BOXEO

El presente del Chuky: de su rol de entrenador y manager, a todavía no encontrar la respuesta a no haber sido campeón mundial

A los 39 años, Mauricio Muñoz, el pugilista sanjuanino más destacado de las últimas décadas, sigue vinculado al mundo de los guantes aunque desde otro rol.
sábado 05 de abril de 2025

Mantiene la frescura y humildad de siempre. El Negro, o el Chuky como lo apodaron desde niño en su Chimbas natal por la dinamita que tenía en sus puños, conserva esa sencillez. No cambió, pese a tratarse del boxeador sanjuanino más destacado de las últimas décadas. Es que, Mauricio Muñoz, llegó a ser campeón Argentino, Sudamericano y Latinoaméricano en varias ocasiones, teniendo dos veces la chance de pelear por la corona mundial, aunque sin el resultado esperado del triunfo y la gloria eterna. Hoy, ya alejado desde hace tiempo de estar arriba del ring con los guantes puestos, vive otro presente en Rivadavia, donde tiene su propio gimnasio y junto a su hermano, Ricardo, también exboxeador, le dan vida al 'RM Boxing', el emprendimiento de ambos para forjar nuevos púgiles y organizar  veladas de nivel.

"Siempre digo que el boxeo a mí me dio una segunda oportunidad: me permitió volver a tener ganas de vivir. En casa tuvimos una infancia dura, complicada, no había para comer muchas veces, y el boxeo tanto a mí como a mi hermano Ricardo, nos permitió salir de ahí y hoy tener lo que tenemos", resumió sobre su sentimiento para con el deporte donde fue profesional casi 20 años, en una entrevista en el programa 'En juego', que se emite por Radio Sarmiento, los lunes y jueves desde las 21:30 horas.

Muñoz disputó dos veces la corona mundial de peso supergallo, en el 2011 en Japón y dos años más tarde en China. En ambas perdió, aunque en la primera lo hizo por nocaut. A más de una décadas de esos momentos, Muñoz reflexionó que "las cosas siempre pasan por algo, no hay casualidad en la vida. En ese sentido, yo todavía no le encuentro el porque no fui campeón mundial. Algo pasó, algo me faltó quizá o no sé bien qué, pero por algo no se me dio, y todavía no encuentro la respuesta. Si, soy consciente que cuando largué en el boxeo con 14 años, mi sueño máximo era ser campeón Argentino, y lo conseguí. Y pude pelear para la televisión muchos años, como soñaba con Ricardo cuando hacíamos guantes".

Su trayectoria estuvo repleta de esfuerzo y pasión, la misma que hoy demuestra cuando habla de su gimnasio, en el fondo de su casa, el cual tiene a medio techar por un tema económico. "Tenemos como 40 chicos, y ahora se sumarán los más chiquitos. Es algo que nos apasiona con Ricardo y por eso hacemos veladas, para que el boxeador tenga su roce desde pequeño. Le brirndamos seguro a los chicos, que sepan que están cubiertos y que pueden solo pensar en la pelea. Eso a mí no me pasó y sé lo que se siente. Como me pasó a mí, queremos con Ricardo darles un camino en el boxeo, porque eso también te ayuda en la vida diaria".