BOXEO

Cecilia Román: el duro camino para llegar a la cima, los 'amigos del campeón' y su tristeza por el nivel del pugilismo sanjuanino

Con 41 años, la exmonarca mundial de peso gallo de la FIB decidió colgar los guantes hace varios meses. Un recorrido por su trayectoria, basada en el esfuerzo y la convicción de sus objetivos.
viernes 15 de noviembre de 2024

Casi por casualidad ingresó al mundo del boxeo, pero igualmente su esfuerzo y convicción la llevaron a hacer historia: se convirtió en la primera boxeadora profesional sanjuanina en mayo del 2011. No solo se quedó en semejante hito: alcanzó la gloria eterna en agosto del 2017, cuando se impuso a Carolina Duer en Buenos Aires y se colocó en su cintura el título mundial gallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB). Luego, realizó varias defensas exitosas del cetro ecuménico, hasta que lo resignó en el 2022. Y en marzo de este año, aquejada por una lesión en la planta de uno de sus pies, colgó los guantes, cerrando una etapa clave en su vida a los 41 años.

"Ha sido un año de grandes cambios. Todo el tiempo siento que están pasándome cosas, que antes por ahí, en el hecho de estar en Buenos Aires entrenando para una pelea, no las asimilaba. Ahora, es distinto, ya estoy acá con mis hijos, afianzada, con trabajo de profe, armando proyectos nuevos y todo eso es interesante en este momento que vivo", resumió Román, en el programa 'En juego', que se emite por Radio Sarmiento, los lunes y jueves desde las 21:30 horas.

Su llegada y camino en el pugilismo, se dio no como un objetivo planeado con antelación, sino por una consecuencia de sus estudios para recibirse de profesora de Educación Física: "Estaba en el último año del profesorado e hice un trabajo sobre entrenamiento deportivo, y de lo que busqué, me gustó mucho el de boxeo, porque siempre se busca esquivar la rutina y que el boxeador no se aburra. Me metí tanto, que vino alguien y me dijo si quería ir aprendiendo técnicas, para saber más. Así fue, y al tiempo ya me propusieron pelear por primera vez de forma amateur. Así, arranqué. No fue fácil: recuerdo muchas veces tener que cambiarme en un vestuario repleto de hombres y ser la única mujer. Pero son cosas, que uno, a cierta edad, las pasa por alto en búsqueda de tu objetivo", subrayó.

Consultada sobre cómo se forja la mentalidad de un campeón mundial, Cecilia puntualizó que "lo que yo hice fue siempre poner todo para intentarlo. Sé que puedo no tener las mejores condiciones naturales, pero lo que no me puede faltar es el intento, el darlo todo para apuntar hacia mi objetivo. Y eso siempre hice: recuerdo haber escuchado mucha gente decir que nunca iba a llegar a nada. Pero, no sirve de nada quedarse en eso. Uno debe mirar el objetivo y darlo todo por ello".

A lo largo de su trayectoria de más de 18 años de boxeo, entre el campo amateur y rentado, Román siempre se destacó por el profesionalismo y compromiso al trabajo, algo que al día de hoy reconoce lo mantiene intacto: "Me sigo entrenando porque me gusta, ya no de forma profesional por el problema de la lesión que tuve este año y que decidí retirarme. Pero, muchos me cargan con que estoy para una pelea más: que no me vaya todavía. Hasta mis hijos cuando les conté que no peleaba más se sorprendieron. Creo que uno debe analizar las situaciones que se dan y tomar una decisión, y es lo que hice", añadió.

Respecto a lo que se vive al tener el cinturón de campeona mundial y si el entorno suele cambiar o no, la expugilista graficó que "pasa eso de los 'amigos del campeón'. Gente que en un momento te pedía una foto, un consejo o algo, y ahora quizá hasta ni te saluda. Uno no tiene que cambiar por ser campeón, porque es algo transitorio siempre. Aunque, creo que tampoco deberían hacerlo los que te rodean. Igual, uno entiende que es lógico que pase, y lo importante es que la gente que siempre a uno lo quiso esté presente en todo momento".

Por último, palabra autorizada si las hay, Román analizó el presente del boxeo sanjuanino con una cruda descripción: "Me sentí muy triste cuando me retiré este año, y a nivel global, vi lo mismo que hace 20 años cuando empecé en este deporte. No se creció. No hubo un trabajo de base: muchas veces dije 'para qué queremos cinco estadios de boxeo, si no tenemos boxeadores para una velada'. Uno para hacer algo se tiene que capacitar, como hice yo cuando me fui a vivir y entrenar a Buenos, buscando progresar y aprender con gente que está a otro nivel. Acá en San Juan, muchas veces pasa que ante el miedo que venga otro y sepa más, se lo combate y no debería ser así", cerró.

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