Alternativa

Proponen colocarle un chip y monitorear a presos con penas menores a 3 años que consigan una domiciliaria

El director del Penal lanzó la idea para contener la sobrepoblación carcelaria, además de señalar que dicho mecanismo es más barato frente al alojamiento de internos con castigos menores.
Idea. El director del Penal de Chimbas, Enrique Delgado, planteó como alternativa la colocación de un chip a condenados con penas menores a tres años que obtengan una prisión domiciliaria, con el fin de monitorearlos.
Idea. El director del Penal de Chimbas, Enrique Delgado, planteó como alternativa la colocación de un chip a condenados con penas menores a tres años que obtengan una prisión domiciliaria, con el fin de monitorearlos.
lunes 10 de junio de 2024

 

El director del Penal de Chimbas, Enrique Delgado, informó que hoy tienen 340 internos con condenas menor de tres años que “tranquilamente pueden estar con prisión domiciliaria”. Como se trata de una decisión judicial, propuso que a los presos que llegasen a recibir ese beneficio se les coloque un chip, de acceso voluntario, bajo la piel con el fin de monitorearlos a través de un centro de operaciones para garantizar que cumplan con la detención en su casa, dado que, si violan el perímetro, volverán al Servicio Penitenciario. El funcionario lanzó la idea debido a la sobrepoblación que enfrenta la cárcel y el costo que implica el alojamiento de los reos, frente a un grupo que tiene penas de ocho meses, un año y un año y medio.


Delgado manifestó en el programa “A todo o nada”, de Radio Sarmiento, que “son propuestas que uno hace en la gestión. Estamos obligados a hacerlas y ponerlas sobre la mesa. Cuando los recursos son escasos, se van buscando alternativas”.
La cárcel de Chimbas atraviesa desde hace años una sobrepoblación, dado que hoy tiene alojados casi 1.900 internos frente a una capacidad de cerca de 1.000. Frente a ese escenario, Delgado contó que hay 340 presos con penas menor de tres años. Así, opinó que los internos “con primera condena” por debajo de ese plazo “no deberían estar alojados en el Servicio Penitenciario dado el costo de alojamiento”.


El cuadro es llamativo, dado que los jueces no aplican condenas efectivas por menos de tres años a personas que no tengan antecedentes. La excepción puede darse con un delincuente que recibe un castigo menor por un hecho delictivo y, luego, comete otro crimen de baja escala penal y el cómputo en su totalidad no llegue a los tres años. Ese escenario se le planteó a Delgado, quien ejemplificó que tiene reos con pena de ocho meses, un año y un año y medio.


Por eso, el funcionario manifestó que “todas esas personas tranquilamente pueden estar con una prisión domiciliaria”. Como esa definición le corresponde a un juez o jueza de Ejecución Penal, Delgado explicó que lo que hay que garantizar es que la persona “no esté libre deambulando por la calle. Entonces, a la Justicia se le dice hay un centro de monitoreo y se lo va a controlar. Si no cumple, automáticamente se lo detecta y se lo traslada al Servicio Penitenciario”.


Bajo el régimen de prisión domiciliaria, hoy funciona el sistema de tobillera electrónica, pero el director del Penal expresó que “tenemos que avanzar y lo que se viene es un chip, que se le pone a la persona”. Si bien reconoció que puede haber cuestionamientos por una medida “inhumana” e “invasiva”, destacó que la persona debe “prestar conformidad”, es decir, es voluntario. Así, explicó que, si el condenado tiene que elegir entre estar en la cárcel o irse a su casa con un chip puesto, “va a decir que sí” a la segunda opción. “Le das el perímetro a recorrer y listo. Si no cumple, va al Servicio Penitenciario”.


Además, aclaró que no será para todos los internos, sino que eso lo evaluará la Justicia, si es que deciden avalar la medida.
Tanto los chips como el centro de monitoreo requerirán una inversión en financiamiento, pero Delgado destacó que “es más barato” frente al costo diario por la cantidad de personas que no van a estar en la cárcel. En ese marco, explicó que la provincia destina 4 mil pesos por día por preso en alimentación, sin contar demás costos.


El titular del Penal señaló que el mecanismo se aplica “en otros lugares del mundo. La provincia de Buenos Aires tiene hoy un centro de monitoreo bastante interesante, donde tiene un número importante de personas con domiciliaria, manejados con la tobillera electrónica, pero quieren pasar ya al manejo del chip”.