OPINIÓN
Los primeros días de Trump
Las pasadas elecciones presidenciales de Estados Unidos tuvieron lugar el martes 5 de noviembre de 2024, éstas fueron las sexagésimas elecciones presidenciales en dicho país y, como todos saben, la fórmula del Partido Republicano liderada por Donald Trump y James Vance, venció.
En principio los mercados reaccionaron en forma favorable, los índices y acciones experimentaron en su mayoría una tendencia alcista, pero luego algo cambió en las expectativas del mercado. Por estos días, en el mundo empresarial de Estados Unidos, hay más bien un sentimiento bastante claro: ansiedad.
Mientras escribo estas líneas veo dos presidentes peleando agitadamente por TV, son Donald Trump y Vladimir Zelenski, en un increíble acto de irresponsabilidad que puede perjudicar aún más la sensación de vulnerabilidad que tiene el mundo respecto de los acontecimientos futuros.
El índice S&P 500, que reflejó un valor de 5700 antes de las elecciones, subió a 6100 luego del acto de toma de posesión el 20 de enero, y luego cae al valor de 5700 a fines de febrero. Por ello, hasta el momento, el S&P 500 ha tenido un desempeño peor que el resto del mundo desde el día de las elecciones en noviembre.
Algo similar ocurrió con el valor del Bitcoin, que había trepado por encima de los U$S100.000 y ahora cae por debajo de los U$S84.000 a medida que crece el nerviosismo del mercado. Las diez criptomonedas con más capitalización de mercado se encuentran en rojo, no solo el Bitcoin, con caídas que llegan a superar, en algunos casos, el 25%.
Pareciera que el sentimiento de incertidumbre es más poderoso que los beneficios que están reportando, en plena época de balances, las principales compañías norteamericanas. Una de las siete magníficas, Nvidia, publicó esta semana su balance del año 2025 mostrando un sólido crecimiento de ventas, mayor eficiencia en el uso de recursos y también una mejor relación precio/utilidades, pero sus acciones, en lugar de dispararse, siguen volátiles.
En un primer momento, las grandes empresas en general acogieron con agrado la promesa de desregulación y la probable reducción de impuestos que acompañan a la segunda presidencia de Donald Trump, pero la incertidumbre que acompaña estos primeros días de gestión también está poniendo un poco nerviosas a las corporaciones estadounidenses. El presidente está emitiendo órdenes ejecutivas a un ritmo vertiginoso, pero la redacción vaga, las batallas judiciales y las cuestiones de legalidad hacen que la importancia de estas órdenes no esté clara.
Donald Trump ha iniciado su segundo mandato como presidente de Estados Unidos con una serie de medidas que prometen transformar profundamente la política económica y social del país. Estas acciones tienen implicaciones significativas no solo para la economía estadounidense, sino también para el mercado mundial, las divisas, las commodities y diversos sectores del mercado financiero.
Entre sus primeras medidas más polémicas se encuentran desde una serie de indultos por el Ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021, el retiro de los acuerdos climáticos de París, reformas drásticas en las políticas migratorias, hasta la desregulación energética para incentivar la producción de petróleo en Alaska y aplicar aranceles comerciales del 25% para Canadá y México, otro 10% para China y aranceles recíprocos para el resto del mundo.
Javier Milei dijo que la Argentina “quiere ser el primer país del mundo en sumarse a este acuerdo de reciprocidad que pide la administración Trump en materia comercial”. Tal vez, hasta poder lograr un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, algo que no será muy fácil en tanto nuestro país se encuentra dentro del Mercosur que impone sus propias reglas y aranceles.
La respuesta de China tampoco se hizo esperar después de que Trump anunciara que un arancel adicional del 10% entraría en vigor el 4 de marzo. El gigante asiático, la segunda mayor economía mundial y uno de los tres socios comerciales más importantes de Estados Unidos, promete responder con todas las medidas necesarias para defender sus derechos e intereses legítimos.
Canadá y México, los otros dos socios comerciales más importantes de los Estados Unidos están dispuestos a aumentar los aranceles a los productos chinos y encontrar formas de comprar más a Estados Unidos en un intento de evitar los aranceles amenazados por el presidente Donald Trump que entrarían en vigencia esta próxima semana. Si esto no es posible, también han amenazado con responder con aranceles similares a los productos estadounidenses. También se supone que podrían buscar diversificar sus exportaciones hacia otros mercados, como la Unión Europea o Asia, para reducir su dependencia del mercado estadounidense
Impacto en el mercado mundial
Las políticas de Trump tienen varias consecuencias para el mercado mundial:
- Comercio Internacional: Los aranceles comerciales pueden reducir el comercio global, afectando negativamente a los exportadores y elevando la inflación.
- Inflación y Tasas de Interés: La implementación de aranceles y la desregulación energética pueden impulsar la inflación, lo que podría llevar a la Reserva Federal a adoptar políticas monetarias más restrictivas.
- Divisas: La apreciación del dólar estadounidense, impulsada por políticas proteccionistas, puede reducir el ingreso neto de divisas en economías emergentes que dependen de exportaciones de materias primas.
Impacto para Argentina
Si bien nuestro presidente fue uno de los pocos mandatarios invitados especialmente a la ceremonia de toma de posesión de Trump y conserva todavía un diálogo fluido con evidentes signos de admiración recíprocos, hay señales que comienzan a advertir que una creciente turbulencia en los mercados mundiales puede alterar el plan económico del gobierno.
Los activos locales tuvieron una semana negativa con el riesgo país subiendo al nivel más alto desde principios de diciembre, ubicándose en torno a los 770 puntos básicos. También sufrieron los títulos de deuda.
En cuanto al ancla cambiaria, los analistas ven un dólar oficial a 1400 pesos para fin de año, lo que significa que el gobierno debería dejar su política de “Crawling peg” del 1% para permitir una devaluación discreta en algún momento de lo que queda del año.
Por su parte, los dólares financieros volvieron a operar al alza ampliando la brecha existente con el dólar oficial. También, los futuros de dólar volvieron a subir y escalaron un 0,25%, dejando la devaluación mensual implícita promedio en 1,8%. Para los meses de noviembre 2025, diciembre 2025 y enero 2026, la devaluación mensual se encuentra en 2,0%.
Los bonos soberanos en dólares continúan con su racha negativa y cayeron un 1,0%. El mayor impacto fue en el tramo medio donde los bonos cayeron un 1,3%. La curva está rindiendo un 13% de TIR para el tramo corto y 11% para el largo. A estas paridades, que cayeron a 67,5% en promedio, el riesgo país se ubica en torno a los 770 pb. Los BOPREAL sufrieron una caída de 3,7%.
La apreciación del dólar, combinada con políticas proteccionistas, podría afectar directamente a las economías emergentes, por ejemplo, en Argentina, la apreciación del dólar reduce el ingreso neto de divisas del país, complicando el panorama económico y la capacidad del Banco Central para cumplir con sus objetivos financieros. También, este fenómeno, podría presionar a la baja los precios de las commodities, ya que estas suelen cotizarse en dólares, lo que reduce la demanda y el ingreso en divisas para los exportadores.
Por último, la expansión de la producción de combustibles fósiles en Estados Unidos podría aumentar la oferta global, potencialmente reduciendo los precios del petróleo y el gas natural.
En resumen, las primeras medidas de Donald Trump como presidente tienen un impacto significativo en el mercado mundial, las divisas, las commodities y diversos sectores del mercado financiero. Estas políticas prometen transformar profundamente la economía estadounidense y global, aunque también plantean desafíos importantes para la estabilidad financiera y el crecimiento económico sostenible.