DÍA DE LA MAESTRA JARDINERA

La primera maestra, esa que nunca se olvida

Paula y Gabriela dedican su vida a la noble tarea de educar a la primera infancia. Con amor a su profesión y una profunda vocación, día a día se encargan de garantizar el primer contacto de los más chiquitos con la educación.
La primera maestra, esa que nunca se olvida
La primera maestra, esa que nunca se olvida
viernes 28 de mayo de 2021

El primer contacto con la educación es uno de los más importantes. Es el que sentará las bases de la vida académica de una persona. Y para que esto sea así, la tarea de una maestra jardinera es fundamental.

Ellas son aquellas docentes en quienes los padres de los más chiquitos depositan su confianza. Allí, es donde los pequeños dan sus primeros pasos, fuera de sus casas, en un ámbito totalmente nuevo y desconocido. Y es ahí donde entra en valor la figura de la docente quien será la encargada no sólo de enseñar los primeros conceptos de la educación, sino de contener, alentar y descubrir las capacidades que los pequeños podrán explotar más adelante, a medida que continúa su vida escolar.

Es el caso de dos maestras jardineras que dedicaron su vida a enseñar a los más chiquitos.

Gabriela Agüero, de 44 años, quien cuenta con 20 años de trayectoria en la docencia. Comenzó su carrera en jardines maternales para luego volcarse de lleno a los jardines estatales. Recuerda sus primeros pasos con nostalgia y cómo estas experiencias fortalecieron su impronta para convertirse en la docente que es hoy.

Paula Guzmán, de 33 años, comenzó su carrera poco antes de recibirse. Al igual que su colega, comenzó en los jardines maternales en el año 2008 para luego, tras su graduación, llegar al ámbito público para quedarse. Ambas comparten tareas en la ENI N° 2 Pinkanta, en Capital. 

Gabriela viene de una familia que respira docencia. “Elegí ser maestra jardinera porque crecí entre útiles, pizarrones y tizas. Mi abuela tenía a su cargo el Jardín ‘Cascabel’. Desde chica quise ser docente. De hecho mi hermana es profesora de secundario y mis primas también son maestras.”.

La seño Paula también está vinculada a la docencia desde su ámbito familiar. Su abuela fue directora de una escuela primaria.

“También en mi caso, hay esto de estar rodeada de útiles y pizarrones”, sostiene Paula.

Creo que se nace siendo maestra jardinera. Yo lo volvería a elegir”, acota Gabriela

En su decisión de dedicarse a la primera docencia influyeron mucho quienes fueron sus maestras jardineras. Ambas las recuerdan con mucho cariño.

“Mi maestra de jardín era pastora en el Colegio Luján. Ahora es la directora”, cuenta Paula

“A mi maestra aún la veo y la adoro: Nélica De Los Ríos. Toda la vida me acuerdo de ella. Era de esas maestras que se adaptaban a las necesidades de los chicos”, relata la seño Gabriela.

 

El 2020 será recordado como el año en que tanto los docentes como los alumnos debieron dejar de reunirse en el aula para mantener contacto a través de una pantalla.

Ambas manifestaron como vivieron el año de pandemia, marcado por la virtualidad, la pérdida del contacto con los chicos y cómo volvieron a reencontrarse este 2021.

“Fue difícil en el sentido de poder interactuar. Fue complejo trabajar desde la virtualidad y no poder realizar ciertas actividades. Es por eso que, en lo personal, apuesto a la presencialidad”, manifiesta Gabriela.

“Creo que el Nivel Inicial es muy necesario. El vínculo, el afecto, el abrazo son muy importantes. Nos costó mucho no poder tener ese acercamiento con el niño. Aunque ellos tienen un poder de adaptación tan impresionante que lo hacen todo más fácil”, expresa Paula.

Como muchos otros sectores, ellas también debieron “readecuar” sus tareas. Acostumbradas a trabajar con amplios grupos de chicos, pasar a coordinar burbujas reducidas, respetando los protocolos sanitarios, representó un desafío que han sabido superar.

 

El orgullo las embarga cada vez que un ex alumno suyo las recuerda en la calle. Acompañar a las nuevas generaciones en su primer paso académico y luego recibir ese reconocimiento después de tantos años, en una gran satisfacción para ellas.

“Yo me muero de amor. Arranqué como auxiliar y mis niños de esa época hoy tienen 18 años, ya están en la facultad y están sacando sus licencias de conducir”, dice Paula entre risas.

“Para mí siguen siendo chiquitos. Yo me los encuentro y me dicen ‘seño, ¿se acuerda de mi?. Eso me emociona. Si nos recuerdan es porque dejamos una buena impronta en ellos”, refuerza la seño Gabriela.

 

Para ser docente se debe tener un profundo sentido de vocación. Esa vocación debe ser doble cuando se elije ser maestra jardinera. Las seños Paula y Gabriela dan su punto de vista a las futuras docentes de jardín.

“Yo les recomiendo que hagan una autoevaluación y estén seguras si realmente es lo que quieren. Creo que una maestra de Nivel Inicial debe ser 50% docente y un 50% mamá. Es ser como una mamá pedagógica. Es estar atentas a cada alumno, ver cuáles son las necesidades, advertir si pasa algo en la casa de los chicos y si pasa algo, intervenir. Creo que aparte de enseñar, estamos para detectar situaciones o conflictos y ayudar”, explica Gabriela.

“Es una profesión hermosa pero también pero también tiene sus dificultades. La vocación es lo más importante. Te sale de adentro el preocuparte, saber qué pasa y encontrar la forma de cómo ayudar para que el niño avance y crezca. Pensamos todo el tiempo en qué herramientas dar, comunicarnos con los papás de la mejor manera posible y que más ofrecer”, añade la seño Paula.

Ambas coinciden que ser maestra jardinera no es fácil pero es una profesión en la que la docente debe brindarse a los chicos y el verlos crecer, les devuelve la satisfacción de haber cumplido la tarea.

El reconocimiento y el recuerdo de sus alumnos son sus más grandes recompensas. Y así seguirá siendo porque la maestra jardinera, es la primera en la vida de un alumno y es aquella que nunca se olvida.

 

Matías González - Edición e imágenes: Andrés Gómez

La primera maestra, esa que nunca se olvida
La primera maestra, esa que nunca se olvida
La primera maestra, esa que nunca se olvida
La primera maestra, esa que nunca se olvida
La primera maestra, esa que nunca se olvida