Dramático

Alertan que la emergencia sanitaria en Venezuela entró en una fase crítica tras los terremotos

Los equipos médicos que trabajan en la comunidad de Catia La Mar reportaron un aumento de enfermedades cutáneas, casos de diarrea y solicitudes de medicamentos para tratar enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión.
viernes 10 de julio de 2026

La demanda de asistencia humanitaria aumentó en las zonas más afectadas por los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, mientras la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó un llamado para recaudar cerca de 300 millones de dólares destinados a asistir a 1,3 millones de personas y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que la emergencia sanitaria “está lejos de haber terminado”.

En el estado de La Guaira, donde se concentró la mayor parte de la destrucción, miles de personas acudieron a cocinas móviles, clínicas temporales y hospitales de campaña instalados por organizaciones no gubernamentales y agencias internacionales. La asistencia alcanza tanto a quienes perdieron sus viviendas como a personas que, pese a conservar sus hogares, necesitan atención médica o medicamentos.

El jefe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, explicó que las necesidades de la población cambiaron con el paso de las semanas. “Está claro en los lugares donde se encuentran los desplazados que, especialmente después de dos semanas, la gente llega porque no pudo recibir otros tratamientos. Ya no llegan solo con fracturas, llegan con esas necesidades de salud de largo plazo. Es vital que estemos allí para ellos”, afirmó.

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Los equipos médicos que trabajan en la comunidad de Catia La Mar reportaron un aumento de enfermedades cutáneas, casos de diarrea y solicitudes de medicamentos para tratar enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión. Los profesionales atribuyen parte de estos problemas al hacinamiento y a las deficientes condiciones de acceso al agua potable y al saneamiento, dificultades que ya afectaban a numerosas comunidades antes de los terremotos.

Irma Echarri, de 67 años, acudió a una unidad médica móvil con las cajas vacías de las gotas para los ojos y del analgésico que utiliza habitualmente con la esperanza de recibir nuevos medicamentos. También buscó atención por un dolor persistente en la nariz que apareció después de los sismos. “Me duele mucho. Me duele porque me duele”, expresó mientras esperaba atención médica.

Aunque su vivienda no sufrió daños, muchos de sus vecinos permanecen en refugios temporales o pasan las noches al aire libre. Según cifras oficiales, los terremotos provocaron el colapso de 190 edificios y daños en otros 856.