Declaraciones

El embajador de Chile reafirmó el respaldo a la Argentina por Malvinas y pidió reciprocidad por el Estrecho de Magallanes

Gonzalo Uriarte Herrera participó de un almuerzo del Rotary Club porteño.
jueves 10 de septiembre de 2026

El embajador de Chile en la Argentina, Gonzalo Uriarte Herrera, ratificó ante el Rotary Club de Buenos Aires el respaldo de su gobierno al reclamo de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y reclamó, en contrapartida, que Buenos Aires reconozca con la misma firmeza la sensibilidad chilena respecto al Estrecho de Magallanes. La disertación, que incluyó gráficos sobre comercio, energía e inversiones, buscó distender la relación bilateral tras semanas de tensiones inusuales entre ambos países.

Si los chilenos entendemos que para Argentina Malvinas es importante, hagámoslo propio, que entendamos que es un tema sagrado, que se enseña en los colegios y habrá que tener el respeto que se tiene con los temas sagrados”, afirmó Uriarte Herrera ante los asistentes al almuerzo semanal del club. Acto seguido planteó la contrapartida: “Y para Argentina es también importante empatizar con la sensibilidad chilena. También esperamos el mismo respeto de los temas que para nosotros son de esencia, como es el tema del Estrecho”.

El diplomático subrayó que el respaldo chileno a la causa Malvinas “no está en discusión” y que responde a una política de Estado que se mantiene sin interrupciones desde el gobierno de Patricio Aylwin. Aclaró, además, que el pedido de reciprocidad sobre el Estrecho no equivale a una moneda de cambio, sino a una lógica de reconocimiento mutuo de las prioridades estratégicas de cada nación. “La integración madura no exige relativizar fronteras ni tampoco exacerbar intereses nacionalistas”, sostuvo.

Lee también: El proyecto para adecuar el nuevo Régimen Penal Juvenil en San Juan se tratará el lunes en la Cámara

La disertación de Uriarte se produjo una semana después de que el presidente Javier Milei viajara a Santiago de Chile para el V Foro Madrid y se reuniera con su par José Antonio Kast en La Moneda, en una bilateral que buscó descomprimir el conflicto por el Estrecho. El propio embajador estuvo presente en ese encuentro y lo calificó como “esperanzador, genuino, después de días convulsos y tensos”.

En esa reunión, ambos mandatarios acordaron por escrito que “el régimen jurídico del Estrecho de Magallanes es el establecido por el Tratado de 1881 y por el Tratado de Paz y Amistad de 1984, instrumentos que se encuentran plenamente vigentes y revisten carácter definitivo para los Estados y que establecen la soberanía de la República de Chile sobre la totalidad del Estrecho”.

Al mismo tiempo, Kast reiteró el respaldo del Gobierno de Chile a los legítimos derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, y ratificó la necesidad de que Argentina y el Reino Unido reasuman las negociaciones para encontrar “a la mayor brevedad posible una solución pacífica y definitiva a la disputa de la soberanía, en conformidad con las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas y otros foros regionales y multilaterales”.

Las semanas previas habían estado marcadas por fricciones diplomáticas inusuales. Las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, el brigadier general Gustavo Valverde, jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, sobre la soberanía del Estrecho de Magallanes derivaron en una nota de protesta formal de Santiago y en la citación del canciller chileno ante el Congreso de ese país.

Lee también: Nancy Picón: "Veremos cómo es la forma de ayudar a las personas que están endeudadas, si es con la declaración de emergencia o cuál es el camino"

En paralelo, el avance de un corredor comercial impulsado por la alcaldía de Punta Arenas con la administración británica de las islas —para abastecer la primera explotación petrolera del archipiélago, cuya perforación está prevista para enero de 2027 y la primera producción para 2028, en el yacimiento Sea Lion de la cuenca norte de Malvinas— sumó otra fuente de tensión.

En la reunión bilateral del 3 de septiembre, Milei había valorado los esfuerzos de Santiago “a fin de evitar la consolidación de actividades logísticas ilegales en la zona disputada, en materia de exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos y pesqueros”, en referencia directa a esa iniciativa privada. Uriarte no abordó ese punto en su disertación, aunque sí dejó en claro que, más allá de los actores regionales y privados que ven una oportunidad en la futura explotación de hidrocarburos en Malvinas, la posición del gobierno chileno no se mueve.

Más allá de las sensibilidades soberanas, el embajador dedicó buena parte de su exposición a la agenda económica bilateral. Señaló que, según sus propias cifras, mientras Chile exporta más de 70.000 millones de dólares en minería por la misma cordillera, Argentina exporta 5.000 millones. “A Argentina le sobra gas, a Chile le falta. A Chile le sobra energía eléctrica en el norte, a Argentina le falta. Lo que tiene sentido es que el gas que a ustedes les sobra llegue a Chile y ojalá lo podamos transformar en GNL y exportarlo desde puertos chilenos”, explicó, e instó a dejar de lado la competencia para enfocarse en la creación de valor conjunto.

El diplomático también puso el foco en los pasos fronterizos. Destacó el caso del Cristo Redentor, por donde circulan unos 1.500 camiones diarios —muchos provenientes de Brasil—, pero cuyo funcionamiento se ve interrumpido de forma recurrente por nevadas que dejan varados a transportistas durante días. “La mala política impide soluciones básicas como un sistema binacional para el despeje de nieve”, afirmó, y propuso avanzar hacia sistemas de gestión documental digital y lectura biométrica para reducir los tiempos de espera. De los 82 pasos fronterizos existentes entre ambos países, 28 están regularizados y 18 cuentan con aduana integrada.

Lee también: En medio de la tensión por Malvinas, Milei suspendió su visita a Reino Unido

A lo largo de su disertación, Uriarte apeló en reiteradas ocasiones al modelo europeo como prueba de que países con guerras y disputas territoriales en su historia pueden construir espacios de integración profunda. “Ellos tuvieron guerras sangrientas y fueron capaces de ponerse de acuerdo... nosotros tenemos la geografía, lo que debe cambiar es la decisión política sobre qué hacer con ella”, sostuvo.

Su “sueño”, dijo, es avanzar hacia un espacio de libre circulación similar al Schengen para el Cono Sur. Citó como antecedente alentador la reciente aprobación, en la comisión revisora del tratado minero, de tres protocolos para facilitar la minería transfronteriza entre ambos países, que incluyen el desplazamiento de personas, equipos y materiales en la zona de San Juan. “Ojalá sea el casillero que nos permita integrarnos también con un verdadero tratado de integración”, afirmó.

El embajador cerró su presentación con una imagen simbólica: en su despacho tiene dos fotografías en blanco y negro —el abrazo entre los presidentes Roca y Balmaceda, y el de Menem y Frei— y aguarda poder colgar una tercera, con Milei y Kast. “Lo que ambos países necesitan de verdad es que nos demos un abrazo de los que se dieron San Martín y O’Higgins”, concluyó.