2024-09-18

En un escenario de sobrepoblación carcelaria

La Justicia intimó por un grave aislamiento de presos, pero en el Penal lo negaron

En un informe, un juez sostuvo que los internos salían apenas una hora del pabellón. El director de la institución dijo que hacen actividades deportivas, de trabajo y de escolaridad.

El pabellón 2 del sector 4 en el Penal de Chimbas se denomina de “resguardo”, ya que contiene a presos que tienen conflictos con otros internos. En ese contexto, la Justicia intimó a la Secretaría de Seguridad y al Servicio Penitenciario Provincial (SPP) debido a que un grupo de 18 reos se encontraba bajo un grave aislamiento, dado que permanecían 23 horas dentro del pabellón, sin poder salir a lugares abiertos, como el patio, entre otras situaciones de agravamiento del encierro, afirmaron fuentes judiciales. Sin embargo, el director del Penal, Enrique Delgado, dijo que tal escenario “es imposible” y que, después de recibir la intimación, “el mismo juzgado verificó que todo lo que habíamos informado se estaba cumpliendo”.

El planteo fue hecho a finales del mes pasado por el titular del Juzgado de Ejecución Penal, Federico Zapata, el cual trascendió esta semana. El magistrado, junto con su colega Lidia Reverendo, a cargo del otro tribunal, es el responsable de controlar cómo se llevan adelante las condenas de los reos y otorgar los beneficios que les correspondan (salidas transitorias, libertades asistidas y condicionales), de acuerdo a los informes técnicos.

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El juez hace visitas al Penal y detectó el panorama en el pabellón 2 del sector 4. De acuerdo a las fuentes, su intimación se basó en que los 18 internos salían tan sólo una hora del pabellón y no lo hacían a un patio externo, sino a una especie de Salón de Usos Múltiples (SUM). No es lo único, ya que los presos no podían recibir visitas de familiares ni el llamado encuentro conyugal con sus parejas. Además, había dos reos en celdas de 1,80 metros por 2 metros y que no contaban con baños.

Según las fuentes, su planteo contó con el aval de la Sala Penal de la Corte de Justicia, que preside el ministro Guillermo De Sanctis y que integran sus pares Daniel Olivares Yapur y Juan José Victoria. La propia Constitución provincial, en su artículo 207 inciso 9, le otorga al máximo tribunal la atribución de ejercer el “control en el régimen interno de las cárceles y establecimientos de detenidos”.

Es más, la carta magna local establece en el artículo 39 que las “cárceles deben ser sanas, limpias para seguridad y rehabilitación. No pueden tomarse medidas que, a pretexto de precaución, conduzcan a mortificar a los internos. No existirán pabellones de castigo, sino de corrección”, además de que “debe garantizarse la privacidad de los internos, el vínculo familiar y sus necesidades psicofísicas y culturales básicas”.

De hecho, el concepto es que el único derecho que pierden los reos (y temporalmente) es el de la libertad.

El Penal de Chimbas enfrenta una situación delicada. La gestión orreguista heredó una cárcel con una capacidad cercana a 1.000 internos, pero su población es de alrededor de 1.900. El crecimiento en el número de presos se ha acelerado en los últimos años, en los que, entre otros factores, se han puesto en marcha sistemas de investigación penal más ágiles y veloces, que producen sentencias condenatorias más rápidas, como Flagrancia y el acusatorio. Este úlitmo empezó a funcionar de manera parcial en 2021 y, desde este año, opera en plenitud.

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Así, el gobierno está llevando adelante la construcción de 236 celdas, las que esperan culminar en diciembre para aliviar la sobrepoblación de la cárcel.

Frente a ese escenario, el director del Penal dijo, primero, que, cuando asumió, había 40 reos en el pabellón 2 Sector 4 y que hoy oscilan entre 13 y 15. Así, explicó que dichos presos tienen “un régimen diferenciado” con respecto al resto, dado que “son de alta complejidad en la convivencia con el resto. Es a los efectos de cuidar un poco la integridad física de los internos”.

Además, explicó que están en el pabellón de 24 a 48 horas y que después se lo reubica, aunque reconoció que “tenemos un número que va de 10 a 15 internos que van y vuelven al pabellón. Vamos a tener que transformar ese sector para una cierta cantidad de presos, quizás, de convivencia más larga. Hoy en día, está en estudio”.

También indicó que ese grupo sólo tiene abiertas las puertas de las celdas de 7 a 20, por lo que, en las restantes horas, permanecen cerradas. “Son internos que han tenido problemas con otros y, quizás, entre ellos también. No pueden quedar con las puertas abiertas”. Cosa que sí sucede en los otros sectores de la cárcel, señaló.

Por otro lado, expresó que, en ese pabellón, los reos tienen un régimen de visita diferente, debido a que es de 2 horas a la semana, “pero, siempre hay que tener en cuenta que el interno que está ahí, lo hace, en un principio, por 24 a 48 horas. Hay una realidad: tenemos internos que vuelven rápidamente al mismo lugar porque tienen problemas serios de convivencia. Por eso, hemos reforzado el sistema de trabajo en ese sector y estamos evaluando el tema de visitas”.

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Ante la intimación que indicaba que permanecían encerrados 23 horas, Delgado destacó que “eso no es así, porque los internos practican las mimas actividades que el resto, tanto a nivel deportivo como a nivel cultural, religioso y de inclusión laboral. Por ejemplo, el mantenimiento del sector lo realizan los mismos presos, como la última pintura que hicieron del sector”.

Así, resaltó que “la única forma de contener a una persona privada de la libertad es darle actividad. Una demostración de ello es que en el Penal no tenemos grandes disturbios, porque los internos están ocupados con actividades formales, como la escuela, e informales, como los talleres”.

Con respecto al punto que las celdas carecen de baño, señaló que es así, pero que los reos pueden ir a un sanitario cuando se lo pide al guardiacárcel. Además, dijo que el pabellón tiene 22 celdas y, cómo se ha reducido el número de 10 a 15 presos, “tenemos uno por celda”.

Por eso, Delgado sostuvo que “el mismo juzgado verificó en el lugar cómo estaba la situación y que todo lo que habíamos informado se estaba cumpliendo en el pabellón. Hemos tenido gente del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura y ha visitado todos los sectores del Servicio Penitenciario y, específicamente, fue a este pabellón y habló con los internos. A simple vista, no ha habido ninguna denuncia de agravamiento en la detención de las personas. Uno pregunta y nos manifestaron que no había cosas graves, sino que las sugerencias eran para mejorar el sistema”.

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