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Francia despliega 70.000 agentes en las calles ante nuevas protestas y disturbios

Las fuerzas policiales comenzaron a dispersar con gases lacrimógenos algunas concentraciones no autorizadas, mientras el Gobierno de Emmanuel Macron busca evitar nuevos episodios de violencia en distintas ciudades del país.

Francia atraviesa este sábado una nueva jornada de movilizaciones sociales bajo un amplio operativo de seguridad, luego de los graves incidentes registrados durante el fin de semana pasado. Las fuerzas policiales comenzaron a dispersar con gases lacrimógenos algunas concentraciones no autorizadas, mientras el Gobierno de Emmanuel Macron busca evitar nuevos episodios de violencia en distintas ciudades del país.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que las autoridades actuarán con firmeza ante posibles disturbios. Para controlar las manifestaciones, el Gobierno dispuso el despliegue de 70.000 agentes, además de unidades especiales, militares de la misión Sentinelle, vehículos blindados de la gendarmería, helicópteros y drones.

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Uno de los primeros focos de tensión se registró en Lyon, donde efectivos de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a un grupo de unas 150 personas que intentaba bloquear el tránsito en una zona donde estaban prohibidas las concentraciones. Las autoridades mantienen la vigilancia ante la posibilidad de que los incidentes se extiendan a otros puntos del territorio francés.

La preocupación por posibles hechos de vandalismo llevó a numerosos comerciantes a reforzar las vidrieras de sus negocios con tablones de madera y evaluar el cierre de sus locales. Según los datos difundidos en el marco de las protestas anteriores, cerca de 3.000 comercios resultaron afectados durante la jornada del sábado pasado.

El presidente de las Cámaras de Comercio e Industria de Francia, Alain Di Crescenzo, alertó sobre la presencia de objetos y armas en las calles y pidió a los comerciantes tomar precauciones, mientras las fuerzas de seguridad intentan contener nuevos episodios de violencia.

Como parte de las medidas preventivas, las autoridades también establecieron restricciones nocturnas en barrios de grandes ciudades y prohibieron determinadas manifestaciones. El primer ministro, Sébastien Lecornu, había advertido que el nivel de amenaza seguía siendo elevado y anticipó ajustes en el dispositivo de seguridad.

El Gobierno atribuyó los disturbios anteriores a grupos de extrema izquierda y a personas que habrían aprovechado las movilizaciones para cometer saqueos. Esas interpretaciones forman parte de la posición oficial sobre los incidentes, en un contexto de creciente tensión social.

Las movilizaciones francesas se producen en medio de un clima de malestar relacionado con el costo de vida, las dificultades para acceder a una vivienda y las preocupaciones por el funcionamiento de los servicios públicos. Estos reclamos también atraviesan el debate político en otros países europeos.

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Para este sábado estaban previstas manifestaciones en Albania, Italia y España, con una participación destacada de jóvenes y organizaciones sociales. En Francia, las autoridades mantienen el operativo reforzado mientras intentan evitar que las nuevas concentraciones deriven en enfrentamientos, daños materiales o nuevos saqueos.