2021-09-09

Docentes con vocación que fueron virales por sus ganas de enseñar durante la pandemia

En este Día del Maestro, el reconocimiento especial a aquellos docentes que supieron adaptarse a los tiempos que corren.

Este sábado 11 de septiembre se conmemora el Día del Maestro en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, considerado por muchos como "el padre del aula". Las formas de enseñar debieron modificarse por la situación de pandemia. En esta nueva modalidad, desde 0264 noticias queremos recordar a aquellos docentes con vocación que supieron abrirse paso pese a las dificultades.

Un profesor sanjuanino enseñó matemáticas al ritmo de L-Gante:

Leandro Iribarren utilizó toda su creatividad para poder llegar con sus enseñanzas a los alumnos. El profesor de educación especial se grabó al ritmo de L-Gante, pero dobló la apuesta: no enseñó el abecedario, sino el Teorema de Pitágoras. Con gorra, lentes y junto a su perro, el hombre cantó la original canción y la publicó en sus redes sociales el pasado 14 de julio. Rápidamente, la publicación se llenó de elogios para él.

Docente vallista llegó a lomo de mula a la escuela:

Selenia Pérez y su compañera viajaron en pleno invierno y en una mula a dar clases. El establecimiento educativo Buenaventura Collado está ubicado en las Sierras de Valle Fértil, en la localidad de Astica. Las docentes fueron sorprendidas por la nieve y las bajas temperaturas cuando regresaban a su casa después de diez días de enseñanza en la escuela a la que asisten unos 15 chicos. 

Una docente sanjuanina cautivó con su clase virtual:

Silvana Bortot tiene 43 años, es profesora de Letras en la Escuela Boero y mantiene una excelente relación con los chicos. Durante mayo inició su clase con una máscara de Iron Man y luego de esa experiencia escribió en su Facebook personal: “Más que presencialidad, presencia. Ese monstruo llamado virtualidad. Ese ‘no aprenden nada’ que se ha instaurado como muletilla. Pensamiento. Presuposición. Una defensa hasta casi caprichosa de presencialidad en tiempos de fiebre. Y es que no se trata de armar bandos y posturas antagónicas para agudizar otra brecha que ya me tiene podrida”.

“La educación necesita PRESENCIA. Una presencia hecha de afecto y efecto. Nadie dice que es fácil en este momento pero tampoco es tan terrible. Te cuento que en la clase de hoy hubo rostros que se miraron, hubo voces que se escucharon, hubo música de fondo, hubo risa, hubo texto, hubo tejido, hubo ganas, hubo un gracias. Hubo ideas colectivas para que el que no asistió porque no puede, porque no tiene medios, porque no se siente bien, porque no sabe, se integre, se sume, se encuentre. Hubo un hasta la próxima, profe. Hubo un lo hagamos otra vez, hubo miles de mensajes por privado con compromiso para llevar a cabo escritos, actividades y todo lo inherente a una clase flexible, acorde a este contexto” explicó la docente.

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