DESPEDIDA HISTÓRICA

En el último baile con la Selección, Messi marcó un gol de penal, dio dos asistencias y cerró su camino 21 años después con una victoria frente a Benín en el Monumental

El capitán argentino tuvo una noche inolvidable en su país. Participó en los tres goles de la victoria, recibió un homenaje a los 10 minutos y se despidió de la Albiceleste con una actuación a la altura de su historia.

Era la noche que durante años parecía imposible imaginar. Lionel Messi volvió a ponerse la camiseta de la Selección Argentina por última vez y el Monumental se convirtió en el escenario de una despedida histórica. Más de 85.000 personas colmaron el estadio para acompañar al capitán en su último baile con la Albiceleste.

Desde antes de que comenzara el partido, la emoción ya se había apoderado de Núñez. Messi llegó al estadio después de atravesar una caravana de hinchas durante el trayecto desde Ezeiza y, en la previa, volvió a quebrarse durante el Himno Nacional Argentino. El excombatiente de Malvinas Fabio Santana fue el encargado de interpretarlo mientras en el campo aparecía la bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”. Lionel Scaloni tampoco pudo contener las lágrimas.

Y el partido tuvo su primer momento especial apenas llegó el minuto 10. El árbitro chileno Fernando Véjar detuvo el encuentro para que el Monumental rindiera homenaje al número que Messi llevó durante gran parte de su carrera. Los hinchas comenzaron a cantar su nombre y varios futbolistas de Benín se acercaron para saludar al capitán argentino. El fútbol quedó en pausa durante unos minutos para que toda la cancha reconociera al 10.

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Con la pelota nuevamente en movimiento, Messi tuvo algunas de las primeras situaciones de peligro. A los seis minutos ya había obligado al arquero de Benín a intervenir y, con el correr del primer tiempo, intentó asociarse con Lautaro Martínez y Julián Álvarez. El conjunto africano también tuvo una ocasión clara, en un partido que durante la primera mitad se mantuvo sin goles.

El 0-0 se rompió apenas comenzó el segundo tiempo. A los 47 minutos, Messi desde el córner y puso una pelota precisa para Nicolás Otamendi, quien apareció para marcar y poner el 1-0. La primera asistencia del capitán en su despedida llegó así para uno de sus compañeros más importantes durante el ciclo que llevó a la Selección a conquistar sus grandes títulos.

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Argentina encontró espacios y Messi volvió a ser protagonista. A los 61 minutos, otra intervención del 10 terminó en gol: esta vez asistió a Nico Paz, quien definió con un golazo para establecer el 2-0. Dos asistencias en su última presentación con la camiseta argentina y la sensación de que todavía quedaba una escena más para la despedida perfecta.

Y esa escena llegó siete minutos después. A los 70, una infracción sobre Agustín Giay dentro del área terminó en penal para la Selección. La pelota quedó en manos de Messi, como si el partido hubiera sido escrito para que él tuviera también su gol. El capitán tomó carrera y sacó un remate preciso que terminó en el ángulo para poner el 3-0.

El resultado ya estaba prácticamente definido, pero la noche todavía tenía reservado el momento más esperado: el último silbatazo. Messi había participado de los tres goles, había recibido el homenaje de los hinchas y hasta sus rivales se habían acercado a reconocerlo. El Monumental entendió entonces que no estaba viendo simplemente una victoria más de la Selección, sino el cierre de una etapa irrepetible.

Cuando Véjar marcó el final, Argentina celebró el triunfo y Messi quedó en el centro de todas las miradas. Después de más de dos décadas, 207 partidos y 126 goles registrados en su trayectoria con la Albiceleste, el capitán cerró su historia con la Selección a su manera: con una victoria, un gol, dos asistencias y una última noche inolvidable.