8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Cintia Álamo, primera subjefa de la Policía de San Juan: una vida marcada por la convicción y el derribo de múltiples preceptos

Con 30 años en la fuerza de seguridad, se encuentra a días de pasar a retiro. En su haber deja hitos dentro de la institución a la que llegó por un aviso en el diario y de la que su padre no 'soñaba' con que formara parte.
Cintia Araceli Álamo está a días de pasar a retiro y dejar su función como Subjefa de la Policía de San Juan, rango al que nunca había llegado una mujer.
Cintia Araceli Álamo está a días de pasar a retiro y dejar su función como Subjefa de la Policía de San Juan, rango al que nunca había llegado una mujer.

En Psicología se suele explicar que las personas a lo largo de la vida adulta expresan mucho de aquello que se 'acunó' en los primeros años de existencia. Sin dudas, el carácter es una de esas características que los humanos generan y, en mayor o menor medida, se forja al comenzar a transitar el camino en este planeta. La firmeza y rectitud en su accionar profesional durante 30 años de servicio en la Policía de San Juan, seguramente la gestó Cintia Araceli Álamo, cuando junto a su familia llegó a Pie de Palo, en el departamento de Caucete, con apenas 2 años. Desde entonces, supo entender y asimilar que la vida no iba a ser un camino de rosas precisamente. A días de pasar a retiro, la primera subjefa en la historia de la fueza de seguridad de la provincia habló con 0264 Noticias de lo que representó abrir puertas que antes estuvieron siempre cerradas para mujeres y alcanzar una jerarquía inédita en San Juan. Un repaso por una vida y trayectoria muy singular, en la jornada que se conmemora el Día Internacional de la Mujer.

Nacida en San Fernado del Valle de Catamarca, Álamo, junto a su mamá, María Jobita Heredia, y su papá, Ramón Francisco Álamo, llegó a nuestra provincia muy chica. El grupo familiar de entonces se asentó en la parte final de la década del '70 en la localidad de Pie de Palo, distante del centro de Caucete en unos seis kilómetros. La profesión de ferroviario de su progenitor hizo que el destino la trajera a su nuevo destino. "Soy la cuarta de cinco hermanos, entre los cuales solo hay un varón, porque el resto somos mujeres. Pero mi hermano, Nino, es especial por su retraso madurativo, así que papá, que se podría decir era bastante machista, quería que sus hijas hicieran lo que su hermano no podía", describe en el comienzo de su relato y se explaya: "Vengo de una familia humilde: en los veranos, desde los 10 años, íbamos a cosechar para ayudar con el dinero en casa. Lo digo con orgullo porque como siempre destaco, uno nunca debe olvidar de dónde viene".

Cintia Álamo, a la izquierda en la imagen alzando un niño, durante un evento de la Policía
en la Villa Mariano Moreno, en Chimbas.

Desde esos tiempos, notó que su padre  prefería que sus hijas fueran docentes, camino que finalmente tomaron algunas hermanas, pero ella siempre tuvo en claro que esa no sería su elección final. La Medicina era lo que más le atraía, aunque el tema económico pesó mucho y se topó con la realidad de frente. Así, a sus 17 años, apareció una 'alternativa' que marcaría su destino: una tarde se le acercó su madre con un aviso del diario en la mano. Decía que buscaban interesados en sumarse a la Escuela de Cadetes de la Policía de San Juan. Si bien no pensaba por entonces ser parte de la fuerza de seguridad, prefirió tomar ese rumbo como una forma de abrirse una oportunidad. Aunque, la resistencia de su padre resultó absoluta: "No quería saber nada con que estudiara para Policía. Era un sistema muy de estilo militar, algo muy diferente a lo actual, y por eso a las mujeres, por ejemplo, de entrada nos cortaban el pelo cortito como a los hombres. Había ejercicios físicos realmente muy exigentes y desgastantes. Recuerdo que luego de estar cursando la primera parte y volver un día a casa, mi papá me dijo que no me iba más a estudiar eso. Y eso para mí fue todo lo contrario: quería seguir ese trayecto que había comenzando con tanto esfuerzo. Creo que la rebeldía de la edad y el momento, me impulsaron a que continuara", puntualiza.

De esa manera, Álamo aprobó primer año y llegó el cursado del segundo, cuando se produjo, claramente, uno de los grandes 'clic' en su vida. Allá por junio, un lunes se presentó en la Escuela de Cadetes su padre para visitarla por primera vez. Le contó que estaba orgulloso de ella, de verla así, metida en su objetivo: le dio un abrazo y se retiró. "Mi papá, al igual que yo, no era muy expresivo que digamos. Pero ese gesto que tuvo de ir a verme en mi lugar actual, para mí fue algo impactante", rememora.  La alegría por la mutación de su padre respecto a la elección de su hija cambió en apenas un par de días más. "Esa misma semana de la visita de papá, llegó un superior donde me encontraba en ese momento en la Escuela de Cadetes, y me dijo que me cambie, que me necesitaban en casa. Agarré las cosas y me fui, bastante sorprendida realmente. Cuando estaba a unas tres o cuatro cuadras de llegar, vi en el piso, al costado de la calle, una bicicleta, que identifiqué era la de mi papá. Había un hombre fallecido, ya tapado: era él, le había dado un infarto y había muerto en ese lugar", recuerda.

Álamo ejerce como Subjefa de la Policía de San Juan desde mayo del año pasado. 

Con 18 años, entendió que la sustentación familiar a nivel económico, más allá del pesar emocional por la desaparición física de su padre, recaería mayoritariamente sobre sus espaldas. Así, dos años después, se recibió de Oficial Ayudante y comenzaba un nuevo capítulo en su vida.

"Empecé en la Comisaria 9º de Caucete donde nunca una mujer había trabajado de noche. Por ahí al comienzo, la relación con otros policías no era la anhelada, más que nada porque por mi cargo de Oficial los debía mandar a efectivos de mayor antigüedad. Pero, fueron cosas que forman parte de todo inicio y siempre lo hice demostrando rectitud y profesionalismo", añade.

"Siempre pienso que en buena medida, ese ir contra la corriente de lo que quería mi padre, me llevó al lugar que hoy ocupo. Es como que decía 'si pude contra lo que mi padre quería para su hija, puedo con todo'. Pero no desde la soberbía, sino desde la convicción y saber que el esfuerzo y la capacitación no pueden estar ausentes", enumera.

Durante su extensa trayectoria, Álamo pasó por la Policía Rural, fue Jefa de Defraudaciones y Estafas, formó parte de Criminalística, y tuvo un rol clave en el proyecto que derivó en la creación de la Comisaría de la Mujer, entre otros cargos y dependencias que transitó. "Uno debe entender que no es el género lo que a uno lo pone o saca de un puesto. Es la capacidad, la empatía con el compañero, el saber escuchar y trabajar en equipo. El ser el ejemplo cuando uno es jefe, pero sobre todo como siempre expreso, más que jefe se es líder: líder es el que debe ir al frente y no tiene que ser por la fortaleza física solamente. Hoy hay mujeres en la Policía que son motoristas, están en Infantería, forman parte de allanamientos, van a lugares complicados donde por ahí hace falta más el tacto, el pensar en frío, que la fuerza en si, donde claramente el hombre tiene un rol principal", establece.

En la previa a un operativo, Álamo junto a compañeros
trasladandose en motos de la Policía.

Consultada sobre lo que implica ser una mujer policía, no duda: "A una chica que quiere ingresar le diría que lo piense bien, que no es un trabajo cualquiera: en las noches, por ejemplo, hay muchas mujeres con hijos que están en la Policía y deben dejarlos al cuidado de otra persona por muchas horas. Se ve mucho dolor, se transitan situaciones de extrema tensión y violencia en infinidad de casos. Y hay que estar preparado y capacitado para afrontarlo, y las mujeres son capaces, nada más que muchas veces los preceptos se mantienen en algunos aspectos: hace unos años, en la Policía de San Juan había un 10% de personal femenino, actualmente ese número alcanza el 40%. Esos ingresos se deben, primero, a las ganas de las mujeres de asumir esta profesión, y también, a las necesidades que marca la sociedad actual, donde el género no debe ser un impedimento de ninguna manera".

Álamo, madre de cuatro mujeres, siente que su función actual pudo ser desempeñada como pretendía en buena medida por el rol del actual Jefe de la Policía de San Juan, Néstor Álvarez: "El comisario general Néstor Álvarez es una persona que sabe darle el espacio a cada uno en su rango. Además, como hombre es alguien muy seguro de sí mismo y eso, sin dudas, ha sido clave para dejarme llevar adelante este rol como debo y pretendía. Por ahí, con otro tipo de persona, las inseguridades o el hecho de yo ser una mujer, podrían haber generado que no pudiera desenvolverme como lo he realizado", cuenta.

Hace cuatro años, Álamo también consumó lo que hasta ese momento era algo inédito: ser la primera mujer policía en realizar el Cruce de Los Andes. "Me eligieron porque ahí no se puede devolver nadie, más siendo parte de una fuerza de seguridad. Tuve de compañera a una mayor del Ejército Argentino, Gladis Riquelme, que era, en su caso, la primera mujer del Ejército en hacer esta travesía desde que el General San Martín lo hizo hace más de 200 años. Fue una experiencia muy atrapante y linda, rodeada de una naturaleza inigualable. Me tuve que adaptar como hice siempre, porque, por ejemplo, nunca había andado en caballo, y ese fue mi debut. Pero lo hice con mucho placer y orgullo", agrega.

La Subjefa de Policía, junto a la actual ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Alejandra Monteoliva, y funcionarias de Mendoza y San Luis de Seguridad.

A punto de dejar la Policía, al menos en esta etapa de su vida, hace un repaso sobre la principal sensación que la atraviesa luego de tantos años en la función pública: "Siento más que nada satisfacción de haber podido desarrollarme y apasionarme por esta profesión. Me voy con la tranquilidad de sentir que se ha cambiado el paradigma en el último tiempo, a través, por ejemplo, de la Seguridad Ciudadana, lo cual marca que la Policía, sea hombre o mujer, no es solo un policía. Es alguien que vive, que tiene sus problemas, que se capacitó, que sufre, que tiene sus complicaciones. Es entender que la Seguridad, donde la Policía tiene un rol central y clave, también implica a los ciudadanos en general y a otros ámbitos de la sociedad. Por eso hemos desplegado distintos canales de comunicación como para mostrar a la sociedad lo que hace la Policía, y eso es algo que considero muy importante. No hay que temer a contar lo que hace la Policía, que se sepa y visualice, porque eso es hacerlo más cercano a la gente", destaca.

Para el cierre, una muestra más de ese temperamento engendrado desde pequeña: "Ahora vendrán nuevos desafíos seguramente, y estoy dispuesta más que nunca a afrontarlos", cierra.

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