SALUD

Ejercicio, socializar y aprender: los factores clave para disminuir el riesgo de Alzheimer según un especialista sanjuanino

En una fecha que se busca generar conciencia y promover el diagnóstico y la atención temprana, el neurólogo Fernando Márquez explicó cuáles son las señales de alerta, los factores de riesgo y los hábitos que pueden favorecer el envejecimiento cerebral saludable.
IMAGEN ILUSTRATIVA.
IMAGEN ILUSTRATIVA.
martes 29 de septiembre de 2026

Septiembre es el Mes Mundial del Alzheimer, establecida en 1994 junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Alzheimer’s Disease International (ADI) para generar conciencia sobre la enfermedad y acompañar a quienes la atraviesan. En ese marco, en diálogo con 0264 Noticias, Fernando Márquez, médico neurólogo y especialista en neurología cognitiva y demencias, explicó qué hay que tener en cuenta para cuidar la salud cerebral y cuándo determinados cambios en la memoria pueden ser una señal de alerta.

Uno de los primeros conceptos que el especialista busca difrenciar es Alzheimer de demencia. "La primera es la causa y presente en aproximadamente entre el 60% y el 70% de los casos, aunque no es la única". Mientras que por el lado de la demencia, el profesional resalta que "es un síndrome caracterizado por una pérdida de capacidades cognitivas que llega a interferir con la vida cotidiana".  

Lee también: Adopción en San Juan: las posibilidades de encontrar una familia caen después de los 6 años y son aún menores para niños con enfermedades

A esto se suma una dificultad que continúa siendo central: hasta tres de cada cuatro personas con demencia en el mundo no cuentan con un diagnóstico formal. En Latinoamérica, según explicó Márquez, el acceso tardío a la detección constituye uno de los principales problemas, mientras que hacia 2050 se espera un fuerte crecimiento de los casos en países de ingresos bajos y medios.

Cuándo un olvido debería generar una consulta

No todos los problemas de memoria significan Alzheimer. Para distinguir los olvidos habituales de aquellos que pueden estar relacionados con una enfermedad, uno de los puntos principales es observar cuánto afectan el funcionamiento cotidiano. "Si una persona se olvida de situaciones por completo, pregunta de manera repetitiva o siempre lo mismo, se desorienta y empieza a tener alguna dificultad en el día a día, en tareas que implican mayor demanda cognitiva como manejar dinero, celular, finanzas, este tipo de cosas, ahí es más preocupante", explicó Márquez.

También pueden justificar una consulta la desorientación en lugares conocidos, el abandono de actividades complejas, las alteraciones del sueño acompañadas de confusión nocturna o una preocupación sostenida por parte de familiares. El profesional remarcó además que existen otras causas capaces de producir fallas cognitivas que pueden ser reversibles. Entre ellas mencionó la depresión, el hipotiroidismo, el déficit de vitamina B12, la apnea del sueño, algunos medicamentos sedantes y el consumo de alcohol. Por eso, descartarlas forma parte de la evaluación inicial.

La ciencia permite detectar la enfermedad antes de los síntomas

El diagnóstico del Alzheimer también atravesó una transformación importante. Actualmente es posible estudiar la presencia de las proteínas vinculadas con la enfermedad, principalmente beta-amiloide y tau, mediante distintos biomarcadores. "El proceso se desencadena cuando la proteína beta-amiloide no se elimina correctamente y forma placas tóxicas en el espacio extracelular; este entorno nocivo altera a la proteína tau, la cual se deforma y genera ovillos destructivos dentro de las neuronas que interrumpen su nutrición y provocan su muerte", detalló.

Estos cambios pueden ser observados mediante estudios como la tomografía PET y biomarcadores obtenidos del líquido cefalorraquídeo o, con técnicas de mayor sensibilidad, de análisis de sangre. De acuerdo con Márquez, estas herramientas pueden permitir identificar la enfermedad entre 10 y 20 años antes de la aparición de los síntomas. Sin embargo, aclaró que actualmente no se recomienda realizar estos estudios como método de detección general en personas que no presentan síntomas y que esta posibilidad todavía no forma parte de la práctica habitual en nuestro país.

¿Cuántos casos podría haber en San Juan?

Respecto de la situación provincial, Márquez señaló que un estudio realizado por un neurólogo de Fleni, en Buenos Aires, ubica a San Juan por debajo de la media nacional. Sin embargo, aclaró que no existe un registro provincial que permita establecer una cifra oficial. "Si uno registra las estadísticas de otros puntos del país, considerando que la población es similar a los países de Latinoamérica, podríamos estimar, que hay de 7000 a 10000 casos en la provincia", sostuvo.

El envejecimiento es el principal factor de riesgo. "Con respecto al rango de edad, es más frecuente que aparezca, en dos diferentes tipos, el inicio temprano y el tardió. El más frecuente es el segundo, que es por encima de los 65 años, pero también hay casos de inicio temprano, incluso en la provincia, y también hay casos genéticos o familaires que pueden aparecer hasta los 40 años", explicó. 

Los antecedentes familiares de primer grado pueden aumentar moderadamente el riesgo, pero no significan una herencia directa. Las formas genéticas autosómicas dominantes, vinculadas a mutaciones específicas, representan menos del 1% de los casos. Márquez también señaló una mayor frecuencia en mujeres, vinculada en parte a una mayor expectativa de vida, aunque mencionó además factores hormonales y determinantes sociales que pueden influir en la calidad del envejecimiento.

Actividad física, vínculos y aprendizaje

Para reducir los factores de riesgo modificables, el especialista planteó una estrategia basada la actividad física y la vida social. "Para fortalecer el sistema cognitivo, es importante mantenerse activo en tres aspectos fundamentales. El principal, priorizándolo, es generar el hábito de hacer alguna deporte o actividad física, eso puede generar que se sumen otros buenos hábitos y está extremadamante demostrado que determina un envejecimiento más saludable", señaló. 

El segundo aspecto es conservar los vínculos y evitar el aislamiento social. El tercero consiste en mantener la actividad intelectual, por ejemplo, aprendiendo algo nuevo. A esto se suman el control de enfermedades crónicas como diabetes y colesterol, evitar golpes en la cabeza y atender problemas de audición y visión. También se recomienda controlar la presión arterial desde la mediana edad, no fumar, limitar el alcohol y realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, acompañada de ejercicios de fuerza.

Lee también: El nuevo perfil de las maternidades en San Juan, menos nacimientos y más embarazos después de los 35: la mirada de dos especialistas locales

El sueño también merece atención: el insomnio y la apnea pueden afectar la salud cognitiva. En cuanto a la alimentación, los patrones similares a la dieta mediterránea o MIND se asocian con menor riesgo, aunque la evidencia de ensayos clínicos todavía es inconsistente. Finalmente, existen tratamientos que pueden modificar modestamente la evolución del Alzheimer en etapas tempranas, como los anticuerpos antiamiloide, pero no son curativos y requieren confirmar la presencia de la enfermedad mediante biomarcadores y realizar controles por el riesgo de efectos adversos cerebrales.

Temas de esta nota