REPERCUSIONES

Martín Rapallini, titular de la UIA: “Queremos que vuelva el Milei que decía que los empresarios son héroes”

El industrial se refirió al giro discursivo que tuvo el Presidente en relación al empresariado y mostró preocupación por la situación de la actividad.
Martín Rapallini, presidente de la UIA.
Martín Rapallini, presidente de la UIA.
miércoles 04 de marzo de 2026

En un marco de crisis en la actividad industrial, el titular de la UIA, Martín Rappallini, aseguró que es necesario que haya un mayor diálogo con el Gobierno, en un marco respetuoso, y señaló que le gustaría que el presidente Javier Milei vuelva a los tiempos en que decía que los empresarios son héroes.

Consultado por el cambio discursivo que tuvo el jefe de Estado en relación al empresariado, Rappallini dijo: “Queremos que vuelva ese Milei. Yo quiero que ese presidente que valora al empresario argentino, porque vamos a reconstruir el país, sin lugar a dudas”.

Las declaraciones surgen luego de que el Presidente dijera en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso que “desde hace casi un siglo, la Argentina está atrapada en la trampa del fetiche industrialista. Nos dijeron que la única forma de generar empleo era sostener un esquema industrial fuertemente subsidiado. Nos dijeron que solo podíamos crecer si vivíamos con lo nuestro”.

Posteriormente a ello, la UIA y la Asociación Empresaria Argentina (AEA), emitieron comunicados de prensa en los que exigieron “respeto” al Gobierno y afirmaron que es “indispensable promover un diálogo constructivo y respetuoso”.

Frente a la narrativa de que hubo excesos por parte de los industriales a la hora de fijar precios, sobre todo en 2023, Rappallini sostuvo: “Yo veo que el empresariado argentino, en general, no ha sido quien fijó la política. Cuando recorro pymes, empresas de distinto tamaño y sectores, noto que lo que hacen es adaptarse; las condiciones cambian todo el tiempo y ellos buscan ajustarse a ellas. Como dijo el Presidente en algún momento, el empresario es, y ha sido siempre, un sobreviviente”.

“El empresariado argentino se fue adaptando. Seguramente ha habido excesos, no lo voy a negar, pero en general las distorsiones fueron el resultado de procesos en los que la gran mayoría simplemente trataba de sobrevivir”, sostuvo.

Además, recordó: “Tenemos 600.000 empresas y 600.000 empresarios, y tenemos que apalancarnos en ese capital social que ya existe, en gente que sabe producir, que sabe hacer cosas, para construir esta nueva etapa y generar un crecimiento sostenible”, precisó. “Yo no quiero seguir criticando al empresario, soy el primero que lo va a defender”, enfatizó.

Además, resaltó que “la industria bajó los precios y se reacomodó a esta nueva etapa y quiere ser protagonista”, incluso en un contexto en que persisten “muchas distorsiones del pasado”.

Sobre la situación de la actividad puntualmente, Rappallini relató: “Estoy hablando con muchísimos empresarios que me dicen: ‘Mirá, me está yendo mal, o no vendo, pero quiero un país distinto. Quiero un país ordenado, con una economía que funcione’”.

“Creo que hay una conciencia muy importante en el empresariado sobre la necesidad de avanzar hacia un país estable y ordenado, con una economía que funcione normalmente, como sucede en Brasil o México, en términos de integración, importaciones y exportaciones”, indicó. Pero explicó que no están en las mismas condiciones, ya que hoy enfrentan un costo estructural argentino que condiciona la competitividad.

Al respecto, contó que desde 2023 se perdieron 60.000 puestos de trabajo en la industria y que hay sectores con caídas de hasta 25 puntos contra el 2022, como la construcción y los textiles.

“Nosotros estamos planteando, como propuestas, impulsar una reactivación más homogénea y, al mismo tiempo, generar condiciones para que la mayor cantidad posible de empresas argentinas pueda adaptarse a esta nueva etapa”, señaló Rappallini.

Ejemplificó con la política implementada en Irlanda para mejorar condiciones y detalló que la economía transable de tecnología, como la producción de medicamentos, tiene un nivel de impuestos de alrededor del 12%, mientras que el resto de la economía enfrenta un promedio cercano al 40%. Es decir, “existe un desacople que no se trata de un privilegio, sino de darle al sector la posibilidad de vender a precios internacionales; de lo contrario, quedaría afuera del mercado”.

En ese contexto, el empresario consideró que “el Estado tiene que acompañar este proceso de reacomodamiento de la economía. También nosotros vemos con preocupación que en muchas áreas todavía la actividad está rezagada”.

“La única manera de que las economías se desarrollan es generando competencia, pero al mismo tiempo creando condiciones para que el empresario pueda adaptarse. De este modo, la competencia permite bajar los precios, la sociedad accede a bienes más económicos y, al mismo tiempo, se promueve el crecimiento y el desarrollo”, argumentó.

“Estamos convencidos de que la industria puede ser sustentable en el tiempo si existe un ordenamiento macroeconómico: una economía ordenada, con inflación controlada y crédito restablecido. No hay desarrollo industrial posible sin un país normalizado”, opinó Rappallini.

Asimismo, cree que en esa transición es necesario reacomodar a los distintos actores, porque muchas de las distorsiones que enfrentaron “provienen del pasado, y no fueron generadas por nosotros”.