TRIBUNALES

Aberrante: admitió que abusó de su propia hija durante más de una década y lo condenaron a 8 años y 6 meses de prisión

El degenerado, identificado como J.L.C., recibió la sentencia esta jornada mediante un juicio abreviado por parte del magistrado, Mariano Carrera.
miércoles 17 de junio de 2026

Un aberrante caso de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo, tuvo su resolución esta jornada en una sala de Tribunales. Se trata del caso que tuvo de condenado a J.L.C. por violar a su propia hija biológica en el periodo que la menor tenía 5 a 17 años, ocurriendo en la vivienda familiar que compartían en el departamento de Chimbas.

Cabe señalar que, el degenerado de 66 años, admitió su culpabilidad en los hechos y recibió una condena del juez Mariano Carrera de 8 años y 6 meses en el Penal de Chimbas. El sentenciado llegó a la audiencia en calidad de detenido y así continuará por un largo periodo.

De acuerdo a lo relatado por Fiscalía a cargo de la Dra. Valentina Bucciarelli, la menor sufrió los abusos en reiteradas ocasiones y cuando tenía 17 años, acudió por sus propios medios a la Comisaria 17º para contar el calvario que transitó durante los años mencionados. Además, el sujeto tenía denuncias en su contra por violencia de género contra su pareja, quien falleció en el 2022.

Sumado a ello, la joven presentó un video donde se ve su padre asechandola para perpetuar un abuso. Incluso en sus declaraciones ella recordó que en el primer hecho de abuso, ocurrido en la vivienda que compatían en Chimbas, el le dijo: "te va a gustar, cerra la boca y haceme caso". Tras ello, los tocamientos, y abusos carnales siguieron, pese a que cercanos a su circulo familia conocían de su padecimiento. 

Mientras que, durante el debate oral y público, se mencionó que la declaración en la Cámara Gesell de la víctima resultó "contundente y veraz" al momento de describir las atrocidades que padeció. 

Cabe mencionar que ella, desde octubre de 2025, se fue a vivir con sus padrinos, aunque luego de la denuncia residió en un hogar del Estado, donde comenzó los tratamientos psicológicos pertinentes