DETALLES
Al menos 3 personas podrían ser juzgadas por encubrimiento tras mentir en el caso del crimen del adolescente chimbero
La investigación por el crimen de un adolescente ocurrido en la Villa 1° de Mayo, en Chimbas, dio un giro luego de que los investigadores descartaran la primera versión sobre un supuesto ataque perpetrado por personas que habían ingresado al domicilio y todo apunte a que la autora fue la novia de la víctima de 16 años. El fiscal de la UFI Delitos Especiales, Roberto Ginsberg, brindó nuevos detalles y confirmó que tres adultos podrían quedar vinculados a una investigación por presunto encubrimiento.
En un primer momento, la pesquisa apuntaba a tres hombres con antecedentes penales que habían sido señalados como posibles autores del ataque. Sin embargo, el avance de las pericias permitió reconstruir otra mecánica del hecho. Según explicó Ginsberg, el protocolo de autopsia fue determinante para modificar la hipótesis inicial.
El informe estableció que el disparo se produjo a una distancia no mayor a 60 centímetros. Además, el proyectil ingresó por el maxilar izquierdo de la víctima, atravesó una vértebra y salió por la zona posterior del cuello. En el lugar también se encontró una sola vaina y un solo proyectil, correspondiente al disparo que terminó con la vida del adolescente.
Estos elementos llevaron a los investigadores a descartar la primera versión, que indicaba que terceros habían ingresado al domicilio y disparado desde una distancia de entre tres y cuatro metros.
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A partir de allí, la Brigada de Delitos Especiales volvió a entrevistar a los testigos que se encontraban en el lugar y logró localizar además a una persona que se había retirado antes de la llegada de los investigadores. Según los testimonios reunidos, todos señalaron a la novia de la víctima, una adolescente de 16 años, como quien manipulaba el arma al momento del disparo.
De acuerdo con lo declarado por los testigos, el grupo se encontraba cenando y compartiendo en el domicilio, donde había un arma cargada que era manipulada por los presentes. Según esa reconstrucción, la menor tomó el arma y se produjo el disparo que impactó en el adolescente.
Por tratarse de una menor de edad, la investigación sobre su participación quedó a disposición del juez de Menores Jorge Toro. Ginsberg señaló que, de acuerdo con los testimonios incorporados hasta el momento, se trataría de un hecho accidental, aunque aclaró que será la Justicia de Menores la que deberá determinar la calificación definitiva.
En paralelo, la UFI Delitos Especiales analiza la conducta de al menos tres adultos que estaban vinculados al grupo. Según explicó el fiscal, no existiría entre ellos un vínculo familiar, sino de amistad.
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La sospecha surgió porque inicialmente habrían sostenido una versión que apuntaba a la intervención de terceros. Ginsberg explicó que, tras conocerse los resultados de la autopsia y analizarse las cámaras de seguridad del CISEM, esa hipótesis perdió sustento y los investigadores volvieron a entrevistar a quienes estaban presentes.
El fiscal sostuvo que los adultos podrían haber intentado cubrir la participación de la menor y que esa conducta podría derivar en una investigación por encubrimiento. De todos modos, aclaró que deberá analizarse individualmente la participación de cada persona y determinar si corresponde imputar ese delito.
La investigación continúa abierta. Mientras la Justicia de Menores deberá avanzar sobre la situación de la adolescente, la UFI Delitos Especiales continuará trabajando sobre la posible responsabilidad de los adultos que estuvieron presentes aquella noche y sobre las circunstancias en las que se intentó instalar una versión diferente de lo ocurrido.