FECHA ESPECIAL

Cómo cambiaron las formas de crear y comunicar el arte en San Juan: del impacto de lo virtual al regreso a lo artesanal

La pandemia aceleró la incorporación de herramientas digitales y transformó las maneras de producir, exhibir y compartir obras. Con el paso del tiempo, también creció el interés por las técnicas manuales y tradicionales, mientras cada vez más jóvenes se acercan a las artes visuales y buscan espacios para expresarse.

Cada 3 de noviembre en nuestro país se celebra el Día del Artista Plástico en memoria de Prilidiano Pueyrredón, una figura clave de la historia del arte nacional. La fecha coincide con el aniversario de su fallecimiento en 1870 y representa una oportunidad para reconocer el trabajo de quienes encuentran en el arte una forma de expresión, investigación y comunicación. 

En San Juan, las maneras de crear y compartir producciones artísticas atravesaron importantes transformaciones en los últimos años. Si bien la incorporación de nuevas tecnologías ya venía modificando las disciplinas tradicionales, la pandemia marcó un punto de inflexión: el aislamiento impulsó el uso de plataformas digitales para mantener el contacto con el público, exhibir obras y generar intercambios. Sin embargo, con el regreso a lo presencia también comenzó a cobrar fuerza una vuelta a las técnicas manuales y al trabajo artesanal. 

En diálogo con 0264 Noticias, Victoria Hammar, licenciada en Artes Visuales y directora del Tornambé, Centro de Creación y Museo de Artes Visuales, y Agostina Furió, profesora de Artes Visuales y artista visual sanjuanina, analizaron cómo cambió el panorama artístico de la provincia. Ambas coincidieron en que actualmente conviven distintas formas de producción, desde las propuestas digitales hasta las expresiones más tradicionales, en una escena que también muestra un mayor acercamiento de los jóvenes.

El impacto de lo virtual y los cambios en la creación artística

La llegada de las nuevas tecnologías modificó progesivamente las formas de producir arte. El dibujo, la pintura, el grabado y la escultura comenzaron a incorporar otros recursos y a relacionarse con diferentes disciplinas. La pandemia profundizó ese proceso al trasladar buena parte de la actividad cultural a los entornos virtuales, donde también surgieron espaciso de exhibición, difusión y debate. 

Hammar explicó que esta transformación no se limita al uso de herramientas digitales, sino que amplió los lenguajes con los que trabajan los artistas y las posibilidades de circulación de sus obras. "Las prácticas artísticas están muy atravesadas por las nuevas tecnologías y por la transversalidad de distintos lenguajes. Ya no se trata solamente de una disciplina específica, sino de propuestas que dialogan con otras expresiones y también con espacios digitales", señaló.

De esta manera, las plataformas virtuales dejaron de ser únicamente una alternativa para mostrar producciones durante el aislamiento y pasaron a formar parte de los canales de comunicación del arte. La posibilidad de compartir obras y generar intercambios a distancia amplió los espacios de encuentro, aunque también dejó en evidencia el valor de la experiencia presencial.

El regreso a lo artesanal y la convivencia de técnicas

Después de ese avance de lo digital, otra tendencia comenzó a ganar protagonismo: el interés por recuperar las técnicas manuales y el contacto directo con los materiales. La cerámica, la escultura, el grabado y la pintura volvieron a ocupar un lugar destacado, en una búsqueda que, según Hammar, también estuvo relacionada con la necesidad de salir de las pantallas y recuperar otros tiempos de creación.

La directora del Tornambé destacó especialmente el crecimiento de la cerámica desde la pandemia y la importancia de la experiencia que implica trabajar con la materia. "Hay un resurgimiento de las prácticas manuales después de haber incursionado tanto en los lenguajes digitales. También se ve en la cerámica, que desde la pandemia tuvo un crecimiento como una necesidad social: volver a modelar, trabajar con las manos y experimentar con los materiales", explicó.

Este regreso no significa dejar de lado las herramientas tecnológicas ni abandonar las nuevas formas de producción. Por el contrario, se trata de una convivencia entre distintos recursos y búsquedas artísticas. En ese escenario también aparecen interrogantes sobre la creatividad y la originalidad, especialmente a partir de la incorporación de la inteligencia artificial. Hammar sostuvo que, más allá de las herramientas utilizadas, una obra no se define únicamente por el resultado material, sino también por las ideas y el conocimiento que la sostienen. En ese sentido, consideró que el trabajo manual mantiene su importancia dentro de las prácticas contemporáneas, por el tiempo y la dedicación que requiere.

Esa diversidad también se observa en la producción artística local. Furió, quien trabaja principalmente con pintura al óleo y aborda en sus obras los espacios cotidianos, lo íntimo y aquello que la rodea. "Si bien elijo trabajar con técnicas más tradicionales, hoy en día hay una convivencia de técnicas y medios. Existe mucha inserción de textiles, instalaciones y videoarte, entre otros propuestas", expresó. 

Más jóvenes se acercan a las artes visuales

Otro de los cambios que destacaron ambas, es el interés creciente de las nuevas generaciones por las disciplinas artísticas. Desde el Tornambé, Hammar señaló que en los últimos años observaron un incremento en las matrículas de las carreras vinculadas a esta área, como la Licenciatura y el Profesorado en Artes Visuales. "Muchos chicos hoy muestran interés en estudiar este tipo de carreras y hace unos años que notamos ese incremento. También tienen la necesidad de expresarse, comprenderse y encontrar espacios donde puedan socializar y sentirse parte del arte", sostuvo. 

Desde su lugar como artista de una generación emergente, Furió también percibe ese entusiasmo y participación de los jóvenes. Según señaló, existe una mayor apertura para presentar proyectos, proponer actividades e integrarse a los espacios que forman parte del circuito cultural sanjuanino.  En ese sentido, destacó el crecimiento de los espacios autogestionados, que organizan encuentros y generan nuevas oportunidades. También mencionó la actividad del Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson y del Tornambé, junto con el trabajo que desarrolla la Universidad Nacional de San Juan a través del Departamento de Artes Visuales, tanto en la producción como en la investigación.

El reconocimiento al trabajo artístico en la provincia 

Para Hammar, la fecha representa un reconocimiento al esfuerzo creativo y a la necesidad de generar espacios que permitan desarrollar y compartir las producciones. En esa línea, explicó que el Tornambé funciona como un ámbito de formación complementaria, creación, investigación y difusión, a partir del trabajo conjunto con el Departamento de Artes Visuales y el Instituto de Expresión Visual. Furió, por su parte, consideró que la celebración permite poner en valor tanto a los artistas como a los docentes que participan de la producción y la investigación. Además, destacó que San Juan atraviesa un momento de intensa actividad cultural, impulsado por la participación de nuevas generaciones, las instituciones y los espacios independientes.

Así, el panorama de las artes visuales en la provincia refleja una transformación en la que lo virtual y lo artesanala no aparecen como caminos opuestos. Las tecnologías ampliaron las herramientas y los canales para comunicar el arte, mientras que el regreso a las técnicas manuales recuperó el valor del proceso creativo y el contacto con lo material.