Investigaciones y fallos
Ya hay al menos dos condenas civiles contra Casa Noble y dos empresarios, ligados a la causa penal por estafas con lotes
El juez Pablo Oritja, del Noveno Civil, condenó a Casa Noble, cuyo apoderado es Héctor Andrés Storniolo, a la empresa Índigo y sus administradores, el matrimonio Diego Reta y Mariana Pérez Bedini, para que le entreguen la posesión de dos lotes a una demandante. A su vez, la magistrada Adriana Tettamanti, del Contencioso Administrativo, también había dictado sentencia en contra de Casa Noble para que le pague a un damnificado 8.500.000 pesos, más intereses, por la falta de entrega de un inmueble.
Según fuentes judiciales, son al menos dos de las resoluciones que existen en sede civil contra los tres implicados, los que, además, enfrentan una investigación penal por una catarata de estafas que ya alcanzan las 600 denuncias. En instancia civil, los demandantes buscan un resarcimiento económico o el cumplimiento de un contrato, mientras que, en el ámbito penal, se persigue un castigo de prisión, sea en suspenso o efectiva. Aunque, a través de ciertos mecanismos, como la reparación integral del daño, se puede conseguir una compensación dineraria.
En la causa que está llevando adelante el fiscal de la Unidad Delitos Informáticos y Estafas, Eduardo Gallastegui, no sólo están involucrados Reta, Pérez Bedini y Storniolo, sino también la esposa de este último, Patricia Nacif, Juan Mauricio Gallerano Lahoz, Federico Salinas, Orlando Rueda, Adela Rueda y Rosa Storniolo.
Además de la impresionante cantidad de denuncias, en sede civil hay unas 60 demandas, aseguraron las fuentes, sumado a que hay entre 17 y 18 proyectos inmobiliarios bajo investigación y se calcula que la suma total del fraude es de miles de millones de pesos.
En los expedientes civiles también se observa la mecánica que vienen investigando desde Fiscalía. La demanda en el Noveno Civil señala que una damnificada firmó el 29 de junio de 2019 un contrato de compraventa de un lote en el Barrio Portalba VII, en Rivadavia, con Casa Noble. La compradora cumplió con su parte al pagar 250 mil pesos por el inmueble, más 7.500 pesos de gastos administrativos, pero reclamó que la empresa no le entregó la escritura de dominio.
La queja, primero, se produjo a través de una carta documento a Storniolo, apoderado de Casa Noble, y, luego, se convirtió en una demanda.
El contrato establecía que, una vez que el inmueble tuviese el OK de los organismos administrativos provinciales y municipales, se procedería a la escrituración en un plazo no mayor a 6 meses. Por ello, la defensa de Casa Noble sostuvo que no se estaba incumpliendo, dado que los trámites ante las reparticiones estatales no habían finalizado y, por lo tanto, no empezar aún a correr el plazo para hacer la escritura.
Sin embargo, el juez Oritja sostuvo que “surge de la prueba aportada que hubo una clara negligencia, dejadez o abandono por parte de Casa Noble SRL, empresa que, evidentemente, escudada en la letra de dicha cláusula, no instó en debida forma los trámites para poder obtener el plano en un plazo razonable a fin de lograr la subdivisión del terreno y la correspondiente entrega del lote y escrituración”.
Además, indicó que la empresa “no ha brindado prueba que corrobore el estado de adelanto de los trámites administrativos. En síntesis, surge con claridad no sólo la negligencia de la codemandada Casa Noble en instar y culminar con los trámites en un tiempo razonable, sino también su falta de interés en informar a los compradores ante el pedido de ellos, que los obliga a realizar reclamos por esta vía para lograr una respuesta a su requerimiento”.
Asimismo, se confirmó que el lote del Barrio Portalba no estaba a nombre de Casa Noble, sino de la empresa Índigo, cuyos administradores son el matrimonio Reta y Pérez Bedini. Incluso, la demandante le había comprado otro lote a Índigo en dicho barrio, pero sufrió la misma situación.
En su escrito, la damnificada explicó que Pérez Bedini actuaba como comercializadora de Casa Noble. De hecho, en una contestación de una carta notarial, aparece la mujer como apoderada de la empresa. No fue lo único, ya que la víctima destacó que Pérez Bedini también intervenía como administradora de Índigo y, en otras ocasiones, daba las indicaciones para que los pagos se hicieran en la cuenta de su pareja Reta.
En la operación que hizo Índigo con el lote en el Barrio Portalba, hubo transferencias de dinero a las cuentas de Reta, Pérez Bedini y también figura la de Patricia Nacif, según expuso la demandante. De paso, Nacif es la esposa de Storniolo, quien es una de las imputadas en la causa penal por estafa.
En el expediente en el Contencioso Administrativo, es un hombre el que resultó damnificado, y que contactó a una persona que trabajaba con Storniolo en la empresa Nido Construcciones. Parecería una inmobiliaria satélite, dado que la operación se terminó concretando con Casa Noble. El contrato se firmó el 28 de mayo de 2020 con Storniolo por la compra de un lote también en el Portalba VII por 500 millones de pesos.
Como sucedió en el caso anterior, el comprador canceló el terreno, pasó el tiempo, no se avanzó con los trámites administrativos con los organismos oficiales (Catastro, OSSE) y no le entregaron la escritura del bien.
Otra de las empresas vinculadas a algún tipo de maniobras es la denominada Tramonto, en la que, según las fuentes, estaba detrás Storniolo y Gallerano. El abogado de este último, Franco Montes, había señalado que ambos se asociaron luego de que Gallerano contara con un terreno que era de su padre y que se terminó loteando.
Gallerano llegó a un acuerdo con Fiscalía para la reparación integral del daño a las víctimas, con el compromiso de urbanizar unos loteos en un plazo de 12 a 14 meses. Tal mecanismo de reparación implica la extinción de la acción penal, siempre y cuando, el imputado cumpla con todo el acuerdo.
Otro de los imputados es Federico Salinas, quien, de acuerdo a las fuentes, participó de operaciones en Casa Noble y lo tienen en la mira, por ahora, como una pieza clave de la estructura.