Poco antes de las declaraciones de Rubio, el secretario de Energía, Chris Wright, dijo que Washington pretendía mantener un control significativo sobre la industria petrolera venezolana, incluyendo la supervisión de la venta de la producción del país “indefinidamente”.
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“De ahora en adelante, venderemos la producción venezolana al mercado”, declaró Wright en una conferencia de energía de Goldman Sachs. Sus palabras se difundieron después de que Trump anunciara el martes por la noche que Venezuela pronto entregaría a EE.UU. entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, equivalentes a hasta dos meses de producción, añadiendo que él controlaría las ganancias de esas ventas.
“Necesitamos tener esa influencia y ese control sobre las ventas de petróleo para impulsar los cambios que deben ocurrir en Venezuela”, declaró Wright, exejecutivo de la industria petrolera.
De implementarse, los planes de la administración Trump supondrían un drástico cambio en la política de EE.UU. hacia Venezuela. La producción y ventas del crudo se han visto severamente restringidas desde 2019, cuando Trump impuso duras sanciones al país.
Más recientemente, Estados Unidos impuso un bloqueo parcial diseñado para impedir que muchos buques salgan de Venezuela con petróleo. Esto ha obstruido una fuente vital de ingresos para el régimen, obligándolo a mantener el crudo almacenado. Buena parte de los 50 millones de barriles pretendidos por Trump provendrían de esos depósitos.
Hasta el miércoles no estaba claro bajo qué autoridad legal operaría la Casa Blanca para supervisar las ventas de crudo. Taylor Rogers, portavoz oficial, afirmó que Washington acordó con las autoridades interinas de Venezuela para que EE.UU. controle la venta del petróleo. “El secretario Wright y el Departamento de Energía están trabajando con las autoridades interinas y la industria petrolera privada para ejecutar este histórico acuerdo energético”, dijo en un comunicado.
Más tarde, la petrolera venezolana, PDVSA, confirmó que estaba negociando la venta de crudo a EE.UU. usando “marcos similares a los vigentes con empresas internacionales, como Chevron, para una transacción estrictamente comercial”.
La presentación del plan ha sido recibida entre los legisladores con división de opiniones. Mientras los republicanos elogian la propuesta, los demócratas dudan del proyecto de Trump y varios afirman que equivale a un expolio de la riqueza nacional de Venezuela.