Historia

El pibe brasileño con raíces sanjuaninas que es promesa en River Plate

Giorgio Costantini llegó al club de Núñez a mediados del año pasado y actualmente se desempeña en el equipo del Pichi Escudero. Este joven no solo se destaca por su talento en la cancha, sino también por una historia familiar que lo conecta con San Juan y su pasión millonaria.
Giorgio Costantini llegó al club de Núñez a mediados del año pasado y actualmente se desempeña en el equipo del Pichi Escudero.
Giorgio Costantini llegó al club de Núñez a mediados del año pasado y actualmente se desempeña en el equipo del Pichi Escudero.
miércoles 27 de noviembre de 2024

Giorgio Costantini, con apenas 18 años, es una de las grandes promesas del fútbol en River Plate. Este joven nacido el 16 de abril de 2006 en Curitiba, Brasil, no solo se destaca por su talento en la cancha, sino también por una historia familiar que lo conecta con San Juan y su pasión millonaria.

Desde mediados del año pasado, Costantini integra la Reserva dirigida por el "Pichi" Escudero, pero su vínculo con River tiene raíces cuyanas. Su abuelo, Constantino Francisco Costantini, fue un médico y empresario bodeguero nacido en San Juan, que emigró a Brasil. Allí, no solo desarrolló su carrera, sino que también llevó consigo el amor por los colores de la banda roja. Admirador de "La Máquina", Constantino sembró esta pasión en su familia, transmitiéndola hasta Giorgio.

El camino futbolístico de Giorgio comenzó temprano, a los tres años, empezó a jugar futsal. Con el tiempo, pasó por las divisiones inferiores de clubes como Athletico Paranaense y Coritiba, hasta que decidió buscar nuevos horizontes. A mediados de 2023, decidió probar suerte en River Plate, donde rápidamente se integró al esquema del Pichi Escudero en la Reserva. Desde su llegada, el joven mediocampista ofensivo se ha adaptado rápidamente y sueña con debutar en el Monumental.

Su dedicación y habilidades le han permitido entrenar junto a la Primera, bajo la mirada de Marcelo Gallardo. 

En una entrevista que le brindó a Infobae, Costantini cuenta su historia, cómo se hizo un ferviente fanático del Millonario y sus ansias por triunfar bajo el ala de Marcelo Gallardo, quien ya lo utilizó en algunas prácticas del primer equipo.

Una de las cosas que más llama la atención entre los hinchas de River cuando conocen tu historia es cómo llegó un brasileño a River Plate. Si tuvieras que contestarles, ¿qué les dirías?

No sé, el destino. Cien por ciento brasieleño no soy. Tengo familia argentina. O sea, tan raro no fue. También mi familia es hincha de River, entonces no fue nada tipo ‘wow’. Pero bueno, creo que fue el destino y es algo, me vino muy bien.

La pasión por River Plate atraviesa generaciones en la familia. Constantino Francisco Costantini, un sanjuanino que, siendo muy joven, se trasladó al sur de Brasil y se estableció en Curitiba, capital del estado de Paraná, fue el encargado de transmitir su pasión por los colores millonarios producto de su devoción por La Máquina, el mítico equipo en la década del 40.

La tradición riverplatense continuó con Paula, hija de Francisco, quien nació en Córdoba y en la facultad conoció a su esposo, Alexandro, un brasileño que llegó a estudiar a Argentina. La pareja decidió radicarse en Curitiba, donde mantienen viva esta pasión, transmitiéndola a sus hijos. El legado se refleja en cada rincón familiar. Uno de sus nietos lleva el nombre Enzo, un tributo directo al ídolo Enzo Francescoli, y los encuentros en la quinta familiar no estarían completos sin la icónica camiseta blanca con la banda roja que él se encargaba de proveer para todos. Además, las celebraciones de cumpleaños de los niños siempre llevaban el sello de River: desde la decoración de las tortas hasta la temática general, todo giraba en torno al club de sus amores.

La parte argentina fue la que te inculcó la pasión por River.

Mi abuelo fue el que arrancó todo. Mi abuelo, el padre de mi papá, es sanjuanino y él empezó a hinchar para River en la época de La Máquina. Él arrancó con la pasión Riverplatense.

En esa parte de la familia también hay otro denominador común que es la medicina. Pero vos y tu hermano se fueron para el otro lado.

Sí, lo que pasa es que también somos una familia muy apasionada por el fútbol. Mi hermano, que es seis años mayor, ahora está jugando en Chipre.

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¿Y cómo fueron tus inicios con la pelota?

-A los tres años, jugando futsal en una escuelita, una institución que la llevo en mi corazón para siempre. Luego arranqué en una escuelita del Paranaense a los 9 años y a los 12 me fui a las inferiores del Coritiba, que es el clásico rival. Me quedé un año ahí, para luego a los 13 ir a las inferiores del Paranaense, que estuve cuatro, casi cinco años.

¿Y ahí qué pasó? ¿Cómo fue tu salida para recalar en River?

Fue el año pasado. Yo tomo la decisión de salir del Paranaense en mayo y bueno, surge la oportunidad de venir a probarme en River. Vine y me recibieron muy bien, tanto los jugadores como el cuerpo técnico. Muy buena la experiencia, la verdad. Fue distinto de lo que pensaba, porque me sorprendió. La prueba me la tomó Jonathan Larrosa, que sigue siendo el técnico de la Sexta División.

Ya llevás un tiempo en el fútbol argentino, ¿notás alguna diferencia con lo que viviste en las inferiores en Brasil?

Sí, digamos que es un fútbol distinto, hay diferencias. Creo que todos los fútbols son distintos de los otros. Ninguno es igual al de los otros países. Acá se podría decir que sí, que es más físico.

¿Te costó la adaptación a Argentina?

Tener familia hizo que todo fuera menos difícil.

¿Cómo es tu presente en el club?

Bueno, en la Reserva, luchando, peleándola para ganar mi puesto.

Si tuvieras que describirte para los que aún no te conocen, ¿qué clase de jugador sos?

Un jugador que siempre trata de aportar para el equipo, creo que tengo una buena visión de juego. Soy zurdo, enganche, pero puedo jugar de 8 o de 5 solo también. En Brasil, en las inferiores del Paranaense, jugué esos cuatro años de 5. Acá primero jugué en la Sexta con Larrosa de doble cinco o de 8. Era el que tenía más salida. Ahora este año empecé a jugar de enganche, algo que ya hice cuando era chico, creo que es la posición que más me gusta; pero con tal de jugar en mitad de cancha puedo hacerlo en cualquier lugar.

¿Qué tenés de lo que se llama el ‘ADN brasileño’?

Muchos piensan que el ADN brasileño es un pibito que te puede gambetear y hacer un montón de bicicletas y eso, y yo no sé si tengo ese ADN.

¿Llegaste a entrenar alguna vez con el plantel de Primera?

Sí, algunas veces me tocó, tanto cuando estaba Demichelis como ahora con Gallardo.

¿Te dijeron algo, te llegaron a dar algún consejo?

No, que siga entrenando así. Sí, te marcan cosas durante los entrenamientos, te dan indicaciones para hacer las cosas mejor. Biscay también es alguien que te marca mucho durante las prácticas. Además, los jugadores del plantel profesional nos reciben muy bien en las prácticas.

¿Ser un brasileño en el fútbol argentino te genera algún tipo de mochila?

No, es un orgullo para mí. Es un privilegio tener las dos nacionalidades y poder estar acá en River. Mi sueño es debutar en Primera, entreno todos los días para eso. Me levanto todos los días pensando en debutar en River.

El año pasado iniciaste en Sexta y ahora diste el salto a Reserva, ¿notás algún cambio?

Quizás sea un poco más intenso. Este año lo comencé en la Cuarta, y ahí ya no hay tanta diferencia con la Reserva.

Bajo el mando del Pichi Escudero les está yendo bien, están en cuartos de final

Ahora estamos peleando en la Copa Proyección. Le ganamos a Defensa y Justicia y ahora enfrentamos a Rosario Central, que les ganamos en la primera fase en su cancha, pero ese partido ya fue. Contra Defensa creo que no hicimos un primer tiempo como podríamos haber hecho. Ya en el segundo hicimos un buen partido y ahí pudimos hacer los dos goles. Tengo al Pichi Escudero de entrenador, es muy bueno, fue quien me subió a Reserva. Él pide un equipo muy intenso, muy dinámico, como es River. Creo que todos en inferiores piden algo similar, que tengamos el ADN River.

Giorgio Costantini recién está transitando sus primeros pasos en River, pero su principal anhelo es escribir su propio camino y hacer historia como Delém, otro brasileño que brilló con la banda roja cruzada en el pecho.