HISTORIAS

Un legado que nació en pandemia: el sanjuanino que siguió los pasos de su papá y hoy forma parte de la Selección Argentina de Karate

Agustín Ramos tiene 15 años, es de Rawson y entrena junto a su padre Jonathan, quien fue uno de los encargados de acercarlo a la disciplina durante la pandemia. Lo que comenzó como una manera de combatir el aburrimiento se transformó en una carrera deportiva que lo llevó hasta el XXXV Campeonato Panamericano Juvenil de Karate, en Costa Rica.
Agustín Ramos comenzó a los 10 años, buscando una actividad para sobrellevar el aislamiento. Aquella experiencia lo llevó cinco años después a formar parte de la Selección Argentina.
Agustín Ramos comenzó a los 10 años, buscando una actividad para sobrellevar el aislamiento. Aquella experiencia lo llevó cinco años después a formar parte de la Selección Argentina.
Por Redacción 0264Noticias
viernes 28 de agosto de 2026

Hay historias deportivas que empiezan con una pasión y otras que nacen de una herencia familiar. La de Agustín Ramos tiene un poco de ambas. A los 10 años comenzó a practicar karate de la mano de su papá, Jonathan, y cinco años después llegó hasta la Selección Argentina, con la que disputa en XXXV Campeonato Panamericano Juvenil en San José de Costa Rica. El sanjuanino, oriundo de Rawson y estudiante de la Escuela de Comercio, entrena actualmente en el Dojo Sutemi, perteneciente a la Escuela Videla, donde comparte la preparación con su propio padre, quien además es su instructor.

Sin embargo, cuando Agustín era chico, el karate no estaba entre sus principales intereses. “Al principio no le gustaba el karate, viene de una familia muy futbolera”, contó Jonathan en diálogo con 0264 Noticias. En la familia, solamente él y uno de sus hermanos habían practicado la disciplina, aunque siempre quiso que su hijo tuviera la posibilidad de conocer ese deporte.

Yo me moría de ganas de que practicara este deporte, pero en ese momento no se podía”, recordó. La oportunidad apareció durante la pandemia. Agustín tenía 10 años y, como muchos chicos, buscaba una actividad para sobrellevar el aislamiento. “Lo tenía aburrido”, relató su papá. Finalmente, decidió probar con el karate y aquella primera experiencia terminó convirtiéndose en mucho más que un pasatiempo.

De los primeros torneos a la Selección

Después de comenzar a entrenar, Agustín rápidamente dio el salto a la competencia. Primero fueron los torneos provinciales y regionales, hasta llegar a las competencias nacionales. “Ahí fue cuando empezó con los torneos provinciales y regionales, para luego pasar a competir a nivel nacional y de manera profesional”, explicó Jonathan.

El crecimiento también tuvo momentos difíciles. Uno de los más recordados ocurrió cuando tenía 13 años y participó de su primer torneo profesional en Tucumán. Mientras los demás integrantes de la delegación sanjuanina consiguieron medallas, él regresó con las manos vacías. “En ese torneo fue el único chico de la delegación que no tuvo medallas. Fue muy duro para él”, recordó su padre.

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Con el paso del tiempo llegaron los resultados que lo acercaron a la Selección. En Mar del Plata consiguió un subcampeonato, mientras que en Mendoza fue campeón en su categoría de 14-15 años, hasta 52 kilos. Además, se animó a competir en la división superior, de 16-17 años y hasta 55 kilos, y también consiguió el primer puesto. En Tucumán volvió a consagrarse. A esos logros se suman títulos argentinos, un campeonato en los Juegos Evita provinciales y diferentes podios nacionales. Esa regularidad le permitió sumar los puntos necesarios para ingresar al seleccionado nacional.

Una rutina compartida con su papá

El presente de Agustín exige sacrificio, su preparación incluye doble turno de lunes a viernes y también jornadas intensivas los sábados. Por la mañana realiza trabajo físico en el gimnasio y por la tarde se concentra en la preparación técnica y táctica. “Él siempre entrena doble turno. Hace entrenamiento físico en la mañana, donde va al gimnasio. Y en la noche, de lunes a sábado, hace el trabajo táctico y técnico”, explicó Jonathan.

Parte de esa preparación se desarrolla en el Dojo Sutemi y otra en el dojo central. Allí, padre e hijo comparten muchas horas de entrenamiento, aunque Jonathan también tiene claro que el crecimiento deportivo depende principalmente de la voluntad de Agustín. “Él lo toma como un objetivo diario de poder superarse. Son metas que se pone y eso lo motiva día a día”, sostuvo. Para la familia, además, siempre fue importante acompañar sus decisiones. “Siempre fue una persona que ayudó a motivarlo, a decirle que todo el tiempo tenía que hacer algún deporte. Nosotros íbamos a apoyarlo en las decisiones que él tomara”, contó Jonathan.

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Hoy, ese acompañamiento familiar tiene una recompensa especial. Aquel niño que empezó karate durante la pandemia ahora viste la camiseta de la Selección Argentina y compite contra los mejores juveniles del continente. En el actual Panamericano, Agustín ya consiguió ubicarse séptimo entre 32 competidores, en una experiencia que representa otro paso importante en su carrera.