HISTORIAS

Desde el fin del mundo a Concepción: pidió las vacaciones y se tomó dos aviones para estar en el clásico cuyano

Juan Bustamante es psicólogo en un hospital del Sur. Hizo los 2500 kilómetros que separan Tierra del Fuego de San Juan para festejar su cumpleaños en familia y ver a San Martín.

La normalidad de un hincha de fútbol no es la de una persona que no se siente cerca de este deporte. Los fanáticos son capaces de hacer cualquier cosa para alentar a su equipo en los partidos más importantes. Juan Luis Bustamante Biltes llegó desde Río Grande (Tierra del Fuego) para festejar sus 30 años en familia y ver a su Verdinegro. Además, logró que sus vacaciones coincidieran con el clásico cuyano, que no se disputa en Primera desde hace 6 años. Con su cuota societaria al día, el chimbero podrá estar en la Popular Norte, como lo hace desde que era niño. Para eso, ahora tuvo que tomar primero un avión hasta Buenos Aires y desde ahí otro hacia San Juan.

Pero el psicólogo le baja el tono a la travesía que hizo para estar en otra página de la historia de los choques entre San Martín y Godoy Cruz. Entonces deja de lado el impacto material y revaloriza a “los colores” que sigue desde “hace tiempo” y el encuentro “con la familia y los amigos”. “Siempre va a tener el peso necesario para hacerlo cuando sea posible en tiempos y pasajes. No me parece llamativo viajar más allá de que esté a 2500 kilómetros porque sé que otros hinchas que viven en Tierra del Fuego también lo hacen”, dice, tal vez apoyado en la célebre frase de Blaise Pascal: “El corazón tiene razones que la razón ignora”.

Desde que, por influencia de sus hermanos, se hizo hincha del Verdinegro eligió con ellos la popular para ver los partidos. Es de los hinchas que no faltaban nunca al estadio Hilario Sánchez. Pero su situación con los domingos de cancha cambió cuando tomó una decisión profesional. Hace seis meses se radicó en el Sur, tras aceptar una oferta para incorporarse al servicio de salud mental del Hospital Regional Río Grande.

“A los partidos los vivo casi como acá, cantando las canciones, quejándome de los errores de los árbitros. Lo que más me cuesta de la distancia son los partidos de local, cuando escucho a la hinchada y me dan ganas de estar ahí”, asegura sobre esos momentos en donde la nostalgia lo invade.

Aunque esa distancia se vio reducida también cuando terminó el partido con Nueva Chicago en San Juan y el equipo de Concepción accedió a la final del reducido por el segundo ascenso a la élite. Inmediatamente, Juan empezó a averiguar precios y horarios de salida de los aviones hacia Córdoba. En la Docta disfrutó del regreso de San Martín a Primera junto a sus hermanos, un sobrino y dos amigos.

Ser verdinegro a la distancia            

Bustamante asegura que al “mal momento del equipo” lo vive “con una mezcla de bronca y resignación” y que más allá de que esté lejos lo transita “como los que están viéndolo desde San Juan”. Cuando piensa en eso sabe que ante el Tomba hay una oportunidad clave para que este contexto adverso cambie.

El psicólogo también es corredor (o runner, como se los llama habitualmente por su traducción al inglés). En el “fin del mundo” no dejó de competir pese a la gran diferencia climática que hay con su San Juan. Cuando el Verdinegro recibió a River, Juan pudo ver sólo el primer tiempo, porque tenía programada una carrera a esa hora. Aunque consiguió escuchar por radio los primeros minutos de la segunda etapa antes de largar y cuando llegó a la meta volvió a poner la radio en sus auriculares y siguió el final del partido.

Aquella noche, el sanjuanino hizo los 7 kilómetros (también suele correr 10K o 21K) de la prueba atlética en 26 minutos y 49 segundos y terminó cuarto. Al momento de subir al podio para la premiación “sí o sí tenía que usar la remera de la competencia”. “Pero yo fui a recibir la medalla con el buzo de San Martín”, recuerda. Incluso algunos le preguntaban cómo había terminado el partido.

Bustamante cuenta que Tierra del Fuego también es un poco verdinegro: “En diciembre me encontré en el avión con un hincha que viajó a la final desde Ushuaia y en un partido de futsal con alguien que estaba con la camiseta. También veo calcos con el escudo en autos o a veces converso sobre el equipo con sanjuaninos que me encuentro allá o con futboleros de otras provincias que identifican al club. El saludo con otros hinchas es como si nos conociéramos desde antes y hablamos sobre cómo viene San Martín en el torneo”. 

La fiesta del clásico

Ante los mendocinos, San Martín se juega mucho y los hinchas prepararon un gran recibimiento para motivar a los jugadores, con la esperanza de “resucitar” al final de la Semana Santa.

Juan aclara que “el hecho de que el clásico fuera en esta fecha pesó para que viniera ahora”. “Hubo otros factores, pero fue importante este partido para elegir venir estas semanas. Fue una alegría saber que era posible, porque el primer partido que vi en el fixture fue este, pensando en viajar para verlo”, revela.

“Volver a la cancha después de estos meses va a ser un reencuentro como el del partido del ascenso. Se vive con otro plus”. Este domingo, Bustamante volverá a vivir lo que acostumbraba cada fin de semana que el Verdinegro jugaba de local pero que ahora los miles de kilómetros se lo quitaron un poco. “Extraño ver lo que genera la gente, los recibimientos y el fútbol en vivo”, expresa el “fanático”, y adelanta su itinerario dominguero: “Lo primero que pienso hacer es ir temprano para estar en la previa, antes de que entre la hinchada”.

El psicólogo se sabe la letra de todas las canciones de la popular y una que le gusta mucho y canta mientras camina en Río Grande es la que refiere que “en Concepción hay carnaval”. “Hay varias frases que me llegan, como ‘esta alegría que siento por vos ni la muerte me la va a quitar’ o ‘yo te juro, verde de mi vida, en silencio nunca jugarás’. Hay otra canción nueva que dice ‘todos esos momentos que viví a tu lado nunca olvidaré’”, repasa.

En Pascuas de Resurrección, Juan volverá a hacer el camino desde su casa paterna en el barrio Los Tamarindos de Chimbas hacia el lateral de Circunvalación y Mendoza. Y, más allá del resultado final del clásico cuyano, tendrá otro gran recuerdo para anotar y llevarse al Sur. Para llegar recargado de esas “razones que la razón ignora” y seguir poniéndole el pecho a la distancia.