Juzgado Federal N°2

Procesan a narco y su familia por lavar un récord de $433 millones de la venta de droga: tenía nueve inmuebles y 21 vehículos

El principal sospechoso es Roberto Muñoz, junto a su pareja y cuatro hijos. La investigación arrojó que, además, planeaba múltiples inversiones y, aunque trataba de evitarlo, tuvo millonarios movimientos en billeteras virtuales y el sistema bancario.
Procedimiento. Durante uno de los allanamientos a las viviendas de la familia Muñoz, los uniformados de Gendarmería entrevistaron a los integrantes de la supuesta banda.
Procedimiento. Durante uno de los allanamientos a las viviendas de la familia Muñoz, los uniformados de Gendarmería entrevistaron a los integrantes de la supuesta banda.
sábado 22 de agosto de 2026

Roberto Darío “Narigón” Muñoz puso a su nombre, al de su pareja y al de sus cuatro hijos unos nueve inmuebles y 21 vehículos. Había trascendido que iba a empezar la construcción de 10 departamentos, un estudio de grabación de última tecnología y un local de venta de repuestos y accesorios para kartings, entre otras operaciones. A simple vista, todo un empresario que se manejaba, principalmente, con pagos en efectivo, tanto en pesos como en dólares. El tema es que carga con dos condenas por venta de estupefacientes y el juez federal Leopoldo Rago Gallo lo procesó por llevar adelante la maniobra más cuantiosa de lavado de activos que se haya registrado en la provincia, con una estimación en 433 millones de pesos. Así, utilizaba a miembros de su familia como testaferros y usaba al mínimo el sistema bancario y plataformas digitales para tratar de no dejar rastros de sus movimientos.

Esa es, en líneas generales, la conclusión del magistrado, quien también procesó como presuntos coautores a la pareja de Roberto Muñoz, Emilce Emilia Del Carmen Castro y sus hijos Juan Pablo, Edgar Emiliano, Cinthia Elizabeth y Yésica Edith Muñoz. Pese al nivel de bienes y el dinero que ostentaba el clan familiar, ninguno podía justificar semejantes estatus de ingresos, dado que carecían del perfil fiscal, de acuerdo a ARCA (ex AFIP), y recursos legalmente declarados para llevar adelante compras en efectivo y de contado. De hecho, Emilce Castro cobraba una Asignación Universal por Hijo (AUH) y Cinthia Muñoz también tuvo un beneficio social.

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La resolución de Rago Gallo es del 31 de julio, aunque trascendió en estos días. El “Narigón” Muñoz fue procesado con encierro preventivo, aunque de forma domiciliaria, debido a que acreditó que atraviesa problemas de salud. El resto de los implicados fueron procesados sin prisión preventiva. El juez le trabó embargos a todos: 90 millones de pesos al principal involucrado y 50 millones de pesos para el resto.

No es el primer caso de lavado de activos, pero sí, por lejos, el que representa una cifra récord. El delito consiste en el conjunto de operaciones con el que “bienes de naturaleza delictiva son incorporados e integrados al sistema económico legal, confiriéndoles apariencia legítima”. En este caso, fondos que se habrían generado a través de la comercialización de estupefacientes son convertidos en propiedades y bienes dentro del mercado, bajo la simulación de un origen lícito.

Secuestro. Personal de Gendarmería secuestró carrocerías y partes de karting que estaban en poder de Muñoz.

 

Roberto Muñoz fue condenado en 2014 por comercio de estupefacientes agravado por la participación de tres o más personas. Las fuentes indicaron que la sanción habría sido impuesta por el Tribunal Oral Federal N°1 de Mendoza. El 12 de agosto de 2025, fue el Tribunal Oral Criminal de San Juan el que volvió a castigarlo por tenencia de droga con fines de comercialización.

Esa causa se originó a raíz de un operativo que realizó la Policía de San Juan, cuyos uniformados encontraron en la casa de Muñoz droga fraccionada y acondicionada para la venta. Al tratarse de competencia federal, el expediente se giró a la Justicia de ese fuero, lo que devino en la condena de 2025.

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Previamente, a Muñoz se lo venía investigando por lavado de activos, por lo que esa causa habría corroborado la hipótesis del juez Rago Gallo: que el “Narigón” continuaba con la comercialización de estupefacientes y que era el negocio sostén del clan. El delito precedente para que se configure el lavado de activos.

La maniobra tiene una escala penal que va de 3 a 10 años de cárcel, aunque, en la causa Muñoz, está el agravante de que el principal sospechoso realizó el hecho “con habitualidad o como miembro de una asociación o banda formada para la comisión continuada de hechos de esta naturaleza”, lo que estira la eventual sanción de 4 años y medio a 13 años y 4 meses.

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La causa estalló el 12 de octubre de 2024, luego de que personal de Gendarmería llevara adelante cinco allanamientos simultáneos bajo orden del Juzgado Federal N°2. Fue el resultado tras una investigación que comenzó el 3 de octubre de 2019, luego de las primeras pistas que brindaron anónimamente vecinos, el trabajo en el terreno de los uniformados y escuchas telefónicas.

Uno de los allanamientos fue a la vivienda de calle Estrada al 344 Este, la que los gendarmes indicaron que el garaje sería un búnker de droga. De acuerdo al expediente, la casa está a nombre de la madre de Muñoz y se secuestraron 40 mil dólares y carrocerías de kartings.

Ganancia. Los investigadores secuestraron 40 mil dólares en uno de los cinco allanamientos simultáneos que hicieron para desarticular la presunta banda.

 

Los otros operativos fueron en la vivienda de Avenida Rioja 1217, en la que vivía el principal sospechoso (quien sí era el titular) con su pareja, y en un galpón de la misma avenida, pero al 1225, en el que funcionaba un taller de karting, en el que los uniformados secuestraron tres vehículos: un Ford Focus y dos motorhomes de lujo.

Los restantes procedimientos se dieron también en la casa de calle Abraham Tapia N°12 Este, a nombre de Emilce Castro, y en la de calle Francisco Villagra al 260 Este, en la que residía Edgar Muñoz, pero que está a nombre de su hermana Yésica. También se allanó el domicilio de calle Prolongación Rioja, que era de Juan Pablo Muñoz, pero lo había vendido.

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La investigación arrojó otras propiedades, como la del Complejo De la Cruz, en Rivadavia; la de Calle 5 esquina Cochagual, en Pocito, a nombre de Cinthia Muñoz, y el Ruta 40 y Callejón Conte Grand, también en el departamento pocitano, cuyo parte de la titularidad estaba a favor de Emilce Castro.

La mayoría de esos inmuebles fueron adquiridos tras desembolsos en efectivo y de contado, según figura en la causa.

 

La flota de vehículos

Otro punto clave en la investigación del lavado de activos es la cantidad de vehículos. Entre ellos, se encuentran una Dodge RAM 1500, seis Toyota Corolla, cuatro camionetas Toyota Hilux 4x4, un Peugeot 207 Compact Allure, un VolksWagen Suran, un Ford Focus, un Citroen C3 y un BMW 325i.

No es lo único, ya que el clan también cuenta con dos motorhome: por un lado, un Renault Master al que Roberto Muñoz lo equipó con muebles de cocina, heladera frigobar, microondas y aire acondicionado. Por otro, un Agrale.

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Inclusive, se contabilizó una moto Motomel S2 125 cc, una Yamaha YBR 125cc y una Kawasaki KL 250cc que estaba en el domicilio que brindó Edgar Muñoz, pero cuyo titular era otra persona.

Como sucedió con los inmuebles, la mayoría de los vehículos se abonaron en efectivo y al contado, ya sea en dólares y pesos, aunque hubo algunas compras en cuotas y permuta.

 

Escuchas y fin del secreto bancario

La pesquisa incluyó intervenciones telefónicas, en las que salió a la luz que Roberto Muñoz actuaba prestamista y vendía “en negro” repuestos, cubiertas, chasis cero kilómetros de marcas de elite y motores importados. De acuerdo al expediente, para no figurar en la comercialización, le indicaba a la proveedora KDA S.R.L., de Buenos Aires, a facturar directamente a nombre de los compradores finales o de su pareja, Emilce Castro.

Como se señaló, el “Narigón” Muñoz planeaba un estudio de grabación de alta calidad para bandas de música en la planta alta de la casa de Avenida Rioja 1217, en el que funcionara una productora. Había planificado la inversión de dos consolas de sonido profesionales, dos teclados de última generación y, además, habría una habitación para fotografía.

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También apostaba a la construcción de 10 departamentos para alquiler, el taller para el armado de kartings, con herramientas de punta, como alineadores láser de butaca, y un local de venta de los insumos de ese tipo de vehículos.

Incluso, planificó construir su propio kartódromo en un predio de cuatro hectáreas, aunque, luego pensó girar su inversión en una pista de indoor tierrero en ese mismo lugar. Su apuesta también incluía la construcción de una pileta de natación en una de las propiedades que alquilaba, con una sala de juegos infantiles y un comedor para ponerla en el mercado durante el verano.

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Si bien la mayoría de las compras que efectuaba Muñoz y su familia eran “en negro”, la investigación reveló que también realizaron operaciones bancarias y a través de billeteras virtuales, luego de que el juez Rago Gallo ordenara el levantamiento del secreto fiscal, bancario y bursátil.

Así, Roberto Muñoz registró en Mercado Pago créditos por 35.513.134 pesos entre 2022 y 2024, mientras que su pareja embolsó 27.088.729 pesos. Su hija Cinthia percibió 27.104.791 pesos, Edgar Emiliano 12.484.683 pesos y Juan Pablo 9.746.708 pesos, de acuerdo a la causa.

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Además, Emilce Castro, Juan Pablo Muñoz y su padre Roberto invirtieron en un Fondo Común de Inversión del Banco Industrial, aunque las sumas fueron, de cierta manera, menores: entre los tres, sumaron cerca de 8,5 millones de pesos.

Un dato para recordar: ninguno de los integrantes de la familia tenía registrada alguna actividad laboral o empresarial. A su vez, los informes revelaron que Cinthia, una de las hijas de Muñoz, tuvo consumos de lujo a través de su tarjeta de crédito, dado que compró artículos en negocios como Lacoste, Joyería Bofinger, Nike Unicenter, Apple, Starbucks Aeroparque. No fue lo único, ya que también se alojó en el Hotel Saint George de Puerto Iguazú o el Hotel Del Bono Park.  Sus gastos fueron por 12.835.339 pesos.

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