OPINIÓN

El desafío es buscar la eficiencia

Foto de Jakub Żerdzicki en Unsplash
Foto de Jakub Żerdzicki en Unsplash
domingo 24 de noviembre de 2024

Si hay algo que queda claro en este contexto mundial y nacional de desinflación (Soft or Hard Landing), es que, en adelante, las altas tasas de retornos sin mayores exigencias no se van a repetir, al menos que nos volvamos a encontrar con una nueva pandemia, hay que decir.

Como consecuencia de este nuevo orden económico, ahora más que nunca, resulta crítico preguntarnos por la eficiencia de nuestro proyecto, inversión u empresa.

Desde que me apasioné por el mundo de las finanzas, he investigado siempre la forma de gestionar eficaz y eficientemente, de cómo brindar productos o servicios de una forma eficaz, pero también eficiente.

A esta altura, ya nadie discute que la sociedad arbitra los precios con gran velocidad, donde parece haber una oportunidad, pronto aparecerá una demanda, porque la información es infinita y fluye rápidamente.

Antes de seguir tenemos que ser capaces de no confundir ser eficaz con ser eficiente.

Primero, vamos a hablar de eficacia. En contextos donde lo primordial es alcanzar el objetivo, como en emergencias o lanzamientos críticos, la eficacia prevalece sobre la eficiencia. Por ejemplo, en un hospital durante una emergencia, salvar vidas es más importante que optimizar los recursos.

En segundo lugar hablamos de eficiencia: Una vez que se asegura la eficacia, es fundamental buscar eficiencia para garantizar sostenibilidad y rentabilidad a largo plazo. Por ejemplo, tras lanzar un producto eficaz, una empresa debe optimizar procesos de producción para reducir costos y ser competitiva.

Pero, ¿cómo se interrelacionan estos dos conceptos?. Aunque diferentes, eficacia y eficiencia están interrelacionadas y deben complementarse. Una organización puede ser eficaz sin ser eficiente (lograr resultados pero con desperdicio de recursos) o ser eficiente sin ser eficaz (optimizar recursos pero no cumplir objetivos). Solo cuando ambas se equilibran, se alcanza la excelencia operativa.

Decimos que una gestión fue eficaz cuando logró el objetivo que se había previsto, por el contrario, decimos que una gestión fue eficiente cuando ese logro, además, implicó una gestión que maximiza la rentabilidad por recurso escaso.

Y qué es entonces el recurso escaso?

Bueno, siempre que vamos a desarrollar un proyecto contamos con recursos, monetarios, humanos, materiales, etc. 

Por ejemplo:

Una empresa que entrega pedidos a tiempo, pero utiliza rutas costosas, es eficaz, pero no eficiente. Una empresa que optimiza sus rutas, pero entrega fuera del tiempo acordado, es eficiente, pero no eficaz.

En todo proyecto tenemos dos puntos para observar: Los ingresos que va a tener ese proyecto o inversión y los costos asociados. La diferencia entre ingresos y costos nos va a dar un flujo que llamaremos rentabilidad.

Queda así definido el pilar fundamental de todo proyecto o inversión y uno de los objetivos principales (por supuesto que no es el único).

Para ser eficientes deberemos mirar con detenimiento los costos de los recursos.

La gestión efectiva de los costos es un pilar fundamental en la toma de decisiones estratégicas y operativas de cualquier organización. Las decisiones relacionadas con los costos no solo determinan la rentabilidad de un negocio, sino que también impactan su sostenibilidad a largo plazo. 

El desafío de todas las empresas a partir de ahora deberá abordar las variables clave a considerar al evaluar costos, el concepto de costo de oportunidad y la importancia de la evaluación de proyectos de inversión.

Antes de seguir adelante deberíamos repasar algunos conceptos que nos van a servir de base de análisis para nuestro proyecto:

En primer lugar, será necesario identificar y separar los costos en fijos y variables.

Los costos fijos son aquellos que no cambian con el nivel de producción o actividad, como el alquiler de instalaciones o salarios administrativos.

Los costos variables: Cambian directamente con la producción, como materia prima y mano de obra directa.
Comprender la relación entre estos tipos de costos es esencial para el análisis del punto de equilibrio.

Margen de contribución

Es la diferencia entre los ingresos por ventas y los costos variables. Ayuda a determinar cómo cada producto o servicio contribuye a cubrir los costos fijos y generar utilidades.

El concepto de “Breakeven" es importante. Es aquel monto facturado que cubre los costos variables y los fijos de una empresa, logrando al menos cubrir los costos fijos.

Cuando evaluamos un proyecto de inversión, usualmente debemos asumir una ventana de tiempo para el análisis. Por eso, en el corto plazo debemos identificar los costos hundidos, es decir, aquellos costos ya incurridos que no pueden recuperarse. Aunque pueden ser relevantes en análisis históricos, no deben influir en decisiones futuras.

Además, hay que tener en cuenta también que el costo de oportunidad es el valor de la mejor alternativa sacrificada al tomar una decisión. Este concepto es fundamental, ya que cualquier recurso tiene usos alternativos. Por ejemplo, si una empresa invierte en maquinaria, el costo de oportunidad puede ser el retorno que habría obtenido invirtiendo esos fondos en otra área, como marketing o investigación y desarrollo. Evaluar este costo permite elegir opciones que maximicen el valor a largo plazo.

En el corto plazo el objetivo principal sería que los ingresos superaran el punto de “breakeven”, pero siempre insisto que en el largo plazo todos los costos fijos se convierten en variables.

Por eso, en el largo plazo el objetivo será, no solo cubrir los costos, sino maximizar el beneficio por recurso escaso. Estamos hablando de hacer eficiente ese metro cuadrado de depósito, ese metro cúbico de carga, esas horas máquina o esa línea de producción.

Reducir los costos que podamos reducir sin sufrir un impacto negativo. Muchos empresarios no conocen o no toman en cuenta la importancia de repasar los costos fijos, volver a cotizar los costos por pólizas de seguro, por ejemplo, o aprovechar las exenciones impositivas para hacer pagos o inversiones. Pocos saben que hacer pagos a proveedores desde las cuentas comitentes de inversión se encuentra exento del impuesto sobre los débitos y créditos bancarios. No es poco cuando el pago es importante.

Los impuestos y los costos de financiamiento también deben integrarse en el análisis para prever su impacto en la rentabilidad neta.

Por último, la evaluación de proyectos de inversión combina análisis de costos con proyecciones financieras para determinar si una iniciativa generará beneficios superiores a sus costos. Algunas herramientas clave incluyen:

  1. Valor Presente Neto (VPN)
    Calcula el valor actual de los flujos de efectivo futuros descontados a una tasa específica. Un VPN positivo indica que el proyecto es rentable.
  2. Tasa Interna de Retorno (TIR)
    Es la tasa de descuento que iguala los flujos de efectivo futuros con la inversión inicial. Compararla con el costo de capital ayuda a decidir si un proyecto es viable.
  3. Período de Recuperación
    Mide el tiempo necesario para recuperar la inversión inicial. Es útil para evaluar proyectos en términos de liquidez y riesgo.
  4. Análisis de Sensibilidad
    Examina cómo cambios en variables clave (como costos de insumos o precios de venta) afectan los resultados del proyecto.
  5. Flujo de Caja
    Es fundamental evaluar no solo la rentabilidad, sino también la capacidad del proyecto para generar liquidez en los momentos necesarios.

Como conclusión podemos afirmar que la toma de decisiones basada en costos requiere un enfoque integral que considere tanto variables cuantitativas como cualitativas. Incorporar el análisis del costo de oportunidad y una evaluación rigurosa de los proyectos de inversión permite a las empresas optimizar recursos y lograr objetivos estratégicos. Al final, una gestión adecuada de los costos no solo maximiza la rentabilidad, sino que también fortalece la competitividad en un mercado dinámico.

 

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