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El vinilo, entre el auge y la contracultura que adoptaron los jóvenes para volver a escuchar música de una manera más vintage

En el Día del Vinilo, dos coleccionistas sanjuaninos hablaron sobre el resurgimiento de un formato que conquistó a nuevas generaciones. En plena era de la música inmediata, los jóvenes buscan una experiencia diferente: escuchar discos completos, descubrir sus historias y volver a conectarse con el ritual de poner un vinilo en la bandeja.
miércoles 12 de agosto de 2026

En tiempos donde las canciones están disponibles al alcance de un click, elegir un disco, ponerlo en una bandeja y sentarse a escucharlo de principio a fin parece casi una contracultura. Sin embargo, esa experiencia, que marcó a varias generaciones volvió a despertar el interés de los jóvenes. El vinilo vive desde hace años un nuevo auge. Ya no solamente forma parte de las colecciones de quienes crecieron escuchándolo, sino que también comenzó a conquistar a personas que nunca tuvieron uno en su casa. Para muchos jóvenes, más que una vuelta al pasado, representa el descubrimiento de una forma diferente de consumir música: con tiempo, atención y un ritual que comienza mucho antes de que suene la primera canción.

En diálogo con 0264 Noticias, Enzo Carrizo Saavedra, coleccionista y creador de la propuesta Lado Oscuro Vinilos, contó que su relación con este formato comenzó durante la pandemia. Hoy tiene más de 200 discos, aunque todo empezó con una compra que realizó sin tener demasiada experiencia. “Me compré una bandeja tocadiscos, bastante chica, y en ese momento no tenía ni un vinilo. Me compré algo que no sabía cómo usar, pero que quería aprender”.

Maxi y Enzo, dos amigos que se juntaron para poder crear el ciclo "Lado Oscuro Vinilos", un lugar para todos los que disfrutan de dicha propuesta. 

Su primer disco fue uno de los Ramones. Desde entonces comenzó a sumar títulos, principalmente de rock nacional e internacional, algunos comprados y otros como regalos. Pero el vínculo con el vinilo terminó de consolidarse en las juntadas con sus amigos, cuando la música pasó a convertirse en parte de una experiencia compartida. “Un día puntual de la semana nos juntábamos y las primeras veces que teníamos tres vinilos los escuchábamos seis veces. Ahí nació el concepto de compartir esa calidez, la música de fondo que brinda un vinilo”.

Para Enzo, una de las principales diferencias con las plataformas digitales está en la forma de relacionarse con un disco. Las nuevas maneras de consumir música permiten pasar rápidamente de una canción a otra, mientras que el vinilo invita a detenerse. “Hoy en día los chicos no tienen el concepto de escuchar un disco completo. Antes te llegaba el disco y lo escuchabas de punta a punta”.

Justamente, recuperar esa experiencia fue uno de los motores que lo llevó a crear Lado Oscuro Vinilos, una propuesta que comenzó en julio de 2025 en Molleja Studio. La idea consiste en escuchar un álbum completo en un espacio acondicionado acústicamente y sin estímulos visuales. “Es escuchar un disco de punta a punta, a oscuras, sin ningún estímulo visual. Eso te lleva a otra concentración, a otra conexión con la música”.

La propuesta reúne a personas de distintas edades, aunque Enzo destacó que entre los asistentes aparecen cada vez más jóvenes, especialmente mayores de 20 años, interesados en experimentar esta forma de escuchar música.

Una contracultura frente a la música inmediata

Para Juan Alzamorra, coleccionista y creador de Vino y Vinilo, el regreso del formato puede entenderse como una respuesta a la hiperdigitalización y a la inmediatez con la que actualmente se consume música. “Es una contracultura que surge a la hiperdigitalización”. Juan explicó que hoy prácticamente toda la discografía de un artista puede encontrarse en cuestión de segundos. Sin embargo, considera que esa facilidad no siempre se traduce en una escucha más profunda. “Hoy tenés al alcance de un click la discografía de una banda. Como contracultura a eso inmediato resurgió hace unos años el vinilo, que nunca se terminó de ir”.

Actualmente cuenta 400 vinilos, que recorren géneros como la música clásica, el rock nacional, jazz, funk, R&B y soul.

Para él, escuchar un vinilo implica dedicarle tiempo a una obra completa, respetar el orden de las canciones y descubrir las conexiones que pueden existir entre un tema y otro. “Cuando vos escuchás un vinilo hay cosas que no las vas a escuchar en otra plataforma. Va de la mano de otro tipo de disfrutes, de conectar con el momento, de tomarte el tiempo de escuchar una obra completa”.

Esa experiencia tampoco termina en la música. El formato físico permite encontrarse con otros elementos que forman parte del concepto de un álbum: el arte de tapa, los textos, las imágenes y la información sobre quienes participaron en la grabación. “Está el arte de tapa del disco, el olor, el insert que tiene adentro, toda la información: dónde se grabó, quién fue el ingeniero de sonido, quién lo mezcló. Eso en Spotify no lo tenés”. Como ejemplo de esa idea de obra integral, Juan mencionó La grasa de las capitales, de Serú Girán: “Ahí ves el concepto claro que tiene el disco, lo que quisieron transmitir los artistas ante el mundo”.

La relación de Juan con los vinilos comenzó en su casa, donde la música siempre estuvo presente. Hace unos 15 años consiguió sus primeras bandejas y comenzó. Parte de su colección proviene de regalos y otros ejemplares fueron heredados de su familia. Actualmente cuenta  400 vinilos, que recorren géneros como la música clásica, el rock nacional, jazz, funk, R&B y soul. Hace cuatro años creó Vino y Vinilo, una propuesta que lleva sus discos a distintos eventos y espacios culturales, como bodegas y museos. “Lo mío es más cultural. Escuchar un vinilo para mí es un hecho totalmente cultural, no solamente diversión”.

Cuando vos escuchás un vinilo hay cosas que no las vas a escuchar en otra plataforma. Va de la mano de otro tipo de disfrutes, de conectar con el momento, de tomarte el tiempo de escuchar una obra completa.

Para Juan, son precisamente las nuevas generaciones las que impulsan esta búsqueda. Jóvenes que crecieron con plataformas digitales encuentran en el vinilo una experiencia que no conocieron, pero que les permite descubrir otra relación con la música. “Las nuevas generaciones buscan nuevas experiencias y encuentran en el vinilo todo eso. Hay un arte de tapa, los discos eran una obra conceptual integral, no era solamente una canción”.

En una época marcada por la velocidad y el consumo inmediato, el vinilo propone otra lógica: elegir qué escuchar, detenerse y dedicarle tiempo a una obra completa. Y quizás allí esté una de las claves de su auge entre los jóvenes: en medio de un mundo cada vez más digital, encontraron en un formato vintage una nueva manera de escuchar.