Manuel Belgrano: el abogado que se convirtió en hombre de armas de la noche a la mañana

El magister en Historia, Alejandro E. Salazar Peñaloza, da detalles de la vida del prócer que creó la enseña patria. En honor a su muerte hoy en Argentina se conmemora el Día de la Bandera.
Manuel Belgrano: el abogado que se convirtió en hombre de armas de la noche a la mañana
Manuel Belgrano: el abogado que se convirtió en hombre de armas de la noche a la mañana
domingo 20 de junio de 2021

Todos los 20 de junio recordamos y hacemos mención al Día de la Bandera, es la fecha en que los niños de cuarto grado hacen su promesa de lealtad a éste símbolo. Sin embargo la pregunta que nos debemos hacer es: ¿qué celebramos o conmemoramos éste día?

La bandera argentina fue enarbolada a orillas del Paraná en lo que hoy llamamos Rosario, un 27 de febrero de 1812, por lo tanto esa sería una fecha propicia para realizar ese acto escolar. Sin embargo el 20 de junio recordamos o conmemoramos el fallecimiento de Gral. Manuel Belgrano.

El 3 de junio de 1770, nació Manuel en seno de una familia de un cierto prestigio, su padre Domingo Belgrano y Pérez, su madre María Josefa González Caseros; el niño tenía cinco nombres: Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús. Su niñez alrededor de sus afectos y de una familia muy conocida en Buenos Aires.

Estudió en el Real Colegio de San Carlos, actualmente Colegio Nacional de Buenos Aires. Su vida se vio rodeado de números y leyes, seguramente siguiendo el mandato de su padre se trasladó a España donde continuará su formación académica en la Universidad de Salamanca y Valladolid hasta alcanzar el título de Jurista (abogado) con una orientación en comercio, era un brillante estudiante con una sólida formación intelectual.

Le toco vivir los tiempos de la Revolución Francesa (1789) lo cual parece marcar a fuego sus pensamientos y sus acciones futuras.

De regreso en Buenos Aires se desempeñó como secretario en Consulado de Comercio para 1794, demostrando sus conocimientos logró promover la agricultura y la ganadería, fomentó la educación y apoyó a la instalación del primer periódico de Buenos Aires: el Telégrafo Mercantil. Fue un incansable hombre trabajo.

Los años que seguirán ponen a prueba a Manuel entre 1806 y 1807 Buenos Aires fue invadido por los ingleses, aquellos meses los británicos obligaron a todos los funcionarios a jurar a favor del rey británico, sin embargo Belgrano no lo hizo y se ausentó de la ciudad.

La imposibilidad de España en dominar el Virreinato del Río de la Plata y la usurpación de trono español, motivó a un grupo de porteños a buscar nuevas alternativas que culminan en la llamada Revolución de Mayo en 1810, el creador de la bandera fue una pieza clave de este hecho.

Eran momentos de incertidumbre, y más para un hombre de leyes. La revolución no solo exigía ideas sino acciones, algunas de ellas totalmente diferente a las que sus personajes estaban habituados. Esta vez Manuel debió convertirse del día a la noche en un hombre de armas, sin experiencia, fue nombrado jefe del ejército en varias oportunidades entre 1811 y 1814 luego en 1819, debió enfrentar a los españoles en diversos frentes: Paraguay, Montevideo; luego en el norte con importantes triunfos como las Batallas de Salta y Tucumán; y dolorosas derrotas como Vilcapugio y Ayohuma.

Mucho se ha hablado de la sexualidad del creador de la bandera, sin embargo, nada de esto en verdad, su vida entregada a la causa no dejaba tiempo suficiente para la intimidad. Su primer amor, lo encontró en el retorno a Buenos Aires, con treinta y pico, conoció a Josefa Azcurra (hermana de la esposa de Juan Manuel de Rosas), la joven con tan solo 17 años se enamoró de éste hombre de leyes, sin embargo la muchacha fue obligada a casarse con su primo. Años más tarde, la relación continuó, esta vez con un Belgrano dedicado a la guerra, ese amor dio su primer retoño Pedro, sin embargo el niño fue criado por Rosas y su esposa quienes le dieron su apellido, cuando el chico se convirtió en joven conoció su historia y adoptó su apellido paterno: Pedro Belgrano.

El segundo amor lo conoció en Tucumán, María Dolores Helguera, con gran pasión lo vivieron ambas sin embargo, no pudieron casarse, de ese amor marcado por altibajos nació en 1819 Manuela Mónica, si bien la niña no sale en el testamento, su padre ordenó que la socorrieran, al cumplir cinco años se trasladó a Buenos Aires para vivir con la hermana de su padre.

La vida de aquella época era muy difícil, la mala alimentación, y el poco conocimiento sobre las enfermedades y como tratarlas hacia que la mortalidad fuera alta tanto en hombre como en mujeres. Manuel Belgrano fue un hombre con muchas complicaciones de salud, una de las primeras detecciones de los médicos de la época fue la sífilis, esta enfermedad de transmisión sexual se cree que la había contraído en España.

Al empezar las campañas militares, la falta de comida, el frio y calor extremo, los nervios aumentaron las dolencias del prócer. Según algunas de sus biografías padecía: dacriocistitis crónica (era una obstrucción en los lagrimales), le recomendaron no leer, algo que no hizo caso; paludismo (enfermedad trasmitida por un mosquito) le ocasionaron, fiebre, vómitos, dolor de cuerpo; la preocupaciones le habían provocado grandes problemas intestinales que a veces terminaban en vómitos de sangre.

Muy enfermo y cansado, a principios de 1820 regreso a Buenos Aires, su fortuna la había utilizado para proveer al ejército, el gobierno de aquel entonces, le debía sueldo atrasados por sus actividades. Era un hombre pobre, ya nada quedaba de aquella riqueza. Volviendo a su casa paterna ayudado por el Dr. Redhead, ordenó sus pendientes, con un testamento a favor de sus hermanos. En sus bolsillos solo quedaba que un reloj con el cual pagó los honorarios al médico; el 20 de junio a las siete de la mañana Manuel murió dejando como legado una vida al servicio de los ideales de una patria que muchas veces no ha reconocido el heroísmo de algunos de sus hijos.

Mgter. Alejandro E. Salazar Peñaloza

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