Ya resuelto el inconveniente mecánico -claramente el auto no había sufrido daños-, el argentino volvió a salir a la pista y mejoró su tiempo. Clavó los relojes en 1m21s348 para alcanzar el tercer mejor registro hasta el momento y despertar sonrisas y optimismo entre los mecánicos de la escudería que tiene como jefe máximo y cara visible al italiano Flavio Briatore.
Colapinto quedó por detrás de Hadjar (1m18s835 al cabo de 44 giros) y del Mercedes del italiano Kimi Antonelli (1m20s700 con 56 vueltas). El gran objetivo, más allá de los tiempos, es probar la fiabilidad y la autonomía de las renovadas unidades de potencia.
Lawson, en cambio, quedó apenas por detrás de Colapinto con 1m21s884 (42 giros). Salió también a la pista el francés Esteban Ocon, que dio 67 vueltas con el Haas y tuvo como mejor tiempo 1m24s520.
Otro que estuvo probando fue el finlandés Valtteri Bottas, a bordo del Cadillac, el auto que se suma a la parrilla de la Máxima. El ex Mercedes completó 33 giros con un crono de 1m24s651. Bortoleto fue el más lento de todos, dado que su mejor registro en 27 vueltas fue de 1m25s296.
La actividad se frenó cuando Lawson se quedó clavado con su Racing Bulls y la bandera roja hizo su tercera aparición de la jornada. Allí, pilotos y mecánicos iniciaron un receso para almorzar. Está previsto que la acción para Colapinto continúe durante la tarde catalana.