HISTORIAS

Ernesto Fullana: el hombre que transformó el dolor más grande de su vida en el título más importante de Minero

Nació en Media Agua, debutó en Primera a los 15 años y atravesó la pérdida más dura que puede sufrir un padre. Seis meses después de despedir a su hijo Mathías, Fullana escribió una página histórica para Minero al conquistar el primer campeonato de Liga Sanjuanina.
jueves 18 de junio de 2026

El domingo pasado, Minero se consagró campeón del Torneo de Invierno de Liga Sanjuanina y logró el primer título de su historia tras vencer 1-0 a 9 de Julio. En el banco de suplentes estaba Fullana, el entrenador que condujo al club a una conquista inédita. Pero detrás de esa vuelta olímpica hay una vida marcada por el sacrificio, la perseverancia y un dolor que todavía permanece abierto.

Oriundo de Media Agua, en el departamento Sarmiento, Fullana creció en una época donde el fútbol era mucho más que un juego. "En ese momento no había otra diversión que jugar a la pelota, me encantaba", recuerda. Su vínculo con el deporte comenzó desde muy chico. Vivía con su abuelo y pasaba horas en el polideportivo de los barrios Patagonia. "Desde la mañana hasta la noche la pasábamos ahí jugando al fútbol, hacíamos picaditos a toda hora", cuenta.

Ernesto Fullana durante el entrenamiento de Mineros en el Complejo El Paraíso. (Gentileza: Prensa Mineros)

Primero fue arquero, después defensor y finalmente encontró su lugar en el mediocampo. "Siempre jugué de volante. Tenía una pausa, esa era mi característica. No era muy rápido, pero era cumplidor y trataba de no perder mucho la pelota". Su abuelo, Emilio Gutiérrez, también había sido futbolista. Su padre era camionero y pasaba largos períodos fuera de casa, mientras que su madre se ocupaba del hogar. "Mi vieja me amenazaba con contarle a mi papá todo lo que hacía, pero siempre nos portamos bien", recuerda entre risas.

A los 15 años debutó en Primera División con General Sarmiento. Dos años después llegó a Unión de Villa Krause y en 1992 conquistó su primer campeonato. Desde entonces inició una extensa carrera que lo llevó por distintos puntos de Cuyo. Jugó en Unión, Alianza, Gimnasia y Esgrima de Mendoza, Godoy Cruz, Juventud Unida de San Luis, Santiago Morning de Chile, Sportivo Desamparados, Luján de Cuyo, Argentino de Mendoza y Del Bono. Uno de los capítulos más importantes de su trayectoria llegó en San Martín de San Juan. Formó parte del plantel que consiguió el histórico ascenso a Primera División en 2007, un logro que marcó para siempre al fútbol sanjuanino.

Pero el camino nunca fue sencillo

Antes de convertirse en futbolista profesional trabajó en una molería, en fincas de melones y cosechando uva para ayudar a su familia y comprarse ropa para la escuela. "Quería jugar a la pelota. Mi sueño era jugar", resume. Incluso durante su carrera deportiva desarrolló otros emprendimientos para complementar sus ingresos. Tuvo un videoclub, un ciber y actualmente tiene canchas de fútbol en Media Agua. Tras retirarse en 2014, volvió a empezar.

El plantel ya comenzó con sus entrenamientos. En la primera fecha enfrentará a Colon Junior. 

Su nueva etapa fue como entrenador. Dirigió en Peñarol, Colón Junior, Boca de Los Berros, Unión, Sarmiento y otros clubes de la provincia hasta llegar a Minero, una institución joven fundada en 2019 que recién comenzó a competir oficialmente en Liga Sanjuanina en 2023.

Sin embargo, el desafío más difícil de su vida no estuvo dentro de una cancha. El 17 de diciembre de 2025 falleció su hijo mayor, Mathías, luego de una larga lucha contra un Linfoma de Hodgkin que le había sido diagnosticado en 2020. "Fue la noticia más dura que tuve en mi vida", recuerda.

Mathías estudiaba Medicina en La Rioja y transitó años de tratamientos, internaciones y un trasplante de médula realizado en mayo de 2024. Por acompañarlo, Fullana incluso dejó su trabajo en Santa Fe para regresar a San Juan. "Le dije a los dirigentes que me volvía. Me vine a estar al lado de él". Durante meses la familia convivió entre la esperanza y la incertidumbre. Hubo momentos donde parecía recuperarse. "Pasó mi cumpleaños conmigo y después se fue a la cabalgata de la Difunta Correa. Le gustaban mucho los caballos".

De izquierda a derecha: Mathias jugaba para Los Naranjos, equipo de Rugby en La Rioja.
En la foto junto a un amigo. 

Pero la enfermedad volvió a golpear. "Le pedí tanto a Dios que me volviera a hablar, como siempre me llamaba: 'Hola pa, ¿cómo andás?'. Y Dios me lo concedió". Matías logró superar una situación crítica y volvió a comunicarse con su familia. Sin embargo, semanas después sufrió una nueva recaída. "Hasta que un día se durmió y no se despertó". La frase todavía duele.

"Siempre pensé que iba a ser uno el que se fuera antes que uno de mis hijos. Es un dolor durísimo de llevar". Apenas un mes después de aquella pérdida, Fullana volvió a dirigir. No sabía cómo reaccionaría. "No sabía cómo iba a estar. Pero el fútbol me ayudó muchísimo desde el primer momento".

También encontró contención en sus jugadores. "Los chicos del club me ayudaron mucho porque se daban cuenta de todo lo que estaba pasando". Con el paso de los meses, Minero comenzó a construir una campaña histórica. El grupo también tuvo que atravesar otra pérdida dolorosa: la muerte de Santiago Contreras, un integrante muy querido dentro del club. "Creo que eso nos fortaleció. Santi tenía una alegría enorme".

En sus primeros siete años, Mineros consiguió su primer título de Liga Sanjuanina. 

El equipo encontró en la adversidad una fuerza especial. "Teníamos con qué salir campeones. Fue un torneo muy peleado y lo ganamos por detalles". El pasado domingo, cuando Nicolás Córdoba marcó el gol que le dio a Minero el primer campeonato de su historia, Fullana sintió que había algo más acompañando desde arriba. "Sentimos la ayuda de ellos, de Santi y de Matías. Ellos empujaron para poder ganar este título".

Hoy, rodeado por su hija Bárbara, su hijo Paolo y sus nietos Victoria, Felipe y Vito, el entrenador intenta reconstruirse día a día. Y si hay una enseñanza que le dejó la experiencia más dura de su vida, no duda en compartirla. "A todos los que pasan una situación así les recomiendo que estén al lado de sus hijos siempre, que tengan mucha fe y que no dejen pasar el tiempo".

Hace seis meses, el mundo se detuvo para Ernesto Fullana. El domingo pasado, el fútbol le regaló una alegría imposible de comparar con aquella ausencia, pero suficiente para recordar que, detras de cada técnico, hay un padre que aprendió a convivr con el dolor, sin dejar de caminar.