En el Tribunal Oral Federal de San Juan

Se viene el juicio por contrabando contra un camionero que transportaba 280 kilos de hojas de coca valuados en casi $20 millones

El imputado es de Mendoza y será enjuiciado mañana. En su acusación, el fiscal ya había solicitado un castigo de 3 años.
martes 29 de septiembre de 2026

“Un fuerte olor a hojas de coca”, fue lo que sintió el personal de Gendarmería Nacional cuando se acercó al camión Scania, que conducía el mendocino Alexis Herman Calderón, para solicitarle la documentación del vehículo y el cargamento. El olfato de los uniformados no se equivocó, ya que el chofer terminó reconociendo que llevaba ese producto: 1.151 envoltorios por un total de 280 kilos que, al 4 de noviembre del año pasado, estaban valuados en casi 20 millones de pesos.

La tenencia y consumo de hojas de coca, a través de lo que se conoce como “coqueo” o masticación, no configura un delito, pero sí la importación de dicho producto, la cual se encuentra prohibida por el decreto nacional 648 de 1978. Como se constató que la mercadería venía de Bolivia, su ingreso al país se encuadró en una infracción a la ley 22.415 del Código Aduanero.

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Así, Calderón será enjuiciado mañana en el Tribunal Oral Criminal Federal, bajo la presidencia del juez Hugo Echegaray, por encubrimiento de contrabando, figura que tiene penas que van de 6 meses a 3 años de prisión. En la formulación de su acusación, el jefe de la Unidad Fiscal Federal San Juan, Francisco Maldonado, ya había solicitado un castigo para el camionero de 3 años de cárcel.

Todo estalló ese 4 de noviembre de 2025, en la zona del Control Forestal de Ruta 141, en Caucete. Personal del Escuadrón 66 San Juan de Gendarmería paró el camión Scania de Calderón en el marco de un control de rutina. El vehículo tenía dominio de Chile, al igual que un remolque, y, de acuerdo a las actas que se labraron, venía de Jujuy y se dirigía hacia el país trasandino.

Hallazgo. Parte de los pañquetes con hojas de coca se encontraban en la cabina del conductor.

 

En ese control, los gendarmes descubrieron los 33 paquetes con 1.151 envoltorios con las hojas de coca. El pesaje inicial arrojó un total de 306 kilos con 956 gramos, aunque, cuando se extrajeron las muestras para el peritaje, se corroboró que el peso fue de 280 kilos con 81 gramos.

Las bolsas con hojas de coca tenían las marcas Titos, Roy, Yungas, Paceñitas y Eli La Paceñita, entre otras. La mayoría tenía la leyenda para “coqueo” e indicaban que el país de origen era Bolivia.

Oculto. Otra parte de la mercadería estaba escondida en la caja de herramientas del camión.

 

La investigación arrancó bajo la hipótesis de transporte de materia prima para la producción de estupefacientes. Sin embargo, luego de la recolección de pruebas, se readecuó la conducta bajo el delito de encubrimiento de contrabando, el que está contemplado en el artículo 874, primer párrafo, inciso de del Código Aduanero.

El texto señala que incurre en esa maniobra aquel que, “sin promesa anterior al delito de contrabando, después de su ejecución, adquiriere, recibiere o interviniere de algún modo en la adquisición o recepción de cualquier mercadería que de acuerdo a las circunstancias debía presumir proveniente de contrabando”.

Venta. Las marcas comerciales de las bolsas con hojas de coca eran Titos, Roy, Yungas, Paceñitas y Eli La Paceñita

 

Los gendarmes le secuestraron el celular a Calderón y constataron mensajes de texto y audio que corroboraron distintos puntos de la figura delictiva y que “su conducta no se limitó a un transporte ocasional”. En los días previos al procedimiento, le consultó a un amigo, identificado por la Justicia como Darío Gil, la cantidad y el precio de las hojas de coca. Luego, el camionero pidió un adelanto para un “compañero” y, posteriormente, acordó con otro contacto la carga de los paquetes.

Durante el viaje, su primer contacto, Darío Gil, le indicaba que “le meta pata” frente a la ausencia de controles policiales. Sin embargo, ese 4 de noviembre, Calderón le enviaba un mensaje fatídico para ellos: “Perdí en la Difunta”. La referencia fue al control en la zona del Control Forestal.

Secuestro. El procedimiento arrojó un total de 33 paquetes con 1.151 envoltorios con hojas de coca de un total de 280 kilos con 81 gramos.

 

“No me dejes tirado”, le pidió el camionero a Gil, quien le respondió: “Arreglá hermano”. Una indicación para tratar de sobornar al personal de Gendarmería, lo que no sucedió. Calderón, incluso, se comunicó con una persona identificada como Mario Talquenca para hablar de las cuestiones legales de la situación que estaba atravesando en medio del operativo. En esa charla, habló de “320 kilos”, “toda en cuartos” y que “así como está se vende”.

De esa forma, la acusación del fiscal Maldonado resaltó que “el imputado conocía la naturaleza, el origen y el volumen exacto de la carga. Calderón consultó personalmente el precio por kilo de hojas de coca, coordinó la operación de carga con uno de los intervinientes, conoció el volumen del cargamento fraccionado en paquetes de aproximadamente 10kgs y, al ser descubierto, alertó de inmediato a su ‘intermediario’ describiendo con precisión el lugar y las circunstancias del procedimiento”.

La valuación del producto no fue un dato menor. El artículo 947 del Código Aduanero establece que, “cuando el valor en plaza de la mercadería objeto de contrabando o su tentativa, fuere menor de 500.000 pesos, el hecho se considerará infracción aduanera de contrabando menor y se aplicará exclusivamente una multa de 2 a 10 veces el valor en plaza de la mercadería y el comiso de ésta”.

Como se señaló, el informe de aforo realizado por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) reflejó que el monto de la mercadería secuestrada ascendió a 19.858.389 pesos, “superando ampliamente el umbral que establece el artículo 947 del Código Aduanero”, señala la acusación. Por lo tanto, no quedó en una infracción aduanera de contrabando menor, sino en la figura delictiva.