ORGULLO

El volante sanjuanino fue campeón de la Libertadores Sub 13, atajó “a lo Enzo Pérez” y será reconocido en el Monumental este fin de semana

Milo Ortega, el joven de 13 años que llegó a River tras superar una prueba de captación en San Juan, se consagró campeón en un torneo organizado por Conmebol en Paraguay. Marcó dos goles, dio una asistencia y hasta se puso los guantes cuando uno de los arqueros se lesionó. Este fin de semana vivirá otro momento especial: será homenajeado en el Monumental antes del partido del plantel profesional ante Vélez.
Por Redacción 0264Noticias
miércoles 19 de agosto de 2026

En apenas unos meses, la vida futbolística de Milo Ortega dio un giro enorme. El joven sanjuanino, oriundo de La Bebida, pasó de participar en una prueba de captación de River en San Juan a convertirse en campeón de un torneo internacional con la Sub 13 del Millonario. Y en el camino tuvo tiempo para dejar su sello de varias maneras: hizo goles, aportó una asistencia y hasta se puso los guantes para atajar cuando el equipo más lo necesitaba.

Ahora, después de consagrarse campeón, Milo tendrá otro momento que difícilmente olvide. Este fin de semana será reconocido en el estadio Monumental, en la previa del encuentro en el que el plantel profesional de River recibirá a Vélez. La consagración llegó en Asunción, Paraguay, donde River disputó una competencia internacional con sus categorías juveniles. En la final de la Sub 13 masculina, el equipo argentino enfrentó a la Selección de Antioquia, de Colombia, y se impuso por 1 a 0 para quedarse con el título.

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Milo fue uno de los protagonistas de una campaña que terminó con festejo. Durante el torneo marcó dos goles y entregó una asistencia, pero uno de los episodios más llamativos de la competencia llegó cuando uno de los arqueros sufrió una lesión y el chico de La Bebida se ofreció para ocupar su lugar bajo los tres palos.

Una escena que recordó, salvando las enormes distancias, a aquella situación protagonizada por Enzo Pérez cuando debió ponerse los guantes para defender el arco de River en plena pandemia. Milo no dudó en dar una mano a sus compañeros y mostró una faceta que, según destacaron quienes lo acompañan en su formación, refleja también su compañerismo. “Fue una experiencia inolvidable, pasó todo muy rápido”, resumió el joven luego de vivir sus primeros meses en River. También agradeció a sus profesores, Oscar Castellano y Luis Pereira, quienes le dieron la oportunidad de ser parte de la competencia internacional.

La historia de Milo en el club de Núñez comenzó este mismo año. A principios de marzo participó de las pruebas de captación que River realizó en distintos departamentos de San Juan. Luego viajó a Buenos Aires para entrenarse y, después de apenas dos prácticas, recibió una noticia que cambió el rumbo de su sueño: el 24 de abril le confirmaron que formaría parte del proyecto formativo del club. Desde entonces, todo ocurrió a gran velocidad. En mayo comenzó a disputar los torneos de las categorías formativas y acumuló experiencias que hasta hacía poco parecían lejanas: enfrentó a Lanús, jugó el Superclásico ante Boca y convirtió su primer gol con la camiseta de River frente a Defensa y Justicia. Poco después llegó el ascenso a AFA, como reconocimiento al rendimiento que venía mostrando.

Antes de la final internacional, el grupo también sentía que podía conseguir algo importante. “Un día antes de ganar la Copa nos juntamos con mis compañeros y nos dimos cuenta de que había mucha fe de lograr el objetivo”, contó Milo. Cuando finalmente llegó el título, el joven tuvo una reacción especial. “Lo primero que hice fue arrodillarme y agradecerle a Dios por todo lo que estoy viviendo”, expresó.

El campeonato también le abrió una nueva puerta. Los seis equipos que alcanzaron las finales del certamen, dos por cada categoría, lograron la clasificación al Encuentro Internacional que se disputará en Madrid, España, en diciembre. River y la Selección de Antioquia serán los representantes de la Sub 13 masculina.

Para Milo, el sueño seguirá creciendo lejos de casa. “No es nada fácil estar lejos de mi familia”, reconoció, mientras espera que el próximo mes pueda avanzar en su instalación en la pensión del club. Desde San Juan, su familia sigue cada paso. El joven mantiene el contacto y expresa cuánto extraña a los suyos, mientras continúa con los entrenamientos y se adapta a una rutina completamente diferente.

Así, el chico que hace pocos meses se presentó a una prueba en su provincia hoy suma un título internacional con River, dos goles, una asistencia, una inesperada actuación como arquero y un próximo viaje a Madrid en el horizonte. Antes de todo eso tendrá otra imagen para guardar: este fin de semana, el Monumental lo reconocerá por una historia que, con apenas 13 años, ya comenzó a escribirse a una velocidad sorprendente.