JORNADA ESPECIAL

A un año de la muerte del Papa Francisco, el hogar sanjuanino que sostiene su legado con quienes más lo necesitan

El Hogar Papa Francisco, ubicado en Capital, brinda refugio nocturno y contención integral a hombres en situación de calle con el objetivo de reinsertarlos en la sociedad.
martes 21 de abril de 2026

Detrás de la vieja guardia del Hospital Rawson, funciona el Hogar Papa Francisco, un espacio destinado a alojar de manera temporal y voluntaria a hombres en situación de calle. En el marco del primer aniversario del fallecimiento del sumo pontífice nacido en nuestro país, este refugio se presenta en San Juan como una expresión concreta de su mensaje de inclusión y acompañamiento a los sectores más vulnerables.

Cabe recordar que Francisco, el primer jesuita en liderar la Iglesia Católica, basó su pontificado (2013-2025) en la humildad, la austeridad y la defensa de los más vulnerables, moldeado por la espiritualidad ignaciana. Jorge Mario Bergoglio, su nombre ciudadano, rompió protocolos, viviendo con sencillez en la residencia de Santa Marta, priorizando el servicio sobre la pompa y acercando la Iglesia a las "periferias"

Su legado se encuentra en el hogar que lleva su nombre en Capital, donde se recibe a personas de entre 18 y 59 años y tiene como finalidad brindar un resguardo nocturno con asistencia inmediata. Allí, quienes ingresan acceden a una cama, duchas con agua caliente, desayuno, merienda y cena, además de espacios comunes como un SUM y una sala de computación que permite generar momentos de recreación. La capacidad del lugar es de 50 personas, aunque actualmente alberga a unas 35 personas, cifra que suele incrementarse con la llegada del invierno.

En diálogo con 0264 Noticias, la directora del hogar, Lorena Vega, explicó el sentido del espacio: “El refugio tiene como objetivo brindar un albergue voluntario y temporal con contención a personas en situación de calle, para proteger sus vidas y los riesgos que se puedan correr”, puntualizó. En esa línea, remarcó que el abordaje no se limita a lo material, sino que también incluye lo emocional: “Se busca una contención desde varios aspectos: psicosocial, espiritual y nutricional”.

Las habitaciones cuentan con camas y cuchetas, donde comparten hasta 4 personas. 

Cabe destacar que, el funcionamiento está organizado en horarios específicos según la época del año. Durante el invierno, el ingreso es a partir de las 17 horas y la salida al día siguiente a las 9; mientras que en verano se ajusta de 19 a 8. “Una vez en el lugar, se les asigna una cama, tienen la posibilidad de asearse, se les brinda merienda y luego la cena. Al día siguiente reciben el desayuno y deben retirarse hasta el próximo ingreso”, detalló Vega.

Además del alojamiento, el hogar cuenta con un equipo técnico que acompaña a los residentes en distintos aspectos de su vida cotidiana. “No solo trabajamos en la contención psicológica y social, sino que también los acompañamos si necesitan atención médica, los ayudamos a armar un currículum y buscamos la revinculación familiar cuando es posible”, explicó la directora.

La cocina del lugar, protagonista todos los días
para alimentar a 35 personas en situación de calle.

El trabajo también se extiende fuera del edificio. Desde el hogar se realizan operativos para asistir a personas que no desean ingresar al refugio. “El ingreso es voluntario, pero salimos a la calle a ofrecer abrigo, comida y contención. Tratamos de guiarlos y vincularlos con otras herramientas o instituciones”, señaló Vega, y agregó que estas acciones se intensifican durante el invierno.

Más allá de la asistencia inmediata, el objetivo final es lograr la reinserción social. “Buscamos que se sientan contenidos, como si este fuera su hogar, pero la idea es que puedan recuperar su vida, encontrar un trabajo y reinsertarse. No que estén toda la vida acá”, afirmó.

En una fecha que invita a recordar el legado del Papa Francisco, el hogar que lleva su nombre en la provincia se consolida como un espacio donde la solidaridad se traduce en acciones concretas, ofreciendo no solo un techo, sino también la posibilidad de empezar de nuevo.