A 176 AÑOS DE SU MUERTE

Cómo fue el último día de vida de José de San Martín y qué enfermedades padecía

Este 17 de agosto se cumplieron 176 años del paso a la inmortalidad del Libertador, quien murió a los 72 años en Boulogne-sur-Mer, Francia. En sus últimos años sufrió distintos problemas de salud, entre ellos fuertes dolores de estómago, problemas de visión, reuma y otras afecciones que marcaron su vejez.
La única fotografía que existe de San Martin. Tomada unos años antes de su fallecimiento.
La única fotografía que existe de San Martin. Tomada unos años antes de su fallecimiento.
lunes 17 de agosto de 2026

José de San Martín murió el 17 de agosto de 1850, a los 72 años, en su casa de Boulogne-sur-Mer, en el norte de Francia. Este lunes se cumplieron 176 años de su paso a la inmortalidad, una fecha que cada año permite recordar no solo su trayectoria como Libertador, sino también cómo fueron sus últimos años y las enfermedades que atravesó.

Después de dejar atrás su vida militar y política, San Martín pasó gran parte de sus últimos años en Europa. En 1848 se instaló en Boulogne-sur-Mer junto a su hija Mercedes, su yerno Mariano Balcarce y sus nietas. Allí llevó una vida mucho más tranquila, aunque su estado de salud se había deteriorado con el paso del tiempo.

Los problemas físicos lo acompañaron durante buena parte de su vida. Entre las afecciones que se le atribuyeron estuvieron úlceras estomacales, gota, reuma, problemas de visión, cólera, tuberculosis y distintas secuelas de las heridas sufridas durante su trayectoria militar. Los dolores gástricos fueron especialmente persistentes y se remontaban a sus años de campaña.

Durante sus últimos años también sufrió un importante deterioro de la visión. Llegó a tener dificultades severas para ver y, al mismo tiempo, padeció fuertes dolores que afectaron su vida cotidiana. Para aliviar algunas de esas molestias recurrió a tratamientos habituales de la época, entre ellos baños termales y opio.

A pesar de sus problemas de salud, quienes lo conocieron durante esos años dejaron testimonios sobre un hombre que conservaba parte de su carácter y sus hábitos. En Boulogne-sur-Mer disfrutaba de la compañía de sus nietas, se ocupaba de algunas tareas domésticas y mantenía contacto por correspondencia con personas de América.

Cómo fue el último día de San Martín

El 17 de agosto de 1850 comenzó como una jornada que, en principio, no hacía prever un desenlace inmediato. San Martín se levantó y pasó parte de la mañana junto a su hija. Incluso pidió que le leyeran los diarios y tomó algo de alimento. Su familia y su entorno no esperaban que ese mismo día moriría.

Después del almuerzo, su estado empeoró repentinamente. El Libertador sufrió fuertes dolores de estómago y se sentó en un sillón mientras esperaba la llegada de su médico, el doctor Jardon. La gravedad del cuadro llevó al profesional a permanecer junto a él.

Su hija Mercedes estuvo cerca de su padre durante aquellas últimas horas. El médico incluso había recomendado que una hermana de la caridad colaborara con los cuidados para aliviar la tarea de Mercedes, que llevaba tiempo ocupándose de su padre.

El estado de San Martín se agravó rápidamente durante la tarde. Finalmente, murió alrededor de las 15 del 17 de agosto de 1850, acompañado por su familia en Boulogne-sur-Mer.

La causa exacta de su muerte no quedó establecida con absoluta certeza. Su certificado de defunción no especificó una causa concreta y tampoco se conservaron registros médicos suficientes que permitan determinarla con precisión según los criterios actuales. Por eso, las interpretaciones históricas se basaron principalmente en los testimonios sobre los síntomas que presentó durante sus últimos años y, especialmente, en las características del cuadro que sufrió aquel día.

Así terminó la vida del hombre que había encabezado una de las campañas militares más importantes de la historia sudamericana. 176 años después de su muerte, el recuerdo de San Martín continúa asociado a la independencia, pero también a la figura de un hombre que atravesó sus últimos años lejos de su tierra, acompañado por su familia y afectado por las enfermedades que habían deteriorado progresivamente su salud.