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Contradictoria opinión de los sanjuaninos sobre la pena de muerte: creen que Dios es el único que da y quita la vida, pero aceptan aplicar la pena máxima

Una encuesta provincial sobre religiosidad reveló una marcada diferencia entre las creencias y las posturas frente al castigo penal.

Una encuesta realizada en San Juan puso en evidencia una contradicción entre las convicciones religiosas y la postura frente a uno de los castigos más extremos del sistema penal: la pena de muerte. Aunque una amplia mayoría de los consultados considera que Dios es el único que tiene la potestad de dar y quitar la vida, una proporción importante de ese mismo grupo está de acuerdo con que el Estado aplique la pena máxima a quienes cometen delitos gravísimos.

Los datos surgen de un relevamiento presencial de 600 casos realizado por IOPPS en la provincia durante octubre de 2026, que incluyó dos preguntas vinculadas con la religiosidad y la aceptación de la pena capital.

Ante la afirmación "Dios es el único que da o quita vida", el 84% de los encuestados manifestó estar de acuerdo, mientras que el 16% expresó su desacuerdo. Sin embargo, cuando se consultó sobre la aplicación de la pena de muerte para personas que cometen delitos gravísimos, como violaciones y asesinatos, las respuestas mostraron otra tendencia: el 70% se manifestó a favor y el 30% en contra.

El dato más llamativo aparece al cruzar ambas respuestas. Según el informe, el 80% de quienes afirman que Dios es el único que da y quita la vida también está de acuerdo con la pena de muerte para delitos graves.

De esta manera, la encuesta expone una convivencia entre dos posiciones que, en principio, podrían parecer incompatibles: por un lado, la creencia de que la vida es una potestad exclusivamente divina y, por otro, la aceptación de que se aplique un castigo que implica quitarle la vida a una persona.