz. Así, la movida refleja cómo el imputado extendió y desplegó sus operaciones comerciales con particulares que no tenían nada que ver con la maniobra delictiva.
Tal cual había adelantado 0264 Noticias, Muñoz también adquirió nueve inmuebles, principalmente, desde 2014 a 2021, y planeaba construir 10 departamentos, un estudio de grabación de última tecnología y un local de venta de repuestos y accesorios para kartings, entre otros negocios. De hecho, las pericias revelaron que lavó un estimado de 433 millones de pesos, una cifra récord en ese tipo de maniobras.
Por eso, el “Narigón” fue procesado por el juez Leopoldo Rago Gallo, del Juzgado Federal N°2, como supuesto coautor de lavado de activos, es decir, convertir o poner en circulación, en el mercado legal, bienes o dinero que provienen de un origen ilícito. En este caso, el delito precedente es la comercialización de estupefacientes. Incluso, la figura de lavado se vio agravada “cuando el autor realizare el hecho con habitualidad o como miembro de una asociación o banda”.
En ese marco, también fueron procesados como presuntos coautores su pareja, Emilce Emilia Del Carmen Castro, y sus hijos Juan Pablo, Edgar Emiliano, Cinthia Elizabeth y Yésica Judith Muñoz.
En la causa, figura que Roberto Muñoz entabló las tratativas con Juan Gabriel Abarca, propietario de Gold Cars, para la compra de un Renault Masters, un motorhome tipo minibús. La operación se concretó en noviembre de 2022 por 39.500 dólares. El pago fue de 10 mil dólares en efectivo y, luego, tres cuotas mensuales de 5 mil dólares y de 7.500 y 7.000 dólares.
Si bien la transacción la hizo el “Narigón”, la titularidad del vehículo quedó registrada a nombre de su pareja, Emilce Castro, según consta en el expediente. Además, el imputado realizó una serie de refacciones al motorhome, como la colocación de muebles de cocina, instalación eléctrica para tv, microondas y heladera, y estructura metálica para cama, por un total de 265.500 pesos en julio de 2024.
Por otro lado, Muñoz le compró una Toyota Corolla, modelo 2023, al exdiputado (2003 – 2007 y en 2015) Miguel Martín Martín, por un total de 19.500 dólares. La investigación determinó que, si bien no se completó el trámite de transferencia, el “Narigón” pretendía registrarlo a nombre de su pareja.
Fueron algunos de los vehículos que adquirió el imputado, ya que en su flota se encontraba una Dodge RAM 1500, otros cinco Toyota Corolla, cuatro camionetas Toyota Hilux 4x4, un Peugeot 207 Compact Allure, un VolksWagen Suran, un Ford Focus, un Citroen C3 y un BMW 325i.
El clan Muñoz también contaba con otro motorhome Agrale, tipo casa rodante e, inclusive, la Justicia contabilizó una moto Motomel S2 125 cc, una Yamaha YBR 125cc y una Kawasaki KL 250cc.
La causa contra el “Narigón” Muñoz estalló el 12 de octubre de 2024, luego de que personal de Gendarmería llevara adelante cinco allanamientos simultáneos bajo orden del Juzgado Federal N°2. Fue el resultado tras una investigación que comenzó el 3 de octubre de 2019, luego de las primeras pistas que brindaron anónimamente vecinos, el trabajo en el terreno de los uniformados y escuchas telefónicas.
En el expediente consta que el principal imputado había conseguido nueve propiedades y que planificaba un taller para el armado de kartings, con herramientas de punta, como alineadores láser de butaca, y un local de venta de los insumos de ese tipo de vehículos.
Incluso, planeaba construir su propio kartódromo en un predio de cuatro hectáreas, aunque, luego pensó girar su inversión en una pista de indoor tierrero en ese mismo lugar. Su apuesta también incluía la construcción de una pileta de natación en una de las propiedades que alquilaba, con una sala de juegos infantiles y un comedor para ponerla en el mercado durante el verano.