OPINIÓN
Expectativa versus Realidad: El primer año de Milei
Allá lejos quedó la promesa de dolarizar la economía, pero…, ¿quién quiere dólares cuando la moneda fuerte que se aprecia constantemente es el peso argentino?
El real brasileño se devalúa y los brasileños, que llegaron en masa a ver la gran final de la Copa Libertadores este sábado, en el estadio de River Plate entre Atlético Mineiro y Botafogo, se quejan de los precios de Buenos Aires: ¡¡¡114 reales un café con una porción de torta en una confitería de Recoleta!!!. Por el contrario, los argentinos se preparan para invadir la “isla de la magia”, ya que se espera que miles de argentinos lleguen a la isla de Florianópolis en el verano, aprovechando no solo un peso fuerte sino también un real devaluado.
Es que el peso argentino se ha revaluado durante todo este año a contramano de las otras monedas latinoamericanas, además, Javier Milei es una celebridad internacional que invade las portadas de las revistas económicas especializadas como “The Economist” y “The Wall Street Journal”
¿Cómo fue el primer año de gobierno de Javier Milei?
Hace exactamente un año, el candidato a presidente Javier Milei nos prometía algunas cosas bastante extravagantes:
- La dolarización.
- La disolución del Banco Central.
- Cortar toda relación con “comunistas”
- Bajar los impuestos.
- La salida del cepo gracias al aporte desinteresado de 30.000 millones de dólares que estaban a punto de llegar de bancos del exterior.
Finalmente, Milei fue votado por 14,5 millones de personas y su principal activo fue el apoyo popular. Ni bien asumió dejó en claro que la dolarización no era un objetivo inmediato, que era más importante “limpiar la hoja de balance” del Banco Central que disolverlo, que era muy importante restituir la retención de cuarta categoría de ganancias a los asalariados, que los chinos no piden nada y no son tan desagradables y que los 30.000 millones simplemente no están.
¿De dónde veníamos?
De más está decir que veníamos de una situación muy delicada, con tasas altas para seducir a los ahorristas a permanecer en pesos haciendo tasa antes de seguir comprando dólares, que, a pesar de todo, no se pudo evitar una devaluación el lunes 14 de agosto de 2023 del 22%, con los bancos prestando al Estado nacional el 77% de sus depósitos en pesos, con un riesgo país superando los 2000 puntos básicos, con un Banco Central con Patrimonio Neto Negativo y el mejor escenario de salida era atravesar el pantano por un delgado precipicio con dos grandes demonios acechando: de un lado la hiperinflación y del otro la hiper recesión.
El equipo económico sabía que no podía repetir los errores cometidos durante el gobierno de Macri (el gradualismo y la liberación del cepo), por eso decidieron desde enero mostrar el “base caja”, percibido, en vez del devengado, para indicar que el superávit fiscal es “irrenunciable” y entregar Bopreales a los importadores para cancelar las deudas, en vez de dejarlos acceder al MULC.
El primer trimestre del año arrancó con 1,5 millones de personas buscando trabajo, 125 mil más que hace un año atrás, lo que terminó resultando en una tasa de desocupación 0.8 puntos más alta que la de aquel trimestre (7.7% vs 6.9%), pero 2 puntos por encima del cierre de 2023, cuando se había llegado al registro más bajo de las últimas tres décadas.
El ajuste fue histórico, se perdieron 290 mil empleos respecto al primer trimestre del 2023 y la pobreza alcanzó al 52,9% de los argentinos, la más alta en 20 años.
La “motosierra” no pasó exactamente por el abultado sector público, donde se perdieron muchos menos empleos, pero allí sí se reemplazó por la licuadora. Los índices de actualización de las jubilaciones olvidaron computar los meses más duros y los haberes se redujeron en términos reales.
El principal determinante de la mejora de las cuentas públicas en el primer cuatrimestre del año fue el gasto primario, que acumuló una baja de 32% i.a. en términos reales, donde las mayores bajas fueron:
- Gastos de capital (-85% i.a.),
- Transferencias a provincias (-76% i.a.)
- Resto de gasto corriente (-43% i.a.).
Su debilidad política no fue una determinante y, a pesar de que los comienzos fueron duros con un primer paro nacional el 24 de enero y el escepticismo general por la baja probabilidad de éxito en la ejecución de las ideas, sumado a la falta de apoyo de oposición para implementar cambios, harían fracasar todo intento, finalmente no fue tal. El gobierno se las arregló para lograr bloquear todo intento legislativo que significara un mayor gasto fiscal (jubilaciones, universidades, etc.)
La inflación fue domada, para sorpresa de todo el mercado y también para sorpresa del propio equipo económico, que no esperaba reducirla tan rápido. Pero, la recuperación no fue en “V”, sino que tuvo un comportamiento más parecido a un serrucho.
¿Hacia dónde vamos?
Si bien, lo malo se cumplió, pero lo bueno todavía no se ve, el gobierno ha logrado anclar las expectativas inflacionarias y devaluatorias y todo el mercado está esperando algo impensado en los últimos 20 años en Argentina: estabilidad.
El factor suerte también es importante, en un mundo cada vez más convulsionado con guerras en Europa, medio Oriente y una locomotora china que se ha desacelerado, haber apostado al triunfo de Donald Trump nos posiciona como miembros de un exclusivo grupo de países donde hay paz, tranquilidad, estabilidad e ideas pro mercado, donde la deuda externa no es un gran problema y el déficit fiscal tampoco.
El futuro dependerá de muchas cosas como siempre y estamos en Argentina, es decir, todo, absolutamente todo, puede pasar.