Sin límites

A los 84 años subió por primera vez a un escenario y nunca más se bajó

Irma Cignetti tiene 89 años, fue docente de Físico-Química y formó una familia con tres hijos, 10 nietos y 11 bisnietos. Hace cinco años se animó a subir por primera vez a un escenario y hoy la actuación ocupa un lugar central en su vida.
Irma "Chola" Cignetti junto a sus hijos y allegados.
Irma "Chola" Cignetti junto a sus hijos y allegados.

Irma Cignetti, conocida como Chola por su familia y sus amigos, encontró en el teatro una pasión que no había explorado durante gran parte de su vida. En diálogo con 0264 Noticias, contó cómo, a los 84 años y sin experiencia previa en la actuación, una invitación de su nieta la llevó a participar de un casting que cambiaría su rutina. Hoy, a los 89, continúa estudiando obras, asistiendo a ensayos y compartiendo su entusiasmo con compañeros de distintas generaciones.

Antes de descubrir la actuación, Chola había dedicado buena parte de su vida a la docencia. Se formó como profesora de Físico-Química y trabajó durante años en las aulas, incluso durante 14 años en la Escuela Normal de Caucete. Sin embargo, el teatro era una inquietud que, de alguna manera, había estado presente en su historia familiar: “Mandé a mis dos hijas a declamación porque se ve que me gustaba sin yo saberlo. Mis nietas fueron a declamación porque su madre parece que también les gustaba y las mandaron”, contó.

La oportunidad llegó cuando María Teresa, su nieta mayor, le mostró una convocatoria para representar a una abuela en la obra Los árboles mueren de pie. La historia le resultaba familiar desde su adolescencia y guardaba un recuerdo especial de aquella lectura. Cuando su nieta le preguntó si se animaba a ir al casting, su respuesta fue inmediata: “Inmediatamente le dije vamos y agarré la llave. Me dice: ‘No, no abuela, es mañana’”, recordó entre risas.

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Chola nunca había pisado un escenario y tampoco sabía cómo funcionaba una audición. Cuando llegó su turno, decidió presentarse con sinceridad ante quienes evaluaban a los postulantes: “Yo fui porque no sabía lo que era un casting, no tenía idea. Subo y digo: ‘Miren, no los voy a engañar, es la primera vez que subo a un escenario y ahora me puedo morir feliz porque ya he dicho que estuve arriba de un escenario”. Lo que parecía una experiencia para guardar como anécdota terminó en una convocatoria para continuar el proceso y, finalmente, en su incorporación a la obra.

Después de dos años de ensayos, llegó el estreno en Caucete, una noche que recuerda entre las más felices de su vida. La respuesta del público fue una sorpresa y una alegría, especialmente porque entre los espectadores había antiguos alumnos y colegas de su etapa como docente: “La respuesta del público fue maravillosa. Se ve que lo he hecho con alma, porque ese era mi sueño”, expresó. Para ella, no se trataba solamente de interpretar un personaje, sino de concretar un deseo que había permanecido guardado durante décadas.

El teatro también apareció en un momento personal difícil. Chola había compartido 64 años de vida con su esposo, Helio Márquez, quien la acompañó durante los primeros pasos de su nueva actividad. Después de su fallecimiento, ella decidió seguir adelante con los ensayos y las presentaciones: “Después de haber vivido 64 años con mi marido, que se te vaya, se te va la mitad de la vida”, recordó. En medio de esa pérdida, encontró en el escenario y en sus compañeros un espacio para sostenerse y recuperar entusiasmo.

Su historia también está atravesada por una familia que considera uno de sus mayores orgullos. Es madre de Estela, Silvia y Carlos, quienes se desempeñaron como arquitecta, farmacéutica y veterinario, respectivamente. Además, tiene 10 nietos y 11 bisnietos, muchos de ellos viviendo en el exterior. Aunque la distancia impide compartir todos los días, mantienen un contacto frecuente mediante mensajes y fotografías: “Tengo 10 nietos y 11 bisnietos. Pero con todos hablamos a menudo. Me mandan fotos todos los días”, contó sobre ese vínculo que sigue presente en su vida cotidiana.

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Actualmente, Chola participa de dos espacios teatrales: asiste a los ensayos dirigidos por Marcelo Villanueva Real, donde comparte actividades con jóvenes y adultos, y también forma parte de un grupo para mayores en el Colegio Antonio Torres. La pasión es tal que puede pasar horas estudiando sus textos, aunque reconoce que sus problemas de visión le exigen un esfuerzo extra: “Me pongo a estudiar las obras y se me hacen las 11, las 12 de la noche. Y ay, las horas que es, no me doy cuenta. Porque me encanta”, relató. 

Finalmente, Chola quiere que su experiencia sirva para alentar a otras personas a descubrir el teatro, sin importar la edad ni la vergüenza de subirse a un escenario: “Lo que yo quiero es que la gente se anime, que se junten con amigos y familiares, que hagan una obrita de teatro o que vayan al teatro si les gusta. La palabra es anímense”, concluyó.