Último parte

La salud del Papa: la insuficiencia renal remitió y “durmió bien durante la noche”

Según el último parte médico, tampoco ayer tuvo crisis respiratorias y el resultado de la tomografía computada de tórax destacó una “evolución normal del cuadro de inflamación pulmonar”; sigue con leve actividad laboral
jueves 27 de febrero de 2025

El Papa, de 88 años, sigue estacionario, pero mejorando de a muy poquito. Aunque ya retomó algunas actividades y se van sumando algunas leves mejoras de su frágil y complejo estado clínico, sigue con pronóstico reservado. “El Papa durmió bien durante la noche y ahora está descansando”, dijo este jueves su vocero, Matteo Bruni, en el habitual y escueto boletín de la mañana.

Las condiciones clínicas del Santo Padre en las últimas 24 horas han mostrado una ulterior leve mejora”, informó ayer el parte elaborado por el equipo médico que lo atiende, que anunció que “la insuficiencia renal leve observada en los últimos días ha remitido”, una muy buena noticia.

“La tomografía computarizada axial (TAC) de tórax, realizada ayer por la tarde, destacó una evolución normal del cuadro de inflamación pulmonar”, aseguró, por otro lado, algo que pareció indicar que la neumonía bilateral (en los dos pulmones) sigue ahí, pese a los pesados tratamientos a los que está siendo sometido.

“Las pruebas macrocitométricas y de química sanguínea de hoy confirmaron la mejoría de ayer”, agregó el informe que precisó, por otro lado, que “el Santo Padre continúa la oxigenoterapia de alto flujo” y que tampoco este miércoles tuvo crisis respiratorias asmáticas”.

“Continúa la fisioterapia respiratoria”, añadió el parte, aportando un dato que muchos se imaginaban, pero que nunca habían dicho. “Aunque ha habido una ligera mejora, el pronóstico sigue siendo reservado”, siguió.

Una frase que, como vienen explicando en los últimos días a periodistas que no saben nada de medicina, significa que “aunque no está en riesgo de muerte, tampoco está fuera de peligro”, como sentenció uno de sus médicos, el cirujano Sergio Alfieri, en la conferencia del viernes pasado, evento que podría repetirse en los próximos días. “Durante la mañana el Santo Padre recibió la Eucaristía” y “la tarde estuvo dedicada a actividades laborales”, concluyó el parte.

Annalisa Bilotta, médica del hospital internacional Salvator Mundi, de esta capital, subrayó que para ella que los médicos dijeran que según la TAC había “una evolución normal del cuadro de inflamación pulmonar” puede significar “todo y nada”.

Consultada, consideró que esa fórmula puede indicar entrelíneas que “hay que esperar y que la situación es estacionaria”. Por lo demás, consideró que fue un parte “muy parecido” a los anteriores porque el pronóstico sigue reservado, más allá de las leves mejoras de los análisis de sangre y de la remisión de la insuficiencia renal. Aunque consideró bueno que no haya tenido más crisis respiratorias.

“El Papa ha pasado una noche tranquila y está descansando”, había dicho ayer por la mañana, sin dar mayores detalles, el vocero papal, Matteo Bruni. Fuentes vaticanas también habían dicho que el Papa seguía con su terapia, “sentado en un sillón” y que continúa alimentándose normalmente. Y que su condición clínica general seguía igual a la que había indicado el parte de ayer: “crítica, pero estacionaria”. En un dato más que positivo, también había indicado que el Papa había reanudado, aunque en forma leve, su trabajo. Algo que quedó evidente cuando se informó ayer que recibió el lunes al cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado y número dos, y al arzobispo venezolano Edgar Peña Parra, para firmar los decretos de algunos nuevos santos y beatos y convocar a un consistorio de cardenales para causas de canonización, pero sin fecha.

En medio de un clima de gran tensión, especulaciones de todo tipo y noticias falsas, esa visita, que el Vaticano llamó formalmente “audiencia”, creó varios interrogantes. No solo porque muchos recordaron que Benedicto XVI anunció su decisión de renunciar justamente en un consistorio, que es una reunión solemne de cardenales para hablar de determinados temas, en este caso, para causas de canonización, el 11 de febrero de 2013. Si no también porque lo normal es que estos temas los siga el Dicasterio para las Causas de los Santos y no el cardenal Parolin, ni monseñor Peña Parra. ¿Por qué fueron ellos?

Respondió a esa pregunta la persona más indicada, el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos que, en una entrevista con el Corriere della Sera, explicó que fue él quien le mandó al Papa una carpeta con los decretos para firmar, a través de la Secretaría de Estado. Como es sabido, debido a su estado delicado y con pronóstico reservado, de hecho, el Papa no recibe visitas, salvo excepciones. “Estaba de acuerdo con el Papa en que le habría hecho llegar la carpeta a través de Parolin y Peña Perra”, indicó Semeraro al destacar que ya tenía en su poder los documentos con la diminuta firma de Francisco y la fecha del lunes 24 de febrero, que definió “una señal de esperanza”.

“Cuando me avisaron que había firmado los decretos, me dije a mí mismo ‘así, alguien se podrá convencer que no se está muriendo’. Claro, hay dificultades, que tienen que ver con las condiciones de salud y con la edad. Pero, un poco bromeando, también podría decir que quizás todo esto le servirá como una lección para calmarse y cuidarse más en el futuro”, reflexionó.

Francisco, en efecto, debió ser internado el viernes 14 de febrero después de arrastrar durante semanas una fea bronquitis que se trataba en forma doméstica en Santa Marta, que, debido a su obstinación a seguir adelante, no detuvo su agenda de audiencias, incluso al aire libre, exponiéndose al frío. En esas semanas, cuando se lo veía con el rostro hinchado por los corticoides, él mismo públicamente admitió dificultades en la respiración, excusándose y dándole a leer sus textos a un colaborador.

Semeraro, de 77 años, es muy cercano a Francisco, a quien conoció cuando era cardenal arzobispo de Buenos Aires en septiembre de 2001, cuando él era secretario especial en la décima asamblea del sínodo de obispos y el relator general, el arzobispo de Nueva York [Edward Egan], debido al atentado a las Torres Gemelas debió volver a Estados Unidos y Bergoglio lo reemplazó. Desde entonces forjaron una amistad y cuando en 2013 Bergoglio fue electo, lo designó secretario del Consejo de Cardenales y después, en 2020, prefecto de la también llamada “fábrica de santos”.

No por nada Semeraro destacó “la fuerza de ánimo” que tiene su jefe máximo, que consideró “fundamental para poder sostener esta situación y reaccionar sin nunca deprimirse”. “No es sólo esa energía psicológica que se puede ver en muchas personas, sino es algo distinto, más profundo. Es una fuerza espiritual interior, que es a lo que se refería con la famosa frase ‘se gobierna con la cabeza, no con las piernas’. La lucidez mental, claro, pero también el hecho de que Francisco alimenta sus jornadas con largos momentos de oración. Es como cuando se llena el tanque de nafta antes de un largo viaje: se levanta cada mañana antes del alba y le dedica al menos dos horas a la oración personal”, subrayó.

LA NACIÓN 

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