auditoría

Por la desaparición de 150 pistolas en la Policía de San Juan, removieron a siete efectivos de la División Armamento

La medida fue tomada por la Jefatura de Policía luego de una auditoría interna que detectó inconsistencias en el registro de 150 pistolas calibre 9 milímetros. Los siete efectivos que integraban la División Armamento fueron trasladados a otras dependencias mientras avanza el sumario administrativo.
jueves 16 de julio de 2026

La Policía de San Juan dispuso la remoción de toda la División Armamento luego de que una auditoría interna detectara inconsistencias en el control y registro de armas reglamentarias. La medida alcanzó a siete efectivos que fueron trasladados a distintas dependencias de la fuerza.

La decisión fue tomada por el jefe de Policía, Néstor Marcelo Álvarez, en el marco de un sumario administrativo que busca determinar qué ocurrió con 150 pistolas Bersa calibre 9 milímetros que no figuraban correctamente en los inventarios oficiales.

Según publicó Tiempo de San Juan, los efectivos trasladados fueron el suboficial principal Mauricio Javier Ríos, enviado a la Unidad Coordinadora de Departamentales; la cabo primero Laura Verónica Aballay, destinada a la Sección Comunal N° 1 Centro; y el cabo primero Javier Darío Lucero, reasignado a la Departamental 7 Oeste. También fueron removidos el cabo primero Martín Hernán Villalobos, el cabo Carlos Andrés Chaves, el cabo Franco Miguel Troncoso y el cabo Franco Gabriel Tejada, quienes fueron destinados a distintas dependencias policiales.

La auditoría detectó irregularidades en la asignación del armamento. Entre los casos observados, aparecieron subcomisarios que portaban pistolas que en los registros oficiales figuraban asignadas a efectivos de menor jerarquía, lo que expuso fallas en el sistema de control interno de la fuerza.

Las armas forman parte de un lote de 500 unidades adquiridas por el Gobierno de San Juan en 2022 a la firma Punto de Impacto, mediante una licitación pública. Las inconsistencias se concentraron en pistolas correspondientes a los lotes de fabricación identificados como M y N.

Una de las hipótesis que analizan las autoridades apunta a un desorden administrativo acumulado durante años, agravado por la falta de un sistema digital que permita realizar un seguimiento individualizado de cada arma reglamentaria.

Además, no se descarta que parte del armamento pueda permanecer almacenado sin haber sido incorporado formalmente al sistema de registro. En caso de que las pistolas no sean ubicadas, la investigación podría avanzar con una denuncia penal por un posible robo o desvío de armas.

Como parte de la reorganización del área, el subcomisario Mauricio Osvaldo Montaña fue designado al frente de la División Armamento y tendrá la tarea de encabezar la normalización de los inventarios y los controles internos.