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Las dos anécdotas de Alberto Plaza a 0264Noticias: un insólito encierro en San Juan y el niño que comenzó a hablar escuchando su música

El artista chileno estará en la provincia el próximo 15 de noviembre, en el Auditorio Juan Victoria. Antes, le dio un mano a mano a este diario.
Las dos anécdotas de Alberto Plaza en una entrevista exclusiva con 0264 Noticias: un insólito encierro en San Juan y el niño que comenzó a hablar escuchando su música.
Las dos anécdotas de Alberto Plaza en una entrevista exclusiva con 0264 Noticias: un insólito encierro en San Juan y el niño que comenzó a hablar escuchando su música.
domingo 09 de noviembre de 2025

Relajado y con la serenidad de quien lleva cuatro décadas sobre los escenarios, Alberto Plaza charló desde Chile con 0264Noticias. Con la sonrisa franca que lo caracteriza, el cantautor repasó momentos que marcaron su camino: una anécdota insólita en el Auditorio Juan Victoria de San Juan y una historia que lo tocó el alma, la de un niño autista que comenzó a hablar gracias a sus canciones.

A sus 40 años de carrera, Alberto Plaza se prepara para reencontrarse con el público sanjuanino el próximo 15 de noviembre, cuando vuelva al escenario del Auditorio Juan Victoria para revivir los éxitos que lo convirtieron en uno de los artistas más queridos de Latinoamérica.

– Después de 40 años de carrera, ¿cuáles siguen siendo las motivaciones que tiene para subir al escenario y encontrarse con su público?

“Yo siento que todo tiene sentido, que cantar vale la pena porque le hace bien a la gente. Las personas toman las canciones, las hacen suyas, las dedican, las usan para aliviar una pena o celebrar una alegría, para decir lo que no pueden con palabras. Por eso este camino no termina nunca. Cantaré hasta que las fuerzas me lo permitan… unos 40 años más”.

– Vino varias veces a San Juan, ¿qué anécdota recuerda de su paso por la provincia?

“He dado varios conciertos en el Auditorio Juan Victoria, que tiene una acústica espectacular. Recuerdo una vez que los músicos ya estaban listos para salir y yo había ido al baño justo antes de subir al escenario. La puerta se trabó y no podía salir. Todos me esperaban, pero por más que gritaba nadie me escuchaba. No recuerdo cuánto tiempo estuve ahí, pero el inicio del concierto estuvo en riesgo porque no podía salir al escenario”.

– ¿Quién fue al rescate ese día?

“Justo pasó un técnico, me escuchó y me abrió. Fue genial, porque la puerta solo se podía abrir desde afuera… una cosa muy loca”.

– El 30 de octubre se recordó el cumpleaños de Maradona. ¿Fue él un fanático especial suyo? ¿Cómo se conocieron?

“Sí, yo también soy fanático del fútbol, mi equipo es la Universidad de Chile. Maradona era fan mío, pero de verdad: se sabía todas mis canciones. Una vez me escribió desde Cali para que, después de un concierto, fuéramos a vernos y cantar juntos. Había escrito una canción mía en su habitación en Cuba mientras se rehabilitaba. Esa canción después se convirtió en el himno de su amistad con Coppola. Nos vimos también en su despedida en la cancha de Boca y en un evento en el Hotel Hilton de Buenos Aires, donde estaba lo mejor del fútbol. Fue una linda experiencia; nunca imaginé que mis canciones llegaran tan profundo en él. Lo recuerdo cantando: “Porque soy un perfecto bandido…”. Yo también fui un admirador de su talento en la cancha”.

– ¿Qué canción los unía a él y a Coppola?

“Se llama “Amigo”. Tengo una foto que me mandó Coppola con la frase de Maradona escrita en una pared. Eso fue muy emocionante para mí”.

– Después de tantos años de carrera y exposición pública, ¿qué aprendió de todo ese camino?

“Aprendí infinidad de cosas. Lo más relevante es que la música vale la pena: cumple un rol fundamental en la sociedad. Mucha gente se me acerca para agradecerme el impacto de una canción en su vida. Una madre, por ejemplo, me contó que su hijo autista empezó a hablar gracias a mis canciones. Él me habló y me agradeció en persona. Me escribió una carta diciendo que había hecho un milagro en su familia. Ese tipo de cosas no tienen medida ni explicación, y me recuerdan la responsabilidad que tengo”.

– ¿Y hubo otro aprendizaje importante?

“Sí, que la vida tiene ciclos y todo pasa. Lo que estoy viviendo también se irá. Hay que entender que, así como las cosas llegan, también se van y a veces vuelven transformadas. Cuando uno entiende eso, se baja de la nube, deja de creerse demasiado o de sentirse poca cosa. Hay que vivir con amor propio, ser humilde en el triunfo y fuerte en la derrota”.

– Después de tantas canciones, ¿hay alguna que lo emocione especialmente al cantar?

“Sí, varias. Pero “Aventurera” me genera algo especial. Lo mismo “Que cante la vida”. Son dos esferas distintas: una más íntima y otra más social. Ambas tienen un poder muy particular que me conmueve”.

– Sus canciones marcaron muchos momentos románticos de su público. ¿Qué aprendió usted del amor?

Aprendí que el amor es admiración y un flujo de doble tránsito. Uno puede amar sin esperar nada a cambio, como las madres que aman incondicionalmente a sus hijos. También lo vemos en quienes cuidan a su familia con amor. El amor se conserva cuando uno entiende que es más lindo dar que recibir. Ahí se convierte en una bendición”.

– ¿Y la paciencia, es clave en los vínculos?

“Totalmente. La pareja requiere paciencia y comprensión. Hay momentos difíciles, pero todo pasa. La relación se construye cada día, agradeciendo, reconociendo y validando al otro. En mi caso, a la mujer que tengo al lado”.

– En otras entrevistas habló de una etapa difícil relacionada con las adicciones. ¿Cómo logró superarla? ¿Qué le dejó esa experiencia?

“Sí, fue hace unos 30 años. Salir de eso es difícil, porque uno se rodea de gente del mismo ambiente. Hace falta mucho amor y esfuerzo. A veces la gente, en lugar de felicitarte por haber salido, te etiqueta. Pero conocí personas que también salieron y ayudaron a otros, y eso es enorme. A mí me salvó el amor de mi familia, especialmente de mi hermano. Gracias a eso pude sortearlo. Por eso, cuando veo a alguien en esa situación, siempre digo que hay que ayudarlo, porque es una trampa muy dura. Fue una experiencia difícil, pero salí fortalecido”.

Ping pong con Alberto Plaza

– ¿Qué artista admira de Chile y de Argentina?

“De Chile, a Pablo Herrera, mi gran amigo y tremendo compositor. También a Mon Laferte. De Argentina, a Axel, es un gran artista, y a Coki Ramírez, que trabajó conmigo como corista: tiene una voz impresionante y un oído absoluto”.

– ¿Hay algún lugar de Argentina que se haya robado su corazón?

“Muchos… si nombro uno, los demás se van a enojar”.

– ¿Algún modismo argentino que no entienda?

“Sí, “posta”. Nunca entendí de dónde viene eso”.

– ¿Y algún modismo chileno que le pidan traducir?

“No”.

– ¿Qué prefiere: el asado argentino o las empanadas chilenas?

“Las empanadas chilenas. Ya no como carbohidratos, pero son inigualables”

– ¿Fernet, cerveza o pisco?

“Ninguna, no tomo alcohol. Así que agua”.

– ¿Y el mate?

“Tampoco. Me resulta muy amargo. Lo probé en Córdoba, pero me dieron el primero, que es el más fuerte y sin azúcar. A mi hijo mayor le encanta. En Chile, igual, el mate se está volviendo muy popular”.

– ¿Una palabra que lo defina?

“Honesto”.

– ¿Alguna manía antes de subir al escenario?

“Ninguna. Soy el tipo más común y corriente. Tampoco tengo cábalas”.

– ¿Un lugar en el mundo donde le gustaría cantar?

“En el Madison Square Garden, en Nueva York”.